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Fariña calidade

fariña 2
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¿Aún no has escrito sobre Fariña? Me preguntaron el otro día unos amigos. Esos que conocen bien mi orgullosa "galleguidad" ejerciente. Todo lo que tiene relación con mi tierra me genera una sensibilidad extrema, esa que solamente podemos sentir los que llevamos nuestras raíces muy insertadas en el ánimo y en un corazón que nunca el tiempo consigue que se desligue de la morriña.

La verdad es que, desde el inicio de la serie, era mi intención escribir sobre ella, pero han sido tan convulsos y precipitados sus comienzos, que se ha ido aletargando en el tiempo el que me pusiera a ello. Ahora, que parece que todo va encajando y hemos podido disfrutar de su contenido, Fariña calidade es más propicio el momento para hacerlo.

Un gran error, inexplicable y poco atinado como fue el secuestro del libro de Nacho Carretero, se convirtió en la mejor baza promocional para una serie que, hasta ese momento, estaba en un cajón y sin fecha clara de estreno. Nunca, que yo recuerde, un medio audiovisual se ha ahorrado tanto en publicidad para posicionar una producción en la rampa de salida.

Ese particular me recordó cuando algo parecido, pero sin secuestro por medio, le ocurrió al diseñador Custo Barcelona en su aterrizaje en Estados Unidos. Era la época de sus camisetas coloristas, un producto que inicialmente iba a necesitar de una inversión publicitaria de muchos miles, sino millones de dólares.

La suerte le vino de cara al español cuando Jennifer Aniston vistió una de esas camisetas en la serie Friends, que llegaba a una audiencia estratosférica todos los días. La actriz se mostró fascinada por esa prenda práctica, informal y llena de color, por lo que decidió vestirla en unos cuantos episodios. Julia Roberts también quiso renovar su armario y fue a una de las tiendas, donde se vendían en LA, y se compró siete camisetas, que pagó de su bolsillo. Imposible imaginar mejor publicidad voluntaria.

Lo de Fariña no fue exactamente así, pero el efecto boomerang del secuestro activó esa curiosidad tan nuestra y media población arrasó con ejemplares del libro en las plataformas digitales que todavía lo tenían a la venta. Como diría nuestro refranero "no hay mal que por bien no venga".

La serie es una joya. Como lo es el libro secuestrado, que ha servido para documentar a los guionistas. Un relato valiente, concienzudo y veraz que refleja, con medida y dolorosa crueldad, la dureza de lo vivido en Galicia en esos años ochenta.

Yo no recuerdo de manera nítida los entresijos de lo ocurrido, sobre todo porque había cierto hermetismo, mezclado con miedo, para desenmarañar públicamente la tela de araña tejida por los temidos y, al mismo tiempo, admirados narcotraficantes.

La estética de la serie es incuestionable y la recreación de los escenarios naturales ¡sorprendente! Es de agradecer la elección de actores gallegos, con expresiones y acento de la tierra que evitan malas imitaciones. Y mención especial para un Javier Rey capaz de dotar a Sito Miñanco de un porte elegante hasta con pantalón campana. Sin duda alguna, esta es una Fariña calidade.

Fariña calidade
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