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María Piñeiro, redactora de El Progreso, especializada en sanidad, chinista y autora de la sección El Portalón.

Matrimonio intrépido

Los novios deben tomar decisiones arriegadas en las bodas modernas A MÍ LAS BODAS siempre me han dado una pereza terrible. La pareja en cuestión me comunica su intención de esposarse -agarradas las manos, sonrientes lo ojos, quizás temblequeantes las rodillas, o la cartera- y el fichero de la cabeza me recupera una hoja Excell de preparativos que me dejan desganada del...

Viajeros sin cinturón

Crecimos haciendo lo contrario de lo que hacemos con nuestros hijos, pero la OMS nos quiere recordar que no somos invencibles TENEMOS LA SENSACIÓN de ser durísimos, como piedras, de pasta especial. O de que el resto del mundo es blandengue, exagerado, sobreprotector. Repetimos como letanías eso de que fuimos niños en asientos traseros sin cinturón. Nos tumbábamos y...
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Patines con correas

Nos negamos a las celebraciones sin papeles y nace la peregrina ceremonia de primeras comuniones civiles EN RINCÓN de la Frontera, Málaga, andan los concejales como locos buscando versos. Han descartado ‘Platero y yo’, su primera opción que les pareció inapropiada por el recurrente uso de la palabra peludo y teclean con fuerza en el Google ‘lecturas y niños de diez...

El bote de colonia

Ahora los museos no se visitan, se fotografían LOS MUSEOS grandes se visitan arrastrando los pies. Se empieza el recorrido danzarina, parándose en las minucias con la concentración de la gran obra -fíjate, fíjate- y se acaba puliendo el suelo con caminar pesado, despreciando a genios como si una se cruzase cada día con cuatro o cinco monets en el pasillo de casa. Ahora,...

Sensación térmica

Mi indecisión empezó pequeña, pero acabó extendiendo su veneno allá donde miro HACE UNOS AÑOS una mujer del tiempo nos explicó al acabar un telediario qué era la sensación térmica, ese fenómeno que conjuga el frío horroroso que sentimos y los 22 grados que marca el termó- metro de nuestra calle. Cada vez el mundo es más así, irreconciliable, solo inteligible gracias a...

Estudio del interior

UNA ANCIANA de luto, con un pañuelo cubriéndole la cabeza, en una silla esquinada sobre suelo de damero. La cubierta de la edición de Cien años de soledad que teníamos en casa y el propio título me disuadieron durante años de leerlo. Funcionaban bien juntos: la mujer había sido castigada a una soledad eterna, (no imaginaba yo cosa peor), y en el proceso se había...

Seis días de septiembre

UNA NOCHE de sábado fuimos a un concierto cualquiera, saltamos y nos desgañitamos, emparedados entre brazos pegajosos, pulmones retumbantes por los gritos. Jóvenes, viviendo aquí y ahora, aquí y ahora. Al lunes siguiente estábamos todos en el salón de la casa de sus padres, con ojos encharcados y catatónicos. Envejeciendo. Acompañando a nuestra amiga, cuyo hermano se había...

Elocuentes objetos

UNOS PANTALONES, una camiseta, pastillas, una caja de tiritas, una jeringuilla desechable intacta dentro de su envase y, en una bolsa de congelar perfectamente cerrada, seis nubes blancas y rosas. Y ya. Ese es el equipaje definitivo de Omran, el material con el que empezar una nueva vida, cuidadosamente escogido por su madre y guardado en la mochila escolar de un niño de 6...

La hoja parroquial

YO EMPECÉ A preocuparme por esto del periodismo muy tarde. Antes no era así. Cuando empecé (y mucho después) era todo ligero; iba y venía y preguntaba sin pararme mucho en las consecuencias y hasta cerraba las noticias que escribía sin repasarlas, sobrada, como hice siempre en los exámenes por mezcla de pura pereza y de esa inquietud infantil, ese nervio inútil, esa...

Barriga al suelo

NO ME QUIERO poner en plan Serrat, pero qué bien huele el Mediterráneo. Pese a la construcción incontrolada, a las carreteras pegadas a la costa, a los chiringuitos de música atronadora y sillas de plástico patrocinadas por marcas de cerveza, a los barcos llenos de turistas que pagan por emborracharse al sol del mediodía, a los dolorosos incendios forestales. Pese a todo,...

Anatomía de un viaje

TE LEVANTAS tempranísimo y coges un taxi al aeropuerto. El taxista te explica que vas a llegar en un plisplás porque a esas horas, ya se sabe, no hay nadie salvo tú. Te explica también que la culpa de todo la tiene el pueblo. ¿Cómo? Te das cuenta de que, entre una y otra explicación, añadió algo y te lo perdiste. Información clave. ¿El pueblo? Sí, dice, por dejar gobernar a...

El verano invencible

ERA DE NOCHE cerradísima y las farolas lucían esa luz amarilla tan engañosa que parece que te deja verlo todo a distancia pero que, en realidad, no muestra nada hasta que lo tienes encima. Hacía un calor sofocante porque en Lugo, aunque se nos olvide cada noviembre, también hay noches así, irrespirables, el aire temblaba bajo el círculo de luz de cada farola y en la radio...

Ver un elefante

DEL MISMO mar que veré ir y venir, mansito, estas vacaciones rescataron hace poco a 3.000 personas en un solo día. Como si un pueblo entero hubiese dejado Siria -la ropa tendida, la cuchara dentro de un plato mediado de sopa, la tetera burbujeando, la oración a medias- y se hubiese echado a andar y luego a navegar para habitar todos juntos un pueblo vacío en Europa, que les...

Contradicciones feministas

A VECES NO entiendo el feminismo. Este es el problema de los grupos con los que te identificas, de los colectivos cuya pertenencia te define, que siempre pasa algo que te da ganas de quemar el carné (si tal cosa existiera) y salir corriendo braceando para poner a salvo cierta independencia de pensamiento. Resulta que en varios colectivos feministas de Estados Unidos se...

Thelma y Louise, pero sin Thelma

No podemos apartar la mirada de Esperanza Aguirre en su viaje a ninguna parte YO CREO que Esperanza Aguirre no duerme. Pero no por una conciencia atribulada. Ella no sabe qué es eso. En estos tiempos de talleres del carpe diem reetiquetados como '‘mindfulness’' (que vende más el inglés que el latín), ella flota por encima de todos los angustias del mundo que no saben...

La primavera esquiva

SE ME OLVIDA la primavera y ella misma me manda unas señales confusas de su presencia, como esas alertas que me programo en el móvil, en las que nunca soy lo suficientemente específica y cuando llegan solo sirven para confundirme. Me tengo que traducir e interpretar a mi misma y siempre fracaso: algo tenía que hacer, a saber qué. La primavera no llega rotunda, no. Nos...

El confeti de mis días

EN MI CALLE hay una esquina del pasado. Tantas, en realidad. Pero esta más antigualla que ninguna, esta tiene una combinación única de elementos que la convierte, casi, en un decorado de ‘Cuéntame’: un banco, un buzón, una papelera, una cabina telefónica. Una mañana entera de actividades en cuatro metros cuadrados, para que no te pierdas en los bares camino de echar una...

Las increíbles encuestas electorales

HACE UNOS AÑOS me vi de rodillas en un templo budista, balaceándome como si rezase pero solo esperando a que cayeran del bote que tenía entre las manos decenas de palitos que habían de predecir mi futuro. Era como ese juego del Mikado pero con propósitos adivinatorios. Tras un ‘palante patrás’ que se me hizo eterno y un poco vergonzante se desparramaron todos y la guía del...

La cosecha del pistacho

HAY QUE SABER una cosa: en Asia, ese continente ocupa el centro del mapa mundi. A la derecha, Estados Unidos, muy cerca, a un salto de nada. A la izquierda, Europa, vieja y esquinada. En el borde, como una cosa que se hubiera dibujado a última hora, una lengua picuda de tierra que es España. Leer un periódico asiático es nadar en aguas desconocidas, entre novedades que lo...

Ratas de biblioteca

PASA POCO PERO sigue pasando. Coger un libro de un estante porque sí, un libro que no conoces de nada, de un autor que no conoces de nada o que solo te suena, pero cavas y cavas a dos manos en la tierra blanda de tu memoria y no encuentras de qué. Y lo abres por la primera página y empiezas a leer ahí mismo, de pie, y pasas a decirte a ti misma exclamaciones de...

La vida en los bares

SER el primer cliente de un bar por la mañana, entrar como si le acabaras de quitar el precinto y a veces tener que esperar por el café porque la máquina está entrando en calor. Quedarse ahí, en la barra, mirándote a ti misma en el espejo que la recorre, la cabeza asomando como godzilla en los rascacielos de botellas que se interponen entre tu cara somnolienta y tú, con...

Ver un mongol

¿VAS A VIAJAR? Llévate este censor, anda. A Paul Theroux el Gobierno chino le endosó uno cuando, en 1986 y durante su recorrido de un año por el país que daría lugar al libro ‘En el gallo de hierro’, quiso visitar Mongolia Interior. Aunque intentó deshacerse de ese pegote, a lo más que llegó fue a negociar el quién. El qué era obligatorio. El señor Fang -un especialista...

Supervisión total

NOS PILLÓ entre la humareda. Yo había llegado hacía tres minutos de reloj a su consulta, que él había invertido en saludarme y empezar con el cuestionario. El despacho olía ligerísimamente a tabaco, como cuando ocupas el espacio que acaba de dejar un fumador y el humo fuese su perfume, una estelita de nada. «Nombre, edad...»  fue preguntando y la tercera, «¿fumas?»...