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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

El último baile de Alcoa

Que existan seis grupos interesados en la planta de aluminio es solo un buen comienzo
Vista de la fábrica de Alcoa, en San Cibrao. AEP
Vista de la fábrica de Alcoa, en San Cibrao. AEP

"CREO QUE somos la compañía adecuada, en la industria adecuada y en el momento adecuado". Adivinanza: ¿quién se acaba de expresar, literalmente, en esos términos? Bien podría tratarse de Amancio Ortega contemplando su obra. Tal vez Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, frotándose las manos con sus planes para la eólica marina que pretende levantar frente a las costas gallegas. O quizá sea el dueño de Pharma- Mar, José María Fernández de Sousa-Faro, celebrando que su biotecnológica ha encontrado remedio autóctono para el covid-19. Pues no. Ha sido un tal William Oplinger, muy conocido en Pittsburgh y casi nada en San Cibrao.

Sí, el vicepresidente y director financiero de Alcoa considera que "somos la compañía adecuada, en la industria adecuada y en el momento adecuado". Así se lo ha transmitido esta misma semana a un grupo de inversores en una conferencia organizada por Deutsche Bank. Oplinger considera que Alcoa está en su mejor momento desde 2016. Sus palabras invitan al sobresalto con lo que tenemos aquí montado, pero lo cierto es que unas cuantas verdades sostienen su argumentario. Primero, las desinversiones realizadas. El jefe financiero de Alcoa da por descontada la planta de San Cibrao, con lo que se quita lastre. Segundo, el precio del aluminio no alcanzaba valores semejantes desde abril de 2018, y esa recuperación tras la pandemia se nota en la cotización de las grandes compañías del sector, entre ellas Alcoa. Tercero, como dice William Oplinger, "el aluminio es un elemento integral de la economía baja en carbono de hoy y de mañana"; tiene futuro, vamos. Esas inmejorables perspectivas que glosa el vicepresidente de Alcoa, sobre todo las que tienen que ver con la sostenibilidad y el precio del aluminio, no pasan desapercibidas para sus competidores, ni mucho menos para sus clientes, algunos interesados en diversificar y lograr cerrar el ciclo del aluminio aguas arriba, como se suele decir. Y eso es algo que en Galicia, y concretamente en San Cibrao, tenemos ganado pase lo que pase a partir de ahora.

Y es precisamente el análisis de este escenario, a corto y medio plazo, lo que propicia que sean seis las compañías que han mostrado su interés, lejos todavía de que las ofertas estén sobre la mesa para adquirir la planta de Cervo. Dos empresas del sector del aluminio y el acero español, Sidenor y Aludium, un viejo conocido, y cuatro grupos internacionales, Trafigura, Liberty, Metalcorp y Aldel, han iniciado conversaciones con Alcoa. Es un comienzo, pese a quien le pese. Por el número de candidatos y por algo importante: no se trata de fondos de inversión al uso, hay un know how detrás.

Cuando sale a subasta un banco o una caja de ahorros, como las nacionalizadas durante la crisis, lo habitual es que se acerquen a conocer sus tripas muchos de sus competidores y pidan oficialmente lo que se entiende por el cuaderno de venta, ya que contiene información valiosa, además de reservada, que contribuye a que un rival, por ejemplo, pueda tomar decisiones de mercado más allá de su interés real o no por esa entidad. Pues esto, a buen seguro, es lo que pasa con alguno de los candidatos en esta suerte de puja por la planta de Alcoa. Sin ir más lejos, Sidenor, que en su día fue también pública, es una acería, una siderúrgica, cuyo proceso de diversificación ha estado alejado del aluminio.

Todo está abierto. Hay candidatos que son auténticas multinacionales del sector, con un nivel de beneficios anuales que equivale a todos los ingresos de otro de los pretendientes, ahí es nada, lo que da idea de la disparidad de tamaños entre las novias de Alcoa. En esto, incluso puede haber "tapados", como bien podría ser Clemente González Soler con Alibérico, en eventual alianza con Aludium, uno de los que ha mostrado la cara. Nada está escrito. Por eso sería de ingenuos tomar como referencia las buenas palabras de los candidatos en las reuniones con los representantes de los trabajadores. Todos llegan para quedarse, querrán mantener el empleo, mejorar las condiciones, invertir en modernización... Parole, parole, parole.

Ahora, tan atentos habrá que estar al perfil de los candidatos como a los movimientos de la Sepi, que no quiere saber nada de operaciones puente en la venta, algo a lo que se había comprometido. ¿Cuáles son sus razones? ¿Tendrán algo que ver con las condiciones que está poniendo Alcoa?

El último baile de Alcoa
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