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El Indurain de Carril

LO SIENTO pero clavé los resultados. Dije a Pancho que no se postulase para la nada política, así fue; dije a Tone que con esa mueca de perdonavidas no iba a parte alguna, así fue; dije de Feijóo que continuaría reinando en el país de la ONCE, así fue; dije que Gonzalo tendría que ir a pasantía veraniega con su tío Abel, así fue; dije que Ana carrexou votos inteligentemente prescindiendo de la independencia, así fue.

Solo me equivoqué con Pino en el augurio de un escaño, pero a Bea no le perdonó Galicia que su tío Álvaro ganase una vuelta a España. Yo huyo de esa tesis festiva según la cual sean cuales sean los resultados de unas elecciones lo que el pueblo decida siempre están bien. Para nada. El pueblo a veces es parvo. Hay cosas que se votan muy mal. Hitler, por ejemplo. Por eso está bien el resultado autonómico.

Galicia no pide al FLA, mantiene de la correa su deuda y, lo más importante, en el Luar vuelve el concurso de Miss Vaca galega. La vaca en plató autonómico es el símbolo de la abundancia, del moderado bienestar da nosa terra y de la sobranza láctea. De que estamos razonablemente contentos con lo que tenemos. Aquí queremos teta y no Torra y a Gayoso, a Goyoso ennoviado con las ubres. Ojo con la vaca en directo, que el vacuno es ligero de vientre…

En Galicia mejor haría el PSOE en mirar a sus seniors. A esas generaciones de cincuentones talludos que acreditan experiencia en la gestión. Gonzalo no podía aspirar al cetro xunteiro con su 'universitarismo' inexperto por todo bagaje. Si aún hubiera sido rector de la 'Uvi'…

Acreditaría entonces el manejo de un presupuesto. A qué usted no confiaría su declaración de la renta a quien nunca ha hecho una. Pues eso. Eso ha hecho Galicia: Confiarle su declaración de la renta a un gestor.

A una tertulia preelectoral del Diario se presentó una socialista joven con un asesor. Fue la única. Estoy convencido de su preparación, pero la foto, terrible, la convertía sin serlo en una incapaz urgida de tutela. Es sintomático que ninguno de los otros necesitase sicofantes. La imagen era un adelanto del fracaso de Gonzalo. Cuando Gonzalo hablaba en la tele, esa joven asentía y decía 'sí sí' con la cabeza como si le fuese en ello la vida. Quizá debería renunciar a los ejercicios cervicales…

Pero el cuarto Reich albertino ya es historia que empieza. Ahora el minuto de juego y resultado está en Europa. Con Peter Sánchez.

Uno de los grandes defectos de la izquierda es que pretende de las buenas intenciones realidades financieras

Que se puso el chaqué de paria e inició su gira europea en busca de arandela. Pana raída, escalera portátil, una cabra y una trompeta. Y el complemento imprescindible, el platillo, que se alarga a los ricos para que liberen su limosna, el óbolo que financiará la renta mínima vital y otros subsidios que garantizan un CIS amiguito.

Uno de los grandes defectos de la izquierda es que pretende de las buenas intenciones realidades financieras. Por eso se le atraganta la economía y por eso, cuando gobierna, sube la deuda pública, los impuestos y, lo que es peor, el desempleo. La izquierda se carga siempre la economía salvo Felipe, que era socialdemócrata y sabía calefactar la empresa en el útero amoroso del Estado Providencia. La izquierda dio grandes teóricos de la pasta a los que el doctrinarismo demagógico cortó siempre sus alas.

En Holanda tocó Sánchez la trompeta mientras la torre de sonido machacaba el ritmo del paso doble. La cabra subía la escalera y el holandés escuchaba con cara de tulipán primaveral. Ocurre que los tulipanes no se mueven de su sitio, que eso solo lo hacen los girasoles volteándose al sol que más calienta.

Cesó su tocata Sánchez y alargó el platillo; el holandés le dijo que a chorar a Cangas, que él no suelta la pasta a quien no hace los deberes. Sánchez cesó como director del concierto y pasó al desconcierto. Le dijo al holandés que se iba a enterar y se fue con su furgalla a ver a la Merkel y al sueco.

Un poema la furgalla de Sánchez, que llevaba la puerta atada con cordel, tenía las defensas escaralladas y un bollo en un lateral. La furgalla de Sánchez sulfataba humo tóxico de bujías podres y cuando Merkel y el sueco la vieron venir se pusieron la mascarilla y echaron la combinación a la caja fuerte. Ahí o ven… Estuvieron institucionales y correctos, pero insensibles al deme algo sanchista: Aforra, chaval. Así que Pedro se volvió con la cabeza llena de cuentas y todos los resultados apuntando lo mismo: pensiones congeladas, sueldo funcionarial en la nevera e impuestos arriba. Si no, rescate.

Todo empezó con Nadia. Ahí ya maniobró algún halcón rubio centroeuropeo para que las finanzas de la UE no quedasen en manos pródigas, derrochadoras. Pedro es Eduardo Manos Ligeras ¡Viva el subsidio!

La nombradía de Nadia no diluye el prestigio dilapidador de Sánchez. Sánchez creyó que el Eurogrupo podía ser seducido por su mandíbula de superhéroe, tal que buena parte de la España ilusa y bienintencionada pero la realidad, y más la realidad económica, termina por imponerse. Porque la economía excluye los obsequios. Mírense a sí mismos y pregúntense si lo que tienen se lo ha regalado alguien o se lo reportó su sudor. Regalos, los Reyes Magos. Salga lo que salga de la cumbre no es bueno que nos presten.

Baroja decía que el yanqui es un vendedor de tocino. En América America, de Kazan, el joven y emigrante que sueña con Nueva York tiene una aventura en el barco con una dama bella pero mayor, casada con un fulano adinerado. Se entera el marido y su mujer se sincera: "He disfrutado más con él en una noche que contigo veinte años”.

Lo mismo yo. Disfruté más con Avelino en diez minutos que comentando política quince años. Anoten. Avelino Barreiro se levantó el domingo pasado, vio a la mañana saludarle con su luz estival y se encaró con su bicicleta: ¿Quieres que vayamos a dar una vuelta? La bicicleta de Avelino le dijo que sí, que tenía el cuerpo jaranero y que le apetecía darse un garbeo: Móntame, Avelino.

La mayor tragedia de Galicia no fue el Prestige, fue la supresión de la Vuelta al Morrazo. Así que Avelino homenajea el recuerdo cicloturístico de Días Lema.

Salía del Aviador, en Sanxenxo, y veo a Avelino que mira la calle de vinos y dice "xa non me acordaba disto, hai moito ambiente…".

Y entonces lo abordo. A Avelino Barreiro le murió la mujer hace casi treinta años y luego una nuera. Entonces Avelino se hizo dilema: Lamerse las heridas y suicidarse de pena o coger su burra mecánica y dar pedales.

Y Avelino, que aparte de ser un santo encara las desgracias como buen deportista, se dijo a sí mismo que iba a disputar y a ganar el Giro de la desgracia, el Tour de la adversidad, la Vuelta Ciclista a la cabrona vida…

Ni corto ni perezoso salió del Carril en que reside y pasada Pontevedra se acercó a Marín, donde hizo la pausa de hidratación y se comió su ración de potasio en forma de plátano; volvió a Pontevedra, pero era un poco temprano y decidió ir a tomar el vermut a Sanxenxo, que como dije es donde el azar me lo hizo tropiezo.

No todos los días tiene uno la suerte de encontrarse a un campeonísimo de la ruta que reniega de las barritas energéticas ("unha merda") y prefiere el hidrato clásico, masa madre y bananas.

Avelino Barreiro, el Induráin de Carril. Ochenta y un años de ganas de vivir y ni un gramo de grasa. Y qué maillot, la hostia…

"Ti eres periodista? Non, Avelino; pero… Vasme facer unha entrevista? Non, Avelino, ó mellor adicoche a columna do domingo; ah, bueno, ta ben…"

De tarde, Avelino volvió a Carril. Porque Carril es para Avelino el útero telúrico que lo llama con su nostalgia, con esa melancolía del regreso a la que uno no puede resistirse.

Bendito seas, Avelino.

El Indurain de Carril
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