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Las desastrosas lluvias del año 2006

El OTOÑO de 2006 siempre será recordado por las lluvias torrenciales que cayeron en la madrugada del 22 de octubre y que afectaron a casi toda la franja occidental de la comunidad, pero sobre todo a las Rías Baixas. Además ocurrieron en unas circunstancias muy especiales. Durante la primera quincena de agosto del verano anterior, Galicia sufrió la peor "vaga de lumes" desde el verano de 1989, ardiendo casi 80.000 hectáreas en toda la comunidad gallega y concentrándose gran parte de la superficie quemada en las provincias de A Coruña y Pontevedra y, a su vez, la mayoría de ellas en la franja más occidental de ambas provincias, que es la zona con mayor pluviosidad de la comunidad.

Ante esta circunstancia, fue creciendo el temor de que un otoño lluvioso tenga graves consecuencias en forma de crecidas de ríos, inundaciones, etc., ya que la falta de cubierta vegetal en los montes provocaría una mayor escorrentía. Pero el otoño no sólo resultó lluvioso, sino que la intensidad de las precipitaciones alcanzó niveles nunca vistos en las Rías Baixas, la zona más afectada por la situación.

La entrada de la nueva estación se produjo con relativa calma excepto por la llegada del ciclón extratropical Gordon (21 de octubre de 2006), menos intenso de lo esperado pero que dejó registros récord de viento para un mes de septiembre en la mayoría de observatorios de Aemet de la comunidad (Ferrol 119 Km/h, Coruña ciudad 115 km/h).

No fue hasta principios de octubre, con la inesperada formación de una ciclogénesis extrema que afectó a todo el extremo norte peninsular, provocando precipitaciones fuertes y vientos con rachas huracanadas, cuando definitivamente cambió la dinámica atmosférica hacia un régimen de precipitaciones continuas y fuertes. En consecuencia, empezaron a sufrirse las primeras inundaciones como en la localidad coruñesa de Cee. Así, la precipitación acumulada en algunos observatorios hasta el 20 de octubre de 2006 comenzó a ser destacable: aeropuerto Alvedro Coruña, 234’2 l/m2; aeropuerto Lavacolla Santiago, 255’4 l/m2, y observatorio Mourente Pontevedra, 225’3 l/m2.

IMPACTO. Pero fue en la madrugada del día 22 cuando un río de humedad subtropical, que desde hacía 48 horas los modelos meteorológicos ya situaban en la trayectoria del NW peninsular, impactó directamente contra las Rías Baixas, provocando chubascos muy fuertes generalizados sobre las ya saturadas de agua.

Las zonas más afectadas se situaron en diferentes puntos de la provincia de Pontevedra. En Baiona y Oia decenas de casas se vieron afectadas por inundaciones o corrimientos de tierra, como la población de Sabarís. En Ponte Sampaio y Soutomaior, puentes medievales fueron arrastrados por las aguas. Numerosas carreteras acabaron cortadas por las riadas de piedras y lodo en concellos limítrofes con Pontevedra como Cotobade o Campo Lameiro. La parte baja de la ciudad de Pontevedra amaneció totalmente inundada. Pero quizás la zona 0 se situó concretamente en el concello de Poio, donde las lluvias torrenciales provocaron una descomunal riada de todos los arroyos y pequeños ríos de la ladera sur del monte Castrove, llevándose por delante puentes y molinos tradicionales centenarios, fábricas conserveras y finalmente una riada de cenizas que arrasó los bancos marisqueros de la ría de Pontevedra.

Algunos datos pluviométricos dan prueba de lo extraordinario de un episodio que difícilmente se volverá a repetir, como son los 28’8 litros en 40 min (6.10-6.50) en la estación de Castrove (Meteogalicia) en Poio en el momento del máximo aluvión: los 147’6 l/m2 (récord en 24 horas) de la estación de Lourizán (Meteogalicia) en Pontevedra o los 43’8 libros en menos de dos horas (5.30-7.20) en la estación de Rebordelo (Meteogalicia) en Cotobade.

Dos muertos, varios heridos, numerosas carreteras cortadas en la provincia de Pontevedra, los bancos marisqueros arrasados en zonas como Rianxo o las rías de Arousa o Pontevedra por la riada de ceniza que bajó de los montes quemados, dan idea de la magnitud de un desastre, que solo un mes después se repetiría con otra situación meteorológica extrema en otras localidades como Vilagarcía, con inundaciones nunca recordadas.

Las desastrosas lluvias del año 2006
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