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Mi guerra está en el bar

Arriesgar la vida por españa es una barbaridad que no se me pasa por la cabeza, aunque si nos viésemos en la situación, quién sabe

HACE UNOS MESES recibí la llamada de un encuestador que, como la palabra indica, quería hacerme perder de puta madre quince minutos con unas preguntas estúpidas. En realidad, yo ya estaba perdiendo el tiempo de maravilla, en un bar, de modo que no me pareció que pudiese perderlo dos veces a la vez, y acepté. Era verano y, como digo, estaba en una terraza con un par de amigos, y haciendo una de las cosas que más me gustaban. Esa tarde justamente había bebido poco, pero bastante, que son las condiciones perfectas para enfrentarse a una encuesta. Quien beba con cierta asiduidad sabrá a qué cantidad me estoy refiriendo.

En un momento de la encuesta, el joven me preguntó si arriesgaría la vida por España. Escupí la cerveza a varios metros de distancia, del susto. No me faltó nada para responder que ya la estaba poniendo en peligro, pero como no me gusta tomarme a pitorreo ciertas cosas, le confesé que arriesgar la vida por España era una de esas barbaridades que, si debía serle sincero, no se me pasaban por la cabeza. Ni borracho, puntualicé, y ahí fui muy sincero, pues empezaba a estarlo. La encuesta siguió su camino, y diez minutos después, que por el medio fluyeron igual que si fuesen dos años, nos despedimos.

Mis amigos estaban intrigadísimos. Les hice un breve resumen, y al final les trasladé la pregunta que tanto me había sobrecogido. "¿Vosotros cogeríais las armas para defender España de una agresión extranjera?". Me miraron desconcertados. Ernesto fue el primero en reaccionar, agarrando la mesa del bar con una mano, y su cerveza con la otra, y dijo: "Yo de aquí no me muevo". A continuación, se llevó la botella a los labios -quedaba aproximadamente la mitad- y la bebió de un trago. "Mi guerra está aquí", añadió posando el vidrio vacío en la mesa, y haciéndole un gesto al camarero para que lo repusiese.

Luismi reflexionó en voz alta: "Las grandes causas han dejado su sitio a las pequeñas"

Me pareció que detrás de aquella frase latía una idea errante de la existencia, y algo de sed. Luismi, que había escuchado a Ernesto con cierto desinterés y respeto, acabando a su vez su cerveza, aclaró la voz, como si fuese un tenor, y respondió que él estaba dispuesto a arriesgar la vida porque sí, sin objeto, o por ganar una apuesta, pero por España ya era arena de otro costal. "Arena de otro costal" encarnaba el tipo de frase que escuchas cada diez años; en boca de Luismi casi lo hizo alguien respetable. "Las grandes causas han dejado su sitio a las pequeñas", añadió. No pude menos que darle la razón. Ojalá se me hubiese ocurrido algo así para puntualizar al encuestador. Después de todo, es cierto que hoy la vida se arriesga por una nimiedad, como saltar desde un balón a la piscina, pero casi hay que estar loco para enrolarse en un cuerpo como el Ejército. "Aunque si nos viésemos en la situación, quién carajo sabe. Tal vez cambiásemos de idea; somos una generación voluble y desnortada", dije, subrayando el punto y coma, que me parecía lo más importante de mi reflexión.

"Qué es una generación voluble y desnortada", preguntó Ernesto, armado ya con una cerveza nueva. "No sé", confesé, y dejé pasar unos segundos, después de los cuales se me ocurrió hablarles del relato de Fontanarrosa sobre el gordo Albarellos. Albarellos es un tipo que vive en una comunidad que somete a la gente obesa. Un día lo llevan preso y le ofrecen una dieta para perder 30 kilos. Se niega. No quiere traicionarse. Y como forma de protesta, se pone en huelga de hambre y al final pierde 47.

Ernesto me miró desconfiado. No acababa de ver en esa historia a la generación desnortada de la que hablaba. Y después, en una especie de confesión íntima, reveló que no le importaría ir a la guerra siempre y cuando fuese como la creía aquel marine que, en plena noche de Vietnam, y borracho, le recordó a su oficial que "yo no he venido a la guerra a que me maten, sino a follar y pasármelo bien".

Mi guerra está en el bar
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