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La vida es Tómbola

Recordará el avezado lector un programa de televisión llamado Tómbola. Aquel programa empezó a emitirse en 1997, en el extinto canal autonómico de la Comunidad Autónoma de Valencia, Canal Nou se llamaba. Sí, ese canal en cuyos programas informativos trabajó un efímero grupo de periodistas mártires luchadores de la libertad, que durante muchos años hicieron honor a las palabras de Rosa María Mateo en una entrevista en Canal Plus. En aquella entrevista le dio un mítico corte a la impertinente, por imperativo del guión, Ana García Siñeriz. El corte decía algo parecido a: “Nadie muerde la mano que le da de comer”.

El programa Tómbola consistía en un debate, por llamarlo de alguna manera, en el que un grupo de periodistas o más bien cotillas postmodernos de todo a 100 convertidos a maestros chacineros, intentaban destripar al invitado que acudía al programa, mientras un supuesto moderador trataba de apaciguar las situaciones incendiarias utilizando la manguera de un surtidor de gasolina. Aquello, como no podía ser de otra forma, desembocaba en una especie de entrevista-tertulia, en la que todos se llamaban de todo y acababan a gritos. Describo esto porque estoy seguro que el avezado lector desconoce el funcionamiento de aquel programa, porque que en horario en que Tómbola se emitía estaba viendo algún documental en La 2, como el 99% de los españoles.

La verdad es que nunca entendí del éxito de dicho programa, pero bueno, yo soy una persona con sus limitaciones; de hecho tampoco entiendo que pueda seguir habiendo gente que, en pleno siglo XXI, eche cebolla a la tortilla de patata, pero eso es otro tema.

Aquel modelo de programa poco a poco se fue extendiendo a otros canales de televisión con programas como Salsa Rosa, Dolce Vita o Sálvame, que increíblemente aún perdura en nuestros días, lo cual explica muchas cosas que pasan en este país. Este tipo de programas tienen una producción relativamente barata en comparación con los ingresos que generan, ya que son programas de gran audiencia y con pocas necesidades: un plató con un decorado sencillo, unas sillas, una pantalla y poco más. De hecho ahora ya ni siquiera necesitan gastar dinero en traer a un “sparring” al que descuartizar, pues ya lo hacen entre los “tertulianos residentes”, que como no podía ser de otra manera, son lo más granado de los desechos de Gran Hermano y otros programas de alto interés cultural.

Soy una persona con sus limitaciones; no entiendo que pueda seguir habiendo gente que, en pleno siglo XXI, eche cebolla a la tortilla de patata

En el año 2000 José María García abandonó la redacción de deportes de la Cadena Cope, así como el programa nocturno que en ella presentaba y dirigía: Súpergarcía en la Cadena Cope, ya no era “en la hora Cero” porque había adelantado el inicio del programa para competir con el Gran Hermano de las ondas: José Ramón de la Morena. Sí, ese que dijo en su momento que el que tenía los derechos del fútbol ponía al inquilino del Palacio de La Moncloa... - ¡Protesto Señoría! - gritará el avezado lector - tras lo que añadirá: - El autor nos está vacilando, ¿qué relación pueden tener el Butanito y Tómbola? - Pero no se me impaciente avezado lector, tiene relación, un poco de paciencia.

Para sustituir a José María García la emisora de la Conferencia Episcopal puso a José Antonio Abellán. Sí, aquel pinchadiscos que inventó en España el modelo de magazine matinal músico-humorístico: “La Jungla”, que por cierto se vuelve a emitir ahora como “La Jungla 4.0” en Radio4G. ¡Un pinchadiscos reconvertido a periodista deportivo! Aquello tenía pinta de que iba a ser un desastre, pero la verdad es que no lo fue. Abellán, no se si queriendo o no, exportó a la información deportiva el modelo de Tómbola. Una parte del programa, que se llamaba El Tirachinas, consistía en una tertulia en la que los periodistas, que mostraban descaradamente sus preferencias deportivas y acababan a grito pelado, y en más de una ocasión despellejandose unos a otros.

Curiosamente, como decía el antecesor de José Antonio Abellán en el programa deportivo nocturno de La Cope: “el tiempo es ese supremo juez que da y quita razones, que pone a todos en su sitio”, y éste ha dejado a Abellán como un adelantado a su tiempo, no hay más que ver en televisión programas como Punto Pelota, Jugones, El Chiringuito, Tiki-Taka, etc. que no son más que una copia de Tómbola pero adaptado al mundo del deporte, especialmente al mundo del fútbol, o para ser más exacto, centrado únicamente en el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, que al fin y al cabo son los clubes que generan audiencia.

Recordará el avezado lector, la irrupción de la TDT en España; desde ella han proliferado en múltiples canales de televisión tertulias de todo tipo, pero especialmente las dedicadas a la política. A diferencia de la radio, en televisión había un déficit de programas de índole política, y por mucho que al padre del repelente niño Vicente le moleste, cuando el mercado demanda algo, aparece alguien, calcula si puede obtener algún beneficio tras la mordida de Montoro, y si es así, lo ofrece. Los “canales emergentes”, más de uno ya extinto, como Veo 7, Libertad Digital TV, o Intereconomía, crearon tertulias políticas, que al principio no eran más que programas de radio transmitidos por televisión, pero que fueron poco a poco evolucionando, siempre dentro de estricta contención en los gastos de producción. Las formas por parte de los contertulios en estos programas, salvo contadas excepciones, eran bastante contenidas.

Aquellos programas saltaron a la televisión de “gran presupuesto” y aparecieron programas como La Sexta Noche, el juguete de Antonio García Ferreras: Al Rojo Vivo, que por alguna extraña razón no hace más que cambiar de horario y  más recientemente Toma Partido. A estas tertulias acuden curiosamente más o menos los mismos periodistas que a las de los canales emergentes del TDT, pero el comportamiento de todos ellos es diferente: son mucho más faltones, gritan, gesticulan, se enfadan… ¿Por qué?.

Como dice Pérez-Reverte: "España es un país que una ardilla puede recorrer saltando de tonto en tonto"

En la “televisión de primera división”, no digo yo que no se puedan tener tertulias con gente comportándose educadamente, otra cosa es que le interese a las cadenas que las pueden programar. El público objetivo al que van dirigidos dichos programas en los canales, digamos grandes, es muy diferente del de las televisiones emergentes, y ese público objetivo quiere un tipo de programa diferente. Además los canales grandes, no pueden permitirse niveles de audiencia de menos del 3%, de ahí que se use la bronca como reclamo. En estos programas los moderadores, como hacía Ximo Rovira en Tómbola, apagan los fuegos con gasolina, haciendo los debates cada vez más broncos, más desagradables y sobretodo más simples. En lugar de rebatir argumentos, se sueltan “zascas”, en lugar de aportar ideas se grita, y en lugar de demostrar que el interlocutor está equivocado se le trata de ridiculizar. El objetivo es básicamente hacer chacina unos de otros, por supuesto, con el lenguaje más simple posible y simplificando al máximo los argumentos, una especie de tertulia con mensajes de 140 caracteres usando de guión el Principio de Vulgarización de la Propaganda de Goebbels: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Como vemos, el modelo de Tómbola ha triunfado. ¿Por qué? Estoy seguro de que avezado lector será capaz de responder a la pregunta, yo, tengo mi respuesta, y que aprovechando que ya he reconocido que soy una persona con sus limitaciones, he de decir que está copiada de Arturo Pérez Reverte: “España es un país que una ardilla puede recorrer saltando de tonto en tonto”.

La vida es Tómbola
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