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El ritmo de la venganza

¿La venganza es mejor servirla fría? Muchas veces hemos escuchado esa cantinela, pero no tengo muy claro que sea lo más beneficioso. Yo no soy nada de venganzas, ni de odios ¡y no por falta de motivos! Focalizarte u obsesionarte con eso, te lleva a un desgaste emocional que nada bueno aporta. A ese convencimiento llegas con la edad, son las ventajas de la madurez. Desde hace tiempo he optado por la indiferencia y alejar a las personas tóxicas de mi vida. No soy rencorosa, pero tampoco tan naif como para no recordar dónde me hirieron ni quien lo hizo.

El cine, al margen de distraer, divertir, a veces formar y otras ponerte al límite, también da ideas para muchas cosas. No nos son ajenas las reacciones de algunos jóvenes, o no tanto, que emulan en la realidad a sus ídolos de la pantalla. En cantidad de ocasiones he pensado "¿Por qué no hago yo lo que hace [email protected] protagonista y me libero de esa mochila emocional que arrastro?", pero siempre se queda en un mero intento.

Cuando esta semana vi El ritmo de la venganza, interpretada por Blake Lively y Jude Law, sin pensar en tomarme la justicia por mi mano como lo hace la protagonista, sí me pasó por la imaginación el activar algunos resortes mentales para cambiar algunas situaciones. No sé, como dice Lydia Bosch, "quererse un poco y hacerse valer".

Desde su publicación en 1999, la novela Bajo control, que supuso el debut del británico Mark Burnell como escritor, es aclamada y devorada por los lectores. Fue la primera de una serie de cuatro libros de gran éxito, que centra su protagonismo en Stephanie Patrick (Blake Lively), una joven del montón que se transforma en asesina internacional con el fin de vengar el asesinato de su familia.

El ritmo de la venganza comienza años después del accidente de aviación en el que murieron sus padres y dos hermanos. Ella quedó anímicamente destrozada, profundamente deprimida y con adicción a las drogas, llegando a recurrir a la prostitución para financiar sus dependencias.

Lo que impacta de la película es que sea una mujer la que aborde violentamente la venganza, algo que estamos más acostumbrados a visualizar en un hombre. Y me viene a la cabeza, en este momento, Liam Neeson en Venganza. Puede resultar sorprendente e, incluso, fascinante ver cómo reacciona una mujer de manera diferente a un hombre ante situaciones límites y peligrosas.

El personaje protagonista tiene una gran humanidad. En un principio cree que su vida no vale nada y que no tiene ningún derecho de seguir viviendo pero, gracias a un descubrimiento, se da cuenta que puede dedicar su vida a una misión trascendente. De pronto, percibe una forma de redimirse, buscando justicia.

La transformación física de Blake Lively se aleja mucho del look al que nos tiene acostumbrados. Su larga melena rubia y estética de actriz, que marca estilo en Hollywood, da paso a una melena morena corta e indumentaria callejera. Y lo que es más determinante, ese cambio nos descubre a una actriz versátil que ha sabido gestionar con mimo el ritmo de la venganza.

El ritmo de la venganza
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