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Análisis y opinión

La caída del muro de Vallecas

Hay relación entre el corte de la coleta de Pablo Iglesias y la caducidad del 15-M

Señor director:

No fue el adiós de un torero. Ni se lleva. Eso pertenece a la mitología del pasado como aquella España a la que llegó Ava Gardner. Fue un político. El gran acontecimiento del país esta semana, incluso para medios de referencia, fue el corte de la coleta de Pablo Iglesias. Sucede con el décimo aniversario del 15-M. La coincidencia es más que cronológica. Alguna relación hay entre las dos noticias: el aniversario del 15-M y la retirada de la política del líder que monopolizó la representación de aquel "gran susto".

Mentiras mediáticas


Habrá reparado usted en que Pablo Echenique, persistente en la herejía del adanismo que con la soberbia denuncia Errejón como vicios endémicos en Podemos, advertía el pasado viernes que dar por muerto el 15-M sería una invención de los poderes mediáticos. Todo lo que no gusta es persecución. Echenique no repara en la bula que tuvieron en los medios durante mucho tiempo Podemos y sus líderes, no sé si por simpatía -la necesidad compartida de cambios, lo que exigía despertar de la comodidad a la casta- o por temor a ser liquidados social y políticamente en las redes quienes se saliesen de la hoja de ruta o se les ocurriese defender los valores de la Transición y verlos como un logro histórico. Si Echenique estuviese en lo cierto -todo son mentiras de los poderes mediáticos- sería ridículo que yo le interpretase a usted relación, ni simbólica, entre hechos que no existen: el corte de coleta de Iglesias y la vigencia del 15-M en la expresión de Podemos diez años después. Lo hago porque Iglesias se cortó la coleta, que es un adiós, y el 15-M lo dio también por finiquitado Errejón, que estuvo en el parto.

Vuelvo al acontecimiento mediático del corte de la coleta de Pablo Iglesias. O bien responde a una necesidad por confirmar que era cierto que abandonaba el ruedo de la política. O, el personal está hasta el moño de las privaciones y los temores que impuso la pandemia y frivoliza la escenificación de la retirada de quien se había presentado como intérprete máximo y líder de la respuesta para una sociedad nueva frente a la casta. Porque, de no ser así, solo un país con la ociosidad como única tarea, no es el caso, prestaría la atención que aquí se le dedicó al cambio de imagen de quien se presentó como alternativa al sistema de monarquía parlamentaria, amenazó a la derecha que representa Pablo Casado con que nunca regresaría al poder, no habría alternancia, y, mientras el desempleo es con el parón de la economía el gran problema, Iglesias escuchaba en la calle un clamor por la república como solución mágica. Ni el CIS de Tezanos lo detecta.

En cualquiera de las opciones, tanto que lo visto sea una despedida de Iglesias en crónica social de "Corazón, corazón" como que el interés por el corte de la coleta exprese el hartazgo frente a la nueva casta, queda malparada la dedicación de Echenique en Twitter frente al poder y desde el poder. Algo así debe ver la vicepresidenta Yolanda Díaz cuando, según cuentan, pidió a sus parlamentarios aparcar el Twitter y el ruido en las redes para dedicarse a trabajar y hacer gestión que es lo que corresponde cuando se ocupa el poder.

A ver si se aplica la receta de aparcar el Twitter, bajar el ruido en las redes sociales y dedicarse a trabajar y a la gestión, que es lo que corresponde

El gran susto


Pablo Iglesias emergió como líder de la indignación que representó el 15-M, «el gran susto» para el sistema. La interpretación del mayo del 68 como susto la recordará usted. Pero ahora sí, en 2014, el susto se producía porque no se trataba de pedir lo imposible, sino lo necesario, o de encontrar la playa debajo de los adoquines de Saint Germain sino poder acceder a una vivienda. El objetivo que propuso Pablo Iglesias era alcanzar el poder por asalto, « al cielo no se llega por consenso». Decretó la obsolescencia de la Constitución, se negaba la legitimidad de la representación parlamentaria -«no nos representan»- y el sistema era en sí mismo corrupción, no quienes la practicaban. Resulta que era un paripé la Transición de la reconciliación que simbolizaba la foto de Carrillo y Fraga o el saludo respetuoso de Adolfo Suárez, último secretario general del partido único, y Dolores Ibarruri, la comunista comeniños que pintaba el franquismo. Los apropiadores de la indignación del 15-M propagaron que era de cartón piedra la España del consenso del 78. La entendimos y defendíamos como herencia histórica para las nuevas generaciones por los valores de la tolerancia y la convivencia frente al frentismo guerracivilista.

Hace diez años hubo un aviso de la sociedad por un seísmo de alta intensidad -la crisis que explotó en 2008- que truncó para varias generaciones la seguridad de vivir con dignidad y la ilusión de mejorar. La respuesta alternativa que se anunciaba novedosa y liquidadora del pasado falló como lo escenifica el corte de la coleta de Pablo Iglesias. Equivale para Vallecas a la caída del muro de Berlín para el comunismo. Sin trabajo de campo, sin diagnóstico elaborado después de auscultar y radiografiar la indignación ya estaba elaborada la respuesta alternativa al modo bolivariano. Un fracaso estrepitoso y acelerado para las sociedades a las que le aplicó tal vacuna.

Con esta carta pretendía decirle que esa foto de Pablo Iglesias, sin coleta, como un estudiante de hace varias décadas, pudiera ser simbólica de cierre de un paréntesis político. Falta que se den por enterados los imitadores y quienes en el ejercicio de la política y el poder se sintieron arrastrados hacia el discurso rupturista, al que se apuntaron más como un pretendido salvavidas para ellos. No diría yo que lo viesen como tal para la sociedad.

El sistema representativo que superó las dos Españas, ha de dar respuesta en la regeneración a la desesperanza y desmontar las causas de la frustración. Tienen color económico en el cierre de empresas, desempleo, ertes, salarios, pensiones o bonus provocadores. Si ahora es la oportunidad, con los anuncios repetidos mil veces de los fondos que llegarán de Europa, aplíquense a la gestión, a posibilitar empresas y empleo. Escuchen a Yolanda Díaz: aparquen el twiteo ideológico-republicano que presentado aquí y ahora como gran y única esperanza supera, como alienación, a las manipulaciones y mentiras que Echenique ve en los poderes mediáticos.

De usted, s.s.s.

La caída del muro de Vallecas
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