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El encanto de lo exclusivo

Siempre he estado convencida que descubrir cuál es tu verdadera vocación ¡es todo un privilegio! Tener claro para lo que vales y, sobre todo, encontrar la forma de exteriorizar ese potencial es una tarea que, más personas de las que pensamos, no consiguen descifrar a lo largo de su vida.

Desde niña supe que lo mío era "jugar a ser periodista" (porque esta profesión es un maravilloso juego) y mi amiga Verónica de Sebastián también tuvo claro, desde muy pronto, que su destino estaría ligado a la creatividad.

Cuando apenas había cumplido los 13, empezó a pintar camisetas y zapatillas. Las hacía para una modista y enseguida contagió ese inquieto espíritu artístico a sus profesores y compañeros del colegio y, años más tarde, de la universidad. A todos les vendía sus creaciones, que ya no eran ni camisetas ni zapatillas, sino complementos para hombre y mujer.

Fue la primera diseñadora de gemelos de caballero. "Nunca fui muy juerguista. Prefería quedarme en mi habitación dando rienda suelta a mi creatividad", suele contar. «No te puedes imaginar la paz que me ha dado siempre este trabajo. Yo sabía que lo mío era la gemología, pero mis padres me hicieron estudiar Derecho. No me gustaba nada, pero lo hice. Eso sí, estudié toda la carrera con el alicate en las manos".

Con las ideas siempre claras y sabiendo que sería una constante en su vida, Verónica crea VERILI (su nombre con un giro italiano, tan de moda en aquel momento) y lo registra para convertir en profesional lo que nunca ha dejado de ser vocacional. Como una hormiguita continúa inventando sus diseños. Ninguno es igual a otro, cada pieza es exclusiva. Empieza a vender sus collares, broches, pulseras y demás creaciones por todo el mundo. Recibe pedidos desde Suiza, Estados Unidos, Venezuela...

"El mayor premio que he tenido es poder entrar en los Museos como diseñadora", comenta con auténtico orgullo. "Fue como tocar el cielo del reconocimiento". Los museos más importantes (El Prado, Reina Sofía, Thyssen, Museo del Traje..) le pidieron que realizase varias piezas inspiradas en los cuadros de los artistas expuestos.

Todos sus trabajos son por encargo. La clienta pide y ella se adapta. Vende a través de su página web (www.verili.es) y, dos veces al año, hace una exposición en su showroom donde las clientas, por rigurosa invitación, compran unos diseños que las convertirán en exclusivas. Los ingresos, obtenidos en esas ventas, VERILI los destina a ayudar a personas necesitadas, discapacitadas y enfermas, que son el último eslabón de la cadena.

La discreción y humildad, que ha presidido siempre su vida, ha impedido que sea reconocida a nivel mediático, aunque muchos rostros conocidos figuran entre su selecta clientela. "Soy feliz así. Estoy viviendo una etapa de madurez, que se traduce también en mis diseños. Trabajo tranquila, sin prisas, en paz... lo que me permite hacer unas piezas muy exclusivas. Esto es lo que he querido hacer toda mi vida. Me siento una privilegiada porque cada trabajo se lleva un poquito de mi amor por esta vocación creativa".

El encanto de lo exclusivo
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