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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

Adiós al señor del ladrillo

Con Manuel Jove se va un gran empresario y un maestro en comprar y vender a tiempo
 
Manuel Jove Capellán (A Coruña, 1941-2020). AEP
Manuel Jove Capellán (A Coruña, 1941-2020). AEP

MANUEL Jove vendió Fadesa en una noche. Una cena en Madrid que se prolongó hasta el alba y viaje de vuelta a A Coruña en su avión privado para comunicar a la plantilla la operación, que enmudeció con el súbito anuncio. Nadie lo esperaba, con la compañía en plena expansión internacional  y ya consolidada en Bolsa.  Aquella noche en Madrid en septiembre de 2006 un Jove cansado de luchar, como reconocería a sus allegados después, hizo la mayor demostración de olfato  empresarial de la historia reciente de España. Enfrente tenía a la ambición personificada, lo que puso las cosas más fáciles. Fernando Martín, efímero presidente del Real Madrid, era conocido como un operador de suelo, un hábil intermediario que compraba y vendía terrenos, pero apenas promovía. Con Fadesa, una cotizada, Martín completaba el ciclo e irrumpía en el Olimpo del ladrillo.

El sueño tornaría en pesadilla solo un año después, tras haber pagado unos 4.000 millones de euros, de los que Jove se había embolsado unos 2.200 millones. Comenzó entonces un carrusel de refinanciaciones de créditos que acabó en la mayor suspensión de pagos de la historia de España. El pez chico había engullido una ballena a base de deuda, ciego de codicia por sentarse en la mesa de los señores del ladrillo y sin conocer del todo los ingredientes del plato que le servían en bandeja. Así se resume aquella historia, que llevó a Manuel Jove a salvarse de nuevo de una quiebra cierta, como las que ya había tenido que superar en los ochenta. Desde entonces, todo movimiento que hacía el constructor coruñés era monitorizado en el mundo empresarial, como si fuera un cazador de tendencias. Lo cierto es que, tras la venta de Fadesa, el tantas veces anunciado retorno de Manuel Jove al ladrillo no se produjo porque realmente nunca abandonó del todo el negocio.

Para sorpresa de quienes atribuyen a los  promotores inmobiliarios un gran instinto empresarial y poca cultura financiera, Jove se convertiría después en el primer accionista privado del BBVA de Francisco González, con la compra del 5% del capital. Era el arranque de un proceso de diversificación que también le llevaría a comprar y a vender, entrar y salir en negocios, su especialidad. Primero en el BBVA, y después en sectores como la energía, como la adquisición de la petrolera colombiana Vetra, de la que hoy su holding, Inveravante, está lejos.

¿Y cómo llegó Manuel Jove a ser uno de los dos primeros promotores inmobiliarios patrios desde Galicia antes de que la burbuja inmobiliaria saltase por los aires? Pues recurriendo a otro manual, que también convirtió en libro de estilo: comprar suelo cuando todavía era rústico, antes de que se recalificase y se convirtiese en urbanizable, lo que en sector se entiende por "desarrollar" terrenos. La suya fue una innata capacidad para adquirir bolsas de suelo, gestionarlas, construir y vender. El secreto del éxito. Como el de Amancio Ortega e Inditex no fue otro en sus inicios que copiar, pero hacerlo bien y a precios asequibles, en la moda.

Con el fallecimiento de Manuel Jove se va uno de los gallegos de Forbes, con una fortuna estimada en 1.600 millones de euros, entre las quince primeras de España. Pero también lo hace un empresario total, un ciclón, en definición de su hermano Ángel, unos años mayor que él y también constructor, que supo aprender de sus errores, anticiparse y aglutinar en torno a él un sólido equipo de ejecutivos que le han seguido siempre.

Jove vio en la energía la tecla a tocar en plena crisis económica, y ese fue su objetivo tras el ladrillo. No reparó en recursos e ideas, como cuando planteó a la Xunta bipartita, junto a otros empresarios como Jacinto Rey, Epifanio Campo y Juan Luis Arregui, el traslado de Ence de la ría de Pontevedra a cambio de un sustancial paquete de megavatios en su concurso eólico.

Con la muerte de Manuel Jove también llega un relevo, como en otros grandes grupos gallegos. Esa generación de empresarios que en cierta medida ha crecido en paralelo a ese patriarca si querer que es Amancio Ortega. Y son unos cuantos. Toca la sucesión en Inveravante, con dos hijos preparados en los últimos años casi a la fuerza, tras el duro golpe que fue la muerte de María José Jove en 2002. Ella era la primera ejecutiva de Fadesa y la sucesora natural. Ahora es el turno para Manuel Ángel y Felipa, dos hermanos que saben muy bien lo irrepetible que será su padre como empresario.

JUAN CARLOS ESCOTET  ►Abanca se prepara para crecer con el fin de la pandemia

EL particular calendario del sector financiero tiene una fecha marcada en rojo. Será cuando la pandemia esté controlada, ni mucho menos antes de que acabe el año. Ese será el momento de los cambios en el mapa, en un proceso de concentraciones que será ineludible. Solo después del Covid-19, por el duro y dispar golpe que está recibiendo el sector. Lo dice hasta el Banco de España y Juan Carlos Escotet, siempre atento, también se apunta al relato. Abanca sigue estando en condiciones de crecer, no este año, pero será pronto. Cerró el primer trimestre con un beneficio de 127 millones, un 13,2% menos tras provisionar 78 millones de euros por la pandemia. Un resultado que le coloca en muy buena posición.

IGNACIO RIVERA ►Estrella Galicia sufre pero aguanta ante el Covid-19

HABLA claro Ignacio Rivera. El máximo responsable de Estrella Galicia pone números al Covi-19 y alude a «un golpe muy fuerte», con una bajada del negocio en abril para su compañía superior a los dos dígitos. Frente a lo que aporta la hostelería, la alimentación genera para Hijos de Rivera una facturación de solo el 25% sobre el total, lo que deja claro el impacto. Sin embargo, el CEO de la compañía habla de solidaridad en estos tiempos, de «ayudar siendo mudos y responsables». Hijos de Rivera predicará con el ejemplo y aguantará hasta el 30 de junio sin aplicar un ERTE a la plantilla. Toca reinvertarse, dice, ante un "tsunami económico", que es que el viene ahora y afectará a toda la sociedad. 

Adiós al señor del ladrillo