sábado. 05.12.2020 |
El tiempo
sábado. 05.12.2020
El tiempo

Análisis y opinión

Toque de silencio

Los viejos pueden opinar y hasta desoír las peticiones de voto que los tomen como bobalicones

Señor director: Adriana Lastra no figurará en los manuales de Ciencia Política ni por sus ideas ni por sus estrategias. La portavoz más joven (1979) que el PSOE tuvo en el Congreso de los Diputados tampoco pasará a la historia de la oratoria. No entrará en una antología de los grandes discursos que en la historia se hayan pronunciado en aquel espacio. Es justificable que le fallen los contenidos. Quizás la urgente dedicación a la política le impidió concluir sus estudios de Antropología Social. Cuando lleva desde los 19 años en cargos políticos se justifica menos que le falten los recursos de gran oradora, que encandile a la audiencia y no busque las reacciones primarias.

"Ahora nos toca a nosotros. Somos una nueva generación a la que toca dirigir el país y la dirección del Partido Socialista Obrero Español", fue su respuesta a las declaraciones de significativos socialistas que criticaron los acuerdos con Bildu. Pero ella siempre escucha -quizás solo oye- a los viejos. ¡Pobrecitos! Olvida que este es un país de población envejecida y como en la obra de Delibes el disputado voto del señor Cayo no se obtiene con milongas. Olvida que esos socialistas que hablaron, incluido Orozco, acumulan experiencia, que es sabiduría.

La vicesecretaria general socialista exhibe un algo de botarate, no practica el consejo que le envió el exalcalde de Lugo José López Orozco para que pensase hasta siete veces lo que va a decir, y mucho de demagogia tan simple, que por su evidencia produce un algo tan común hoy: ¡en manos de quién estamos! Recuerde usted la reciente argumentación de Lastra sobre el Iva de las mascarillas.

Lado oscuro

Le confieso que no estaba en mis planes romper una lanza a favor del exalcalde socialista de Lugo. Se defiende él solo. Probablemente tampoco él esperase esto de mí. No fue fácil la cohabitación del director del periódico local con el alcalde de la ciudad. Pero me sentí obligado a esta carta cuando leí algunos de los comentarios -más exactamente insultos y basura- en internet y en Twitter a sus correctas e irónicas palabras para la señora Lastra. La ironía, como la que mostró el señor Orozco, es fruto de la inteligencia. Las declaraciones de la portavoz socialista habitualmente parecen fruto de la tosquedad.

Los insultos, descalificaciones gruesas y comentarios de intolerancia en internet y las redes hacia el señor Orozco por esa toma de posición forman parte del "lado oscuro" de las redes sociales, que decía Barack Obama en la entrevista que publicaba El País con el expresidente. Es una cuestión que sin tocar a la libertad de expresión le corresponde resolver a las democracias liberales para garantizar los principios de la Ilustración, esos que también Obama ve como pilares de la democracia.

José López Orozco está en su pleno derecho, y hasta tiene el deber, de pronunciarse en política

Deseable sería también para alimentar climas de tolerancia y respeto que los responsables de los partidos políticos no incitasen a sus hooligans a una sucia labor en las redes desde el anonimato. Confiemos en que llegue a esos medios el debate sobre hechos e ideas. La herramienta es buena pero un alto porcentaje del uso que se hace de la misma no contribuye a la profundización en las libertades.

Me repetiré una vez más: deberían recuperar las universidades o cursos de verano para las juventudes de los partidos, como sucede en países europeos.

Blanqueos

Regreso, señor director, sobre lo que me trajo a esta carta: dos cuestiones fundamentales, además de Bildu, en la intervención del señor Orozco. Una, el derecho de los mayores a opinar e intervenir en la política, sobre todo cuando cuentan con un contrastado activo de experiencia. ¿A quién se le ocurre decir que "ahora nos toca a nosotros, una generación nueva", cuando no le gusta la opinión de algunos que incluso debería tomar como grandes referentes?

Y la otra cuestión: la calificación de deslealtad que formuló como socialista hacia el otro socio del Gobierno, el partido de Iglesias. Después de escenificar al lado de Pedro Sánchez la presentación de los Presupuestos como una obra común del Gobierno, es absolutamente justificable hablar de desleal de un acompañante que tras la foto con Sánchez presenta una enmienda con otras fuerzas políticas. Incluso el señor Ábalos, que transita por Barajas sin que su interlocutor pise suelo español, confesó que los socialistas del Gobiernos se enteraron de la enmienda de Podemos por los medios de comunicación. Llueve sobre mojado aunque Sánchez solo vea cielo resplandeciente.

Equiparar un acuerdo con Bildu al mismo nivel del gobierno de Orozco y el BNG es rastrero y llevar al límite la demagogia. ¿Qué blanqueó Orozco con el BNG? ¿Se lo aplicamos a los pactos actuales con la extrema derecha que añora a Franco? En el BNG hay ciertamente sensibilidades y posiciones muy diferentes en materia de tolerancia y pluralismo. Algunas con ciertos déficits que, en mi humilde opinión, necesitarían una especie de Bad Godesberg, como el que transformó al SPD. Parecía apuntarse con el señor Quintana al frente. Se truncó. Probablemente estaría en condiciones de llevarlo adelante la señora Pontón para construir un camino real hacia el poder. Puede ser esta una visión ingenua.

Le contaré a usted una anécdota de los excesos y de la comodidad con que se enmarca por igual, normalmente desde algunos medios madrileños, lo que pueda ocurrir en Cataluña, Galicia o Euskadi. La cuestión de la lengua no es la misma aquí que en Cataluña, aunque el PP gallego se haya metido en ese laberinto. ¿Para ocupar el espacio de Ciudadanos y Vox o como señales de proximidad al nacionalismo centralista? No parece vía para afirmarse como fuerza centrada y autonomista. Voy a la anécdota. Ante una visita a Lugo del vicepresidente Quintana, en el bipartito con el PSOE, vino a verme un gallego en Madrid, supuesto profesor universitario. Pretendía publicar un artículo en el que llamaba a manifestarse contra la presencia de un líder terrorista (sic) en la ciudad. Intenté explicarle que no era correcta esa calificación. Cuando me argumentó que le rechazaba el artículo por sometimiento a los terroristas, lo invité, y con el nivel de cortesía que se merecía, a abandonar el despacho.

¿Quién puede decir hoy en Galicia que el exalcalde José López Orozco se dedicó a blanquear al Bloque Nacionalista Galego para deslegitimar sus opiniones sobre Bildu? Quien carece de argumentos y de respeto a la honorabilidad de las personas.

De usted, s.s.s.

Toque de silencio
Comentarios