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María Piñeiro, redactora de El Progreso, especializada en sanidad, chinista y autora de la sección El Portalón.

Multitarea

Asumamos de una vez que la atención es indivisible

Dios da pan a quien no tiene dientes y WhatsApp a quien se le va el dedito y por eso el otro día pasó lo que pasó.

Estaba yo ese domingo por la mañana en presencia de mi abuela que, sentada en su cama, alisaba una por una sus medias, luego las enrollaba y las colocaba en el cajón superior de su cómoda, como si fueran sushis en toda la escala de grises. "Estas me las regalaste tú", me dijo mostrando un par especialmente elegante. "Muy bonitas", dije yo y ella, enseguida, "No las he estrenado".

multitareaAndaba muy liada, me contó, preparando una visita médica que tenía el miércoles. Para estar lista, realmente a punto, necesita —según deduzco— pasar con tres días de antelación la palma de la mano por todos y cada uno de los cuatro mil pares de medias que tiene antes de dejarlos en el exacto lugar de donde los extrae. Esas cosas no se dejan al azar.

La paz doméstica se vio interrumpida por un súbito entusiasmo que le entró, una especie de orgullo arrebatado por el contenido de su cómoda que procedió a enseñarme, a alabar con entrega y a exigir lo mismo por mi parte. "Has visto cuántos camisones tengo, tengo muchísimos. Este rosa y este blanco y este azul… Y mira este… Una vez me llevaron al hospital y se quedaron con el que llevaba. ¡Y batas! Batas también tengo, mira cuántas…Y combinaciones. Las jóvenes no usáis combinación, pero yo sí, mira. Tengo esta y esta otra…¡y esta! Mira qué elegante es esta, esta es muy bonita, ¿a que sí? Mucho".

En medio del desfile de Victoria Secret empecé, lo admito, a mandar unos whatsapps de nada, un mero comentar con un amigo, que qué haces tú, que yo con mi abuela, me está enseñando su cómoda, sus camisones y batas.

Mi abuela es una señora conocida entre mis amigos, fundamentalmente, por sus certeros resúmenes de la actualidad del corazón. "Abuela, explícame lo de Mainat, que no me entero". Declaración de Pepita: "Lo que pasa en esa casa manda fuego". "Abuela, ¿Por qué sale ahora todo el rato la Pantoja en la tele?". Declaración de Pepita : "Porque no saben si se habrá gastado la herencia de Paquirri en cabarets".

Lo de los mensajes no se lo cuento a Pepita porque ella quiere que yo esté a lo que debo estar: a admirar sus camisones. Además, sospecho que le da al WhatsApp una capacidad de transmisión mayor de la que realmente tiene. Una vez me preguntó si ya había visto no sé que fotos de una reunión familiar y cuando le dije que aún no, me espetó: "Pues no sé a qué esperas, salen en el WhatsApp", como si aquello fuera el canal 24 horas.

En esas andábamos esa mañana de domingo. Mi abuela con sus manos de pergamino enseñando una mercería entera y yo alabando cada pieza y tecleando con un dedo, cuando me puse ambiciosa. Surgió una pregunta en un chat del trabajo y yo respondí, pasé al otro a seguir la charla anterior, volví al del trabajo, volví al amistoso, volví a Pepita que había llegado a los ajustadores, que es como llama a los sujetadores desde siempre. "Ajustadores tengo muchísimos, también, muchísimos. Tengo tantos…".

"Tengo ajustadores de sobra hasta que me muera". Me hizo tanta gracia que considerara cubierta ad infinitum esa parte de sus necesidades lenceras que el índice se lanzó a teclear la frase tal cual. Tengo ajustadores de sobra hasta que me muera, puse en el chat del periódico. Tengo ajustadores de sobra hasta que me muera, le conté a 64 personas, 64, incluidos mi director y resto de jefes. Tengo ajustadores de sobra hasta que me muera y voy a atarlos, uno tras otro, descolgarme ventana abajo y huir hasta donde no llega jamás cobertura alguna.

Lo borré muy deprisa y 64 personas, 64 bellísimos y profesionales seres callaron y otorgaron, no dijeron ni mu haciéndome creer que nadie lo había leído. Qué 64 diplomáticos ha perdido este país, qué elegancia, qué todo. ¿Por qué, después de ese bochorno, escribo yo esto? Pues creí que estaba claro: para hacerles un poco la pelota y que olviden mi desliz, para aclarar que la que tiene exceso de sujetadores es Pepita y no yo y para darles a ustedes un consejo, no hagan como yo y se crean la milonga esa de la multitarea.

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