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Análisis y opinión

Abstención y extrema derecha en Portugal

Una segunda vuelta afectaría al socialismo que gobierna

SEÑOR DIRECTOR: 
Los portugueses eligen hoy presidente de la República si se evita la segunda vuelta. La abstención se anuncia en "niveis astronómicos" —algunas estimaciones hablan hasta del 70%— y hay un pronóstico de ascenso de una extrema derecha dura que pudiera conducir a la polarización de la política, también en Portugal. Marcelo Rebelo de Sousa, actual presidente y candidato, concurre con la mayores opciones de vencedor, aunque desde diciembre acumula pérdidas en la intención de votos. No se puede descartar que sea necesaria una segunda vuelta si Rebelo de Sousa no superase el 50% de los sufragios. 

El pronóstico de ascenso de la extrema derecha que dan los sondeos, con André Ventura como cartel de Chega (¡Basta!) —cuenta con un solo escaño en la Asamblea—, le lleva a aspirar al segundo puesto en los resultados frente a Ana Gomes, la socialista independiente. Algo menos de dos puntos porcentuales les separan en algunos sondeos. Ana Gomes, diplomática y europarlamentaria socialista en varias legislaturas, se autoproclamó en septiembre como candidata con algunos apoyos dentro del socialismo y de otros grupos. Su estrategia es esa segunda posición y que sea necesario ir a la segunda vuelta, donde ella concentraría el voto de izquierda, con opción de victoria frente a Rebelo de Sousa. 

La campaña electoral estuvo condicionada por la pandemia. El aplazamiento —según un sondeo de la SIC, lo apoyaba un 57% de los portugueses y se manifestaban contrarios un 37%— obligaba a una mínima reforma constitucional: el calendario avanzó sin que se materializase un acuerdo y ya se hizo imposible. Lo apoyaba el propio Rebelo de Sousa, que se recluyó unos días, mostró su enfado como ciudadano: nadie le transmitió cuál era su situación cuando una prueba le dio positivo y otras dos negativo. 

Una segunda vuelta afectaría al socialismo que gobierna

El Gobierno acaba de cerrar las escuelas ante la gravedad en la propagación de la pandemia. Portugal contabilizaba en esta última semana de campaña el mayor número de muertos por millón de habitantes. Se ha elevado al máximo el nivel de restricciones en la actividad y los movimientos. 

Más que incidentes 
Al temor a una elevada abstención, cuando esta noche observemos los resultados, añádale usted que se estima hasta en doscientos mil ciudadanos los que por razones sanitarias no podrán acudir a votar. Algunas críticas se oyeron y leyeron estos días por "la privación de derechos fundamentales". Y, de la kafkiana burocracia, el censo electoral está "inflacionado". Algún analista asegura, con datos, que los potenciales electores son más que la población residente en el país. Las cifras no se darían por buenas incluso con los emigrantes que no se contabilicen como tales y los no residentes temporales. 

Ilustración para el blog de Lois Caeiro. MARUXAEl otro aspecto destacable de la campaña fueron los incidentes protagonizados por activa o pasiva por la extrema derecha. Todo permite apuntar que se trataba de potenciar esa vía de bronca para polarizar la campaña en los extremos. A la tendencia ascensionista que reflejan los sondeos para la extrema derecha le es útil esa estrategia. Las descalificaciones de André Ventura a la candidata del Bloco de Esquerda (BE), Marisa Matías, por usar pintalabios rojo estarían en ese contexto de buscar la polarización. La comunicación de la campaña y algunas simpatías externas trabajaban en esa línea. Se aseguró que la comitiva de André Ventura había sido recibida en Setúbal a pedradas y luego resultó que lanzamiento de piedras únicamente había habido uno. El ruido, la provocación y la agitación le dieron protagonismo y visibilidad al candidato de Chega, la extrema derecha homologable con movimientos similares en otros países europeos. Sin éxito, también en algún momento quiso aprovechar esa dinámica polarizadora la candidata del BE, que previsiblemente empeore resultados y se vea superada por el PC —el BE cuenta en la Asamblea con 19 diputados y el PCP con 12—. 

Incluya usted en el escenario amenazas a los periodistas como las que recibieron en Coímbra de los partidarios de André Ventura (Chega), en un contexto previo en el que hasta 23 directores de medios firman un manifiesto de protesta por el seguimiento y espionaje de que han sido víctimas algunos profesionales de la información. 

Con todos estos ingredientes, podrá concluir que ni el desarrollo ni el ambiente de la campaña estuvieron marcados por la normalidad. 

Concentración de apoyos 
Marcelo Rebelo de Sousa, 72 años y una fi gura popular incluso fuera de Portugal, podría sumar hoy el 63 por ciento de los votos, según el último sondeo que difundió el semanario Expresso. Cuenta con los apoyos de destacados socialistas, del PSD y del CDS, que al cierre de la campaña pidió el voto para Marcelo Rebelo. A gran distancia se sitúan la socialista Ana Gomes (66 años), con el 14%, que, como le decía, ve su oportunidad en una segunda vuelta en el que aglutinaría el voto de la izquierda. El ultraderechista André Ventura aparece con un 12,5%. 

Marcelo recibe como candidato las críticas de la derecha, que lo ve como un títere del Gobierno de António Costa. La izquierda se escandaliza de que el Partido Socialista (PS) apoye a un candidato de centro derecha (PSD) que en su trayectoria política se opuso a que su partido pactase con el socialismo y se inclinó por la derecha. Durante la campaña destacados cargos públicos del PS aparecieron al lado de Rebelo de Sousa o expresaron públicamente el apoyo a su candidatura. Quizás todo se explique por una cohabitación cómoda en el mandato presidencial que termina entre el primer ministro socialista, António Costa y el ocupante del palacio de Belém, Marcelo Rebelo de Sousa. Y por las estrategias y la forma de entender el PS. 

Ante la hipótesis de una segunda vuelta habría tensiones. Cómo se posicionaría el PS entre Marcelo Rebelo de Sousa, al que apoya ahora, y la socialista Ana Gomes. Esta ya anunció en la campaña que Pedro Nuno Santo sería su candidato al liderazgo del PS. Es más que un mensaje al actual primer ministro, Antonio Costa. Pedro Nuno, ministro, ocupó cargos importantes en el grupo parlamentario socialista y dirigió las Juventudes Socialistas, mira hacia la izquierda. Desempeñó un papel clave en las negociaciones del PS con el PC, el Bloco y los ecologistas para, en lo que se calificó como "geringonça", sumar apoyos necesarios a la formación de gobierno en la legislatura anterior. 

En la actual, António Costa, que quedó próximo a la mayoría absoluta, aparcó la "geringonça" y busca apoyos puntuales. Pedro Nuno, como Ana Gomes, ven el camino del PS hacia posiciones de izquierda y en la unión con fuerzas de esa órbita. El hombre que Ana Gomes apoyaría como secretario general del PS se dejó ver en varias ocasiones en la gran fi esta anual que organiza el clásico y ortodoxo comunismo portugués. 
De usted, s.s.s.

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