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Orgullo selectivo

La actriz Penélope Cruz. ARCHIVO
La actriz Penélope Cruz. ARCHIVO

LO TENGO comprobado. Cada vez que hablo, escribo o comparto alguna noticia sobre alguien en concreto, saltan las alarmas de los irrespetuosos y, al margen de cuestionar su figura pública o trabajo, sus comentarios derivan en insultos y, como consecuencia, me bloquean o dejan de seguirme porque, se supone, que al hablar con mesura de alguien que no es de su agrado, me convierto en la persona poco fiable que, hasta ese momento, no era.

Como es de suponer en una mente lógica, ninguna de esas reacciones afectan lo más mínimo mi elección sobre qué, quién o cómo quiero escribir, entrevistar o compartir. Eso sí, me preparo para la avalancha de incomprensión, que tengo la certeza absoluta que recibiré, porque Penélope Cruz suele ser uno de los dardos favoritos de la diana.

Nunca he ocultado que, no solo me cae bien, sino que me siento orgullosa de lo mucho que ha conseguido y del lugar en el que ha posicionado a nuestro país en la órbita cinematográfica internacional. A lo largo de estos años de profesión, he podido entrevistarla en varias ocasiones y presenciar episodios importantes en su carrera, como su nominación al Oscar por Volver y verla recoger, después, la estatuilla por Vicky, Cristina, Barcelona.

Nunca ha tenido conmigo una mala palabra, ni un desaire, ni un gesto inapropiado, más bien todo lo contrario. Jamás, a pesar de algunas leyendas que circularon en momentos muy concretos, ha habido un veto con respecto a hacerle preguntas que, supuestamente, no le gustaban. Siempre he podido cuestionarle lo que he considerado y no habría aceptado, por otro lado, que fuera nunca de otra manera.

Hace unos días, Penélope recibió en Francia el 'César de Honor', como reconocimiento a toda una carrera, a la que aún le queda largo recorrido. Con un auditorio puesto en pie y vestida en morado por Donatella Versace, desmintiendo una vez más -con ese gesto- la inexistente mala relación con la diseñadora, tras el rodaje de la serie sobre el modisto fallecido, la actriz no pudo articular palabra sin emocionarse y expresar su sorpresa al ser reconocida con un galardón que han recibido, en ediciones anteriores, otras grandes de la pantalla internacional.

Cuando se hizo pública la noticia en redes sociales, donde llegan las noticias de manera más inmediata desde que han irrumpido en nuestras vidas, comenzaron las críticas sin sentido, los insultos y las faltas de respeto, que antes he mencionado. También, por supuesto, irrumpieron los elogios y enhorabuenas de los que saben, con certeza, lo difícil que es conseguir lo que ella ha logrado.

Tenemos la suerte y el privilegio de contar con varios españoles que triunfan más allá de nuestras fronteras. En el deporte, la canción, la medicina y/o el cine, son muchos los nombres cuyos éxitos celebramos cada vez que logran un hito reseñable. Sin embargo, cuando se trata de "algunos", se regatean halagos y los comentarios se tornan negación de méritos. Es una lástima el empeño y mala práctica de algunos por convertir el orgullo en algo selectivo.

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