Vitrasa denuncia ataques vandálicos contra dos de sus autobuses

La dirección insta al comité de empresa a negociar el nuevo convenio "sin ningún condicionante ni exigencia previa"
Un autobús afectado en otra ocasión. VITRASA
photo_camera Uno de los autobuses afectados. VITRASA

La compañía Vitrasa, concesionaria del servicio de transporte urbano en Vigo, ha denunciado este jueves los "actos vandálicos" cometidos contra dos de sus autobuses, que achacan a la huelga convocada por los trabajadores por la negociación del convenio.

La empresa asegura que en uno de estos ataques, el que sufrió un autocar de la línea 7 en la zona de Seoane, el conductor tuvo que ser atendido en urgencias por molestias en los ojos provocadas por un impacto en la ventana delantera del autobús.

El segundo episodio se vivió en un vehículo de la línea 17 en Matamá, al que le arrojaron una piedra que rompió la ventana delantera del autocar que, en ese momento, no llevaba pasajeros.

Desde la dirección de Vitrasa denuncian "con contundencia" este tipo de actos, porque "ponen en riesgo la integridad de los trabajadores de la compañía".

Vitrasa lamenta que se estén sobrepasando "ciertos límites" en este proceso de negociación laboral, en el que a su juicio se están produciendo "graves insultos y coacciones" a compañeros que no quieren secundar la huelga.

Esta situación, según la empresa, "coarta el derecho al trabajo de la parte del personal que no está de acuerdo con esta decisión por temor a sufrir este tipo de actos".

La postura del comité de empresa es "absolutamente egoísta", subraya la compañía, que les acusa de anteponer sus intereses personales a la negociación del convenio "haciendo rehenes a los ciudadanos de Vigo y a sus propios compañeros".

La dirección de Vitrasa insta a la representación de los trabajadores a negociar el nuevo convenio "sin ningún condicionante ni exigencia previa" y destaca que por su parte ya retiró cuatro expedientes abiertos contra sus empleados, que podrían haber derivado en despidos.

Los expedientes abiertos, sostiene la empresa, "no son por detener unos autobuses diez minutos, sino por impedir la realización de tres servicios durante toda la noche" durante la celebración del festival O Marisquiño.

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