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Los candidatos

Ocho de los nueve alcaldables por Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Ocho de los nueve alcaldables por Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

HAY DOS candidatos muy bien tratados mediáticamente. Uno es Lores, el otro Domínguez. El primero al rebufo de su actual cargo y el segundo impulsado -me temo que pesadamente- por esa red de amistades periodísticas que supo tejer, lo que tiene su mérito y a mí no me pasa desapercibido. O sea que ese impulso consiste en cantar sus logros, en el caso de Lores, y en disimular sus carencias en el de Domínguez.

Lores levita sobre ese concepto de urbe que peatonaliza y radia el automóvil del centro. Yo entré en Segovia en coche bajo los arcos del acueducto a finales de los ochenta, pero en Segovia nadie habla de eso ahora; en Vigo peatonalizaron la Plaza de la Independencia y sus calles adyacentes hace años; hasta en Vilagarcía han peatonalizado recientemente una calleja entre Zara y otra zona ya cerrada al tráfico tiempo atrás. Ni en Segovia ni en Vigo ni en Vilagarcía habla ni dios de esas peatonalizaciones. Peatonalizar es tónica general en todas las ciudades. La pregunta es por qué Pontevedra no habla de otra cosa. ¿Simple reiteración y coñazo o estiramos el chicle porque acaso no hay mucho más de qué hablar? En qué crecemos, hacia dónde y con qué bases son preguntas que el pontevedrés de a pie debería hacerse antes sufragar. Mientras, Lores encantado con el monotema. Mi impresión es que sus resultados serán similares a lo de las anteriores elecciones. Por eso optó por una campaña de perfil bajo en la que el comic es el único error. Mucha gente cree que el Bloque es un partido serio. Yo también. Un partido incompatible con una bobada como esa por más cachonda que sea, que lo es. Si Paco Rodríguez abandonase su retiro, colle o fungueiro e ainda lles bate a algúns.

¿Y Rei? Estoy terminando las memorias de María Xosé Queizán, una enorme feminista, una enorme nacionalista, una enorme literata. El libro da para otra columna porque su valentía es un verdadero escándalo. No hay tío en el mundo capaz de escribir con la sinceridad con que lo hace MXQ. Supongo que los ochenta y pico años ayudan. En la página 305 de `Vivir a galope´ incluye MXQ una foto del año 1984. Junto a Mari Carme Kruckenberg, a Antón Seoane, a Cáccamo, a Uxío Novoneira, a Vidal Bolaño y a Fernán Vello (casi 'nadies') posa en Donosti un enigmático Luis Rei de porte funcionarial. Siempre me hago la misma pregunta: ¿Qué coño pinta un intelectual que escribe buenos libros en política?. La pregunta es mucho más profunda de lo que ustedes creen. Y aunque creo tener la respuesta, a lo mejor me da un día su versión…

Vamos con Revenga. Ciudadanos tenía un tesoro en María Rey, no tanto por su bagaje político como porque era el único partido que podía subirse a la ola feminista sacando pecho de candidata. ¿Es mejor Goyo? No cabe dudar de su capacidad de gestión. Su profesión obliga a conseguir lo más con lo menos. Como Margaret Thatcher, Goyo sabe que gobernar un municipio como Pontevedra consiste en un libreta para anotar debe, haber y existencias. Seguramente su inexperiencia como corporativo la supliría con la ayuda de María Rey, pero el gran problema es que no es seguro -más bien es inseguro- que María sea elegida concejala.

Domínguez. Domínguez es Archy Hamilton. Si no la vio, Rafa debería ver Gallipoli, de Peter Weir. Gallipoli es su historia. La del idealista romántico que ama su recién nacida patria y sacrifica su vida por ella, como Rafa por el PP. Archy no sabe -o sí, y se engaña a sí mismo- que sus superiores, que lo mandan cargar contra las ametralladoras turcas, lo envían a la muerte. Aquella masacre en las playas creó la conciencia nacional de Australia, pero no sé si el fracaso va a crear la conciencia local del PP. Archy Domínguez inicia suicidamente la carga contra la ametralladora de Lores y sus superiores saben que perecerá. Pongan nombre a los mandos de Archy en Pontevedra -y en Santiago- que no quisieron ponerse al frente de las tropas para exponer su corazón a las balas de Lores.

Si Domínguez es Archy Tino es el resistente `celiano´, un clon de Pedro Sánchez en cuanto a capacidad de supervivencia. El tesón inquebrantable de un tío de Salcedo que es capaz de dar un mitin subido a una caja de cervezas. Tino Fernández lleva tiempo en pie aunque perdiendo batallas, pero esta es quizá su última oportunidad para empezar a ganar una guerra. Puede ser clave para la gobernabilidad del municipio, pero tiene un techo. Merece suerte. Pasional hasta en la oposición, tuve que remendar la toga con el tema de Pasarón. Cómo me hizo trabajar el cabrón, pero ya se lo perdoné.

¿Y el de 'Vox'? No lo conozco, pero existe una rara unanimidad en Pontevedra: es una fenomenal persona. Incluso un buen amigo mío me dice que no entiende que hace un tío como él en ese partido. A este amigo mío le contesto que, que se sepa, 'Vox' aún no ha iniciado ningún alzamiento nacional ni ninguna insurrección contra la democracia, y el rabo, que se sepa, lo llevan delante como todo el mundo. Tan legítimo es abogar por la reforma constitucional para la supresión de las Comunidades Autónomas como para independizar una parte del territorio nacional. No estuvo bien que en la Herrería, como mostró el 'Diario', le hiciesen el resto de candidatos el vacío, que non matou a ninguén. A ver si resulta que en esa sobreactuación, en esa reacción como si fuese una suerte de apestado no hay el mismo exceso que en algunas propuestas carcas de 'Vox'.

Estoy convencido que Lores, Rei, Domínguez, Tino, Goyo y el de 'Vox' aman a Pontevedra. Pero seré sincero: me gustaría que alguno llegara a la altura política de Filgueira Valverde. El profe, listo coma un allo, propuso a mediados de los sesenta la fusión de la Boa Vila con Vilavoa, Marín, Poio y algún municipio más. Creo que incluso Vilaboa llegó a votarla. Ese es nuestro futuro. Sin embargo, creo que estamos más contentos soñando que del Oasis of de Shea, que atracará en Punta do Morro, van a descender novecientos cruceristas que arrasarán la ciudad con sus compras. O que tenemos un aeropuerto en Monte Porreiro con frecuencias a Madrid, que supongo que, a veces, también soñamos esto.

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