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Julián Rodríguez, responsable del espacio Zona Franca, en los medios del Grupo El Progreso.

Otro plan para Galicia

Crecer más y mejor, con un nuevo reparto de la riqueza, clave para generar oportunidades

SIN PENA ni gloria ha pasado la actualización del Plan Estratéxico de Galicia presentada esta semana. Sin embargo, se trata de algo más que una simple revisión, con las proyecciones y ejes de crecimiento de la economía gallega para el período comprendido entre 2015 y 2020. Supone un alto a mitad de camino en el recorrido de esa hoja de ruta que, año tras año, tiene su plasmación en los presupuestos de la Xunta. Conviene reparar en algunos ejes, y también en los elementos que en esta ocasión el Gobierno gallego pone en valor. Porque hay margen para el optimismo en esta salida de la crisis, pero también datos que conviene resituar en un contexto más general para tener cierta perspectiva.

Por ejemplo, el empleo. En su análisis, la Consellería de Facenda opta por la cantidad antes que la calidad. Es cierto que sin empleo antes, no lo podrá haber estable y dignamente remunerado, pero el balance arroja un dato: la tasa de paro disminuyó unos seis puntos en el período comprendido entre 2015 y 2017, hasta situarse en el 15,7%. El objetivo pasa por llegar al 2020 con una tasa de desempleo del 10,3%, meta a la que sin duda contribuirá, por desgracia, el constante descenso de la población activa durante estos años. Porque el simple hecho de que seremos menos.

El análisis del paro, al que siempre nos acercamos con la frialdad de las estimaciones y con una pizca de optimismo por estar constantemente por debajo de la media española, es un elemento clave para determinar la fortaleza de la recuperación. Tanto o más que el crecimiento del PIB, sostenido en estos últimos años. La triste realidad de las comparaciones nos indica que Galicia es una de las nueve comunidades autónomas españolas con más del doble de paro que la media europea. Eurostat hace su particular prueba del algodón y nos muestra lo mucho que queda por recorrer.

En los dos últimos años se crearon 55.000 puestos de trabajo en Galicia. La aspiración de la Xunta, siguiendo esa línea cuantitativa, pasa por crear otros 66.000 empleos en estos tres años. La divergencia llega cuando vemos que el PIB, es decir, los bienes y servicios que producirá la economía gallega, se ralentizará en el trienio que queda hasta llegar a la meta de 2020. Por tanto, la prueba de fuego estará en seguir reduciendo el paro cuando creceremos menos que hasta ahora. Y bastante menos.

El crecimiento medio del PIB en los tres últimos años ha sido de un robusto 3,6%. Para los próximos tres años, y a pesar del reciente anuncio de revisión que ha realizado Núñez Feijóo, los datos de esa actualización del Plan Estratéxico indican que estaremos ligeramente por encima del 2% de forma sostenida. ¿Seguiremos creando tanto empleo como hasta ahora con esa tasa de PIB?

Imagen para el blog de Julián Rodríguez (28/04/18)Otro dato refugio al que de forma recurrente acude la Xunta, las exportaciones, habla de una fortaleza evidente. Y siendo cierto, conviene remarcar que la economía gallega está, por su propia estructura, casi por definición, más internacionalizada que otras. Es una tradicional ventaja comparativa. Las exportaciones representaron en 2017 algo más del 35% del PIB. La meta pasa por llegar al 40% en 2020. La apertura de la economía gallega al exterior, durante la crisis forzada por una brutal caída de la demanda interna, es un rasgo que, como en su día la emigración, demuestra que Galicia es sensible a los impulsos económicos. Lo decía el coruñés Manuel Guitián, el español que durante más años trabajó en el FMI. Las empresas que quieren vender, como los trabajadores en paro, buscan oportunidades donde las hay.

Y precisamente de oportunidades dice poco ese plan estratéxico. El intento por taponar una de las vías de agua de la economía gallega, la crisis demográfica, se circunscribe, de acuerdo con el plan presentado, al programa de apoyo y fomento de la natalidad. Siendo necesario ese impulso, cuyos resultados veremos a medio y largo plazo, es vital captar mano de otra y retener talento, el de nuestros universitarios que buscan fuera lo que Galicia no les ofrece. Ahí está el urgente plan de choque que la crisis demográfica pide a gritos.

Crecer es el camino más rápido para que ese talento que se va y el que no viene puedan invertir la tendencia.La convergencia con España, que sufrió un duro descenso durante la crisis, vuelve a parámetros de crecimiento, siempre medida en PIB per cápita (otra vez la variable poblacional incide), hasta llegar al 90% actual. Con respecto a Europa, tras habernos alejado y situado por debajo del 80% en 2014, Galicia muestra ya otros síntomas, positivos, lo que sin duda ayuda. La clave, ahora, reside en crecer más y mucho mejor. Ese debe ser el plan.

Entre el Pastor y la concentración bancaria

PARA ser prácticos de una vez, lo realmente triste de la absorción definitiva del Pastor y el Popular por el Santander, con su extinción como filiales y traspaso de su activo y pasivo al primer banco de la zona euro, no es la pérdida de más de doscientos años de historia de la banca propia en Galicia. Si apuramos un poco el anális, y miramos al futuro inmediato, tampoco es ya relevante a estas alturas que el capital gallego haya desaparecido del mapa bancario, a excepción de la Caixa Rural Galega, toda una rara avis al ser de base cooperativa. Lo dramático es que la absorción de ambos bancos por el Santander apuntala un proceso de concentración que, siendo relevante en España, es paradigma en el mercado gallego, por el peso que tenían ambas entidades.

Un reciente informe del catedrático Joaquín Maudos, presentado en A Toxa, así lo indica. En síntesis, viene a decir que las cuatro provincias gallegas lideran el aumento de la concentración bancaria en España en 2017 tras la caída del Popular y el Pastor y su integración en el Santander. La exclusión financiera es un hecho. Ya en 2016, antes de dicha operación, la población de medio centenar de municipios gallegos no tenía acceso a una oficina bancaria. Se da la perserva circunstancia de que gran parte de esos concellos están repartidos por el entorno rural, despoblado y con un acceso a Internet propio de un país subsahariano. Y la que se avecina con el cierre de más oficinas, ya que el Santander, en este caso, todavía no ha empezado la limpia de una red más que duplicada en Galicia, que era la que mantenían tanto el Popular, por el antiguo Banco de Galicia, como el Pastor.

Imagen para el blog de Julian Rodríguez (28/04/18)Antonio Fontenla: la importancia de acertar con el nuevo presidente de la CEG

EN sus manos está afinar con el tiro. Esta vez, la responsabilidad de Antonio Fontenla es doble. En calidad de vicepresidente más antiguo, el patrón de los empresarios coruñeses está al frente de la renovación de la Confederación de Empresarios de Galicia. La búsqueda de un candidato para presidir la que en teoría es organización de bandera de los empresarios se ha visto aplazada, con unas elecciones pospuestas a junio, cuando tocaban ahora. Que sea para bien, para lograr consensuar un nombre. Es necesario el pacto entre el norte y el sur, y esta vez en juego está la propia supervivencia de la institución. Por eso, el decano de los empresarios gallegos, en su día presidente de la patronal, sabe que habrá que ceder, al igual que sus enemigos íntimos de Pontevedra, los Cebreiros y compañía, que deben dejar de una vez por todas esa cruzada sin sentido ni razón que se llevó por delante a Antón Arias. De lo contrario, será el final de la CEG.

Imagen para el blog de Julian Rodríguez (28/04/18)Sandra Ortega: La apuesta por el monte gallego una gran fortuna

SANDRA Ortega no solo hereda de su padre la aversión a los medios. Accionista de Inditex con algo más de un 5% del gigante textil, la hija de Amancio Ortega sigue a su modo los movimientos de su padre, que no solo le llevan (y menos mal) a apostar por la compra de inmuebles con la vista puesta en millonarias rentas. Es el caso, esta vez, del monte gallego. Si Amancio Ortega sorprendió e impulsó en Sobrado un proyecto experimental de castaños sobe una superficie de ochenta hectáreas, ahora es Sandra la que decide dar un empujón a algunas de las iniciativas «verdes» que ya pilotó su madre, la difunta Rosalía Mera. La Fundación Paideia apuesta por la reproducción de frondosas como el carballo o el cerezo, de la mano de la Consellería de Medio Rural. Ojalá que estas iniciativas no se queden ahí ylogren ser tractor para más inversiones en el monte.

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