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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

El hundimiento

La hostelería y la restauración se han convertido en los grandes perdedores de la pandemia

En algunos municipios del cinturón industrial de Barcelona hay más farmacias que bares. En Galicia sería impensable algo así. Se trata de una evidencia, aunque nada científica, de la estructura socioeconómica de los núcleos de población en determinados entornos. Sin embargo, la metáfora deja de serlo, para convertirse en certeza, cuando comprobamos que en la comunidad gallega hay un bar o local de restauración por cada 142 habitantes, cuando la media española se situaría en un establecimiento por cada 170 habitantes. Este es el resultado de tomar como referencia los datos de Hostelería de España, la patronal del sector, si los cruzamos con el censo de población. Conclusión, en Galicia hay más bares per cápita. Y también más restricciones que en otras latitudes. Un coctel explosivo si a todo ello añadimos otro rasgo del sector: no depende del turismo estacional, sino de la demanda interna, del día a día, del tapeo y la caña.

Pues ese es el dibujo, a grandes rasgos, de un sector, el de la hostelería y la restauración, que afronta un auténtico hundimiento con la pandemia. Lo hace sin comerlo ni beberlo. La Galicia de los 19.000 bares, cafeterías y restaurantes asiste a un auténtico shock. Un colectivo supuestamente demonizado cuando no hay números que sostengan los cierres. Dicen que lo que no se puede medir, no se puede mejorar. Esa es la norma general. Pues bien, desde el pasado cuatro de diciembre, y rompiendo un hábito semanal de incidencias a lo largo El hundimiento de los meses de pandemia, el Ministerio de Sanidad dejó de difundir el hasta entonces puntual parte de contagios por entornos y ámbitos. Esas últimas cifras públicas indicaban que las reuniones familiares y/o con amigos habían provocado un 73,5% de los brotes, mientras que la hostelería sería responsable de solamente un 0,97%. Eso fue antes de Navidad, y haciendo balance de la segunda ola. Desde entonces, silencio.

Este confinamiento de facto al que ha asistido Galicia durante algo más de un mes nos deja algunas evidencias. Por ejemplo, la nada oculta intención, con el cierre de bares y restaurantes, y del comercio a las 18,00 horas, por ejemplo, de evitar la movilidad y la interacción social como complemento a los cierres perimetrales. Sacar a la gente de la calle, se podría resumir la consigna. Ha funcionado, desde luego, pero a qué coste.

Es cierto que el de la hostelería y restauración es un sector disperso, muy heterogéneo, hasta cierto punto anárquico en cuanto a su representatividad, pero no lo es menos que la desunión mostrada por las tres administraciones que comenzaron a negociar planes de rescate (autonómica, provincial y local), incapaces de llegar a un acuerdo y, como mínimo, establecer una ventanilla única para la concesión de ayudas, deja en muy mal lugar a nuestra clase política en el peor y más crítico momento.

Sufre la hostelería y lo hace también todo lo que se entiende por canal Horeca, hoteles, restaurantes y cafeterías, así como sus proveedores. Estrella Galicia, sin ir más lejos. Otro dato: la pandemia obliga a cerrar o a poner a la venta unos 230 hoteles, albergues y casas de turismo rural. Lo dice la patronal gallega de empresas inmobiliarias. Ni uno ni dos ni tres planes de rescate. A este paso hará falta todo un despliegue de recursos públicos para sostener lo que quedará. El diagnóstico está hecho. Y es que el mayor golpe se lo llevan las pequeñas empresas que cuentan con cinco o menos trabajadores en su plantilla. Un 21,5% de ellas se quedó por el camino antes del final del verano, según datos del Ine. Y el Banco de España hace números y apunta que casi una de cada cinco empresas (otro 19%) tendrá problemas para sobrevivir si la crisis económica y sanitaria se alarga.

La de la hostelería es una crisis sin precedentes con Gobierno al fondo, ese que prepara ahora 11.000 millones en un plan de salvación para el sector que es incapaz de detallar. Con su anuncio, Pedro Sánchez ha sorprendido incluso a la previsora Nadia Calviño, que habla antes con los bancos que con el propio sector, o cualquier patronal, para articular el rescate. ¿Y por qué hace eso la vicepresidencia económica? Pues para separar grano de paja y solo salvar proyectos viables y que no estén sobreendeudados. Como si no lleváramos meses animando al sector a apalancarse con créditos blandos, como los del Ico. Y olvidando, además, que esta crisis es antes de liquidez que de solvencia. 

J.M. Fernández de Sousa: el año del covid también ha sido el de PharmaMar


José María Fernández Sousa. EPEn un abrir y cerrar de ojos, un ejercicio completo para una cotizada, PharmaMar ha dado un vuelco a su cuenta de resultados, logrando que el año del covid sea también el suyo. La compañía presidida por José María Fernández de Sousa-Faro ha pasado en doce meses de perder algo más de 11 millones (2019) a ganar 137 millones, que es el cierre de 2020. Y el covid ha tenido relativamente poco que ver en esta evolución. La compañía ha triplicado sus ingresos gracias, en buena medida, al macrocontrato con Jazz Pharmaceuticals para la licencia de su antitumoral Zepzelca en EE.UU. Aprobado en Reino Unido, PharmaMar todavía espera la autorización en España a su fármaco contra el covid-19, el Aplidin. 

Antonio Garamendi: un apoyo más que explícito a la nueva patronal gallega


Lleva apenas un mes en el cargo, pero se le ve cómodo. Nada que ver con otras etAntonio Garamendi. DAFNE PÉREZapas. Juan Manuel Vieites, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, ha recibido la visita y el respaldo explícito del líder de los empresarios españoles. De las pocas veces que Antonio Garamendi se ha dejado ver por Galicia. Era una evidencia que desde la CEOE, presidida por Garamendi, se observaba con perplejidad y asombro la situación de la patronal gallega en los últimos años. Vieites se ha sabido rodear. Y hace nada, se ha incorporado al comité ejecutivo de la CEOE en sustitución de Antonio Fontenla, el presidente de los empresarios coruñeses. Todo parece paz en la patronal. Y en tiempo récord. Un mes. 

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