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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

Alcoa y el silencio de la Sepi

La razón del parón en la compra de San Cibrao está en Alu Ibérica y en la Audiencia Nacional
VISTA AEREA DE ALCOA DESDE LA PLAYA DE LIEIRO
VISTA AEREA DE ALCOA DESDE LA PLAYA DE LIEIRO

ALCOA se ha convertido en un puzzle con piezas que parecen imposibles de encajar. De ahí que el desconcierto se haya instalado en San Cibrao. En una nueva cuenta atrás que durará un mes, todo es silencio en torno a las negociaciones para la compra de la planta de Aluminio Español por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), heredera del INI, que ya fue su propietario cuando se llamaba Inespal. La operación triangular tiene como destino final (y único, todo hay que decirlo) una compañía, Liberty House, que también parece estar ahora en el ojo del huracán por los problemas de financiación que le atribuyen las agencias de calificación. Al desconcierto, por tanto, se une un lógico pesimismo.

Esas reticencias y la insolvencia declarada del principal financiador del grupo, la británica Greensill, asusta a proveedores y analistas y puede complicar el aterrizaje de Liberty en San Cibrao, pero ni de lejos es el obstáculo ahora. Es la propia Sepi la que se encuentra ante todo un dilema, descolocada por una operación que ha visto alterada su hoja de ruta tal y como estaba concebida en esta segunda ronda de negociaciones. Frente al proceso que se rompió el pasado septiembre, la Sepi ya no aspira en esta ocasión a hacerse con Alúmina. Le basta con una garantía de suministro para determinados años. Esa es otra de las patas de la negociación.

Pero los tiempos se han roto por otro motivo. La Sepi planteó en esta segunda ronda de encuentros que las plantas de Alu Alcoa y el silencio de la Sepi Ibérica en A Coruña y Avilés entrasen en la ecuación de compra de San Cibrao. Los incumplimientos ante Alcoa de los compradores y revendedores en estos años propiciarían la reversión de la propiedad de las dos fábricas. El sector público, en síntesis, quería resolver el problema de San Cibrao de una tacada con los que mantiene abiertos Alcoa en A Coruña y Avilés. Un tres en uno, vamos. Fuentes que se sientan en la mesa de negociación así lo aseguran, y también explican la razón por la que la Sepi está ahora tan descolocada. El proceso abierto en la Audiencia Nacional tras la detención de los directivos de Alu Ibérica, que forman parte de una querella que también apunta a Alcoa, ha introducido un elemento que distorsiona el proceso tal y como se había dibujado, sobre todo al tratarse de una causa por la vía penal, de impredecibles consecuencias. Estafa agravada, insolvencia punible, apropiación indebida y pertenencia a grupo criminal son los delitos que forman parte del rosario de acusaciones de la querella.

La Xunta no ha sido ajena en todo este tiempo a esta situación, que ha seguido en un segundo plano, pero de forma activa, y ha solicitado a la propia Sepi que desligue la operación de compra de San Cibrao de la solución que le quiera dar a las plantas de A Coruña y Avilés, sobre todo ahora, cuando el único comprador final es Liberty.

Como en cualquier deporte, para leer el partido hay que fijarse en determinados aspectos y detalles que suelen pasar desapercibidos para el común. En el caso de Alcoa, conviene mirar a Asturias, con Gobierno amigo, del mismo color, en Madrid. Los movimientos del Principado en este tiempo han estado dirigidos precisamente a lograr arrancar una solución global para las plantas, sobre todo, lógicamente, Avilés y San Cibrao, a la que quisieron unir su futuro. Y desde que estalló la crisis de Alu Ibérica, Asturias ha solicitado por activa y pasiva la intervención de las plantas. Tanto en uno como en otro caso, atribuían al Estado un papel determinante. Más allá del dilema de la Sepi, hay dos elementos que resultan clave en estos momentos. Al contrario que en septiembre, Alcoa se ha descolgado ahora con un planteamiento de máximos, al solicitar una garantía de indemnidad, salvaguarda contractual que viene a ser un blindaje frente a reclamaciones y procesos judiciales futuros, que pasarían a recaer sobre el comprador, en este caso el Estado, cuando la multinacional se desprenda de San Cibrao. Esta cláusula a incorporar al contrato complica más las cosas, según fuentes de las negociaciones. Mucho más, por ejempo, que el precio final de la operación, que pasaría por reajustarlo a través de los de costes de CO2, para aminorar el precio final.

Un mes para cerrar la compra es el plazo, aunque no se puede descartar una prórroga. Sobre todo, ante ese silencio tan inquietante de la Sepi, el salvador de San Cibrao. ¿Lo será también de A Coruña y Avilés?

EMILIO BRUQUETAS. Reganosa emerge como actor de los fondos europeos

MÁS alla del gas que viene y va en barco desde Mugardos, Reganosa será uno de los actores determinantes en el partido de los fondos europeos de reconstrucción. Con discreción, Emilio Bruquetas, su director, ha armado la participación de la regasificadora en ese proyecto de economía circular que ha diseñado la Xunta. Y su planta de hidrógeno verde, según adelantó esta misma semana Francisco Conde, competirá desde As Pontes con la de Endesa. Más allá de rivalidades, el proyecto en el que participa Reganosa pasa por la valorización de purines para producir biogás y reciclar residuos sanitarios, plásticos industriales, basura marina y neumáticos fuera de uso. El proyecto le ha gustado a Teresa Ribera.

JUAN MANUEL VIEITES Las razones de la patronal para igualar impuestos

DURANTE muchos años, demasiados, un factor diferencial para atraer inversiones o capital eran los bajos costes laborales. También los energéticos. En Galicia sabemos mucho de todo eso. Pero con la descentralización autonómica llegó todo un puzzle tributario transferido que ha permitido que las comunidades compitan fiscalmente entre sí. El más claro ejemplo lo tenemos en Madrid con un Impuesto de Patrimonio bonificado al 100%, es decir, que no se paga. Al nuevo presidente de la patronal, sobre este terreno de juego tan resbaladizo, le llega con empatar. Es decir, reglas iguales para todos. Juan Manuel Vieites es de los que piensan que una armonización fiscal beneficiará a Galicia.

Alcoa y el silencio de la Sepi
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