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Despertar de un sueño

HOY SE clausura una nueva edición. Es el rey de los festivales, ese al que todos quieren acudir. Cannes, la pequeña ciudad de la costa azul francesa, se convierte cada año, a lo largo de diez días, en el escaparate del glamour más elitista. Aunque no compitan con sus trabajos, actores y celebrities varias del mundo entero visten sus mejores galas y pisan la alfombra roja del Palais du festival para dejase ver.

Durante esos días, desde hace ya siete décadas, la localidad de la Riviera francesa se convierte en el centro del mundo, no sólo cinematográfico, sino también de la moda, el glamour y la solidaridad.Un lugar de cita para no perder de vista en esos días de la primavera, en los que las invitadas lucen sus mejores galas. Todo es como un sueño.

Cada noche despliega la alfombra roja. Este año con nuevas normas. Nada de selfies ni fotografías, salvo las estipuladas y obligadas de los cámaras que desempolvan, de nuevo, el obligado smoking que deberán llevar para desarrollar su trabajo, bajo la atenta mirada de quienes, desde el gran cartel de cada año, homenajean al cine.

Detrás de ese derroche de glamour, se esconden muchas horas de trabajo para los profesionales de los medios de comunicación. Al fin y al cabo, sin su apoyo y labor, lo que se proyecta no tendría relevancia. La exposición mediática quedaría reducida a la nada.

Con el inicio del certamen, empiezan también las largas colas en la sala de prensa, los trámites para conseguir las acreditaciones que, meses antes, has tenido que solicitar y esperar a que sea aprobada. Vuelven los trajes de fiesta desde primera hora de la mañana, esos smokings que deben lucir hasta los cámaras de televisión y fotógrafos en la red carpet y, por supuesto, comienza el maratón de películas y entrevistas, que te obligan a no almorzar a tu hora, no cenar cuando debes y —por supuesto— a dormir una media de cuatro horas, si es que renuncias a las fiestas post-premières. Si asistes a alguna de ellas, unes la celebración con el primer pase de prensa de la mañana.

Todo esto, con el stress que conlleva, nos acaba creando adicción. Nunca me explicaré por qué nos gusta vivir, durante esos días, en un estado de locura transitoria y  desquiciante. Me auto convenzo que todo responde a la pasión que ponemos en esta profesión que tanto nos llena, completa, realiza y hace ¿felices?

Durante el festival, La Croisette tiene vida propia, las firmas de moda más elitistas lucen sus mejores escaparates, los yates ya están anclados en sus lujosos embarcaderos, los hoteles reciben a unos ilustres huéspedes que, desde hoy, empiezan a pensar en la próxima edición.

El desfile llega ya a su fin. Esta noche se encenderán los focos por última vez, las actrices comenzarán a recoger sus mejores galas y el paseíllo de celebridades ya pasa al olvido. El rey de los festivales repliega su glamour... y nosotros despertamos del sueño.

Despertar de un sueño
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