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Eso que habita sumergido

LA FAMILIA. Las esperanzas, las decepciones, las expectativas, los sueños. Esos trasvases de deseos y proyecciones que raramente coinciden con lo esperado, con el anhelo primero, genuino, de un ser hacia otro ser, de un presente hacia un futuro mejorado, completo. Eso, en esencia, es Herrens Veje o Los caminos del señor o algo en que creer –según donde estemos—-, una serie danesa, del creador de la magnífica Borgen.

El camino elegido para abordar esta historia es el de un pastor luterano, su vida, su entorno, su lucha, su luz y su oscuridad. A partir de este punto central, de este protagonista nada fácil, nada empático, se hilvana una narración que mejora a medida que los capítulos avanzan. Porque, en un primer momento puede parecer críptica, repleta de códigos, demasiado reconcentrada en un foco poco claro, demasiado complejo para contar y para atraer.

Sin embargo, la serie adquiere interés en cuanto se aleja del personaje principal y se pasea por los conflictos del resto, de los personajes que rodean al protagonista, y que también forman parte de él. Así, se va formando una complicada trama individual, familiar y social, que se articula bien y se desarrolla siempre en base a conflictos no resueltos o a conflictos que recién estallan. Delante de nosotros, como de pronto, como la vida. Esto nos obliga, si somos espectadores, a seguir la trayectoria de las diferentes batallas personales de los personajes y a intentar encajarlas en nuestro mundo mientras asistimos a sus éxitos y sus derrotas. 

En realidad, no es nuevo el planteamiento, ni es exactamente original su desarrollo. Lo que sí que es, es efectivo.

Es una serie que sabe situar los elementos con los que cuenta de una manera sabia y certera. Lo interesante es la corriente que fluye por debajo de la superficie. Está la apariencia, lo que se aprecia en un primer vistazo rápido quizá no muy interesado, y está lo otro. Lo que no se cuenta, lo que se mantiene oculto y, sobre todo, están las razones de ese ocultamiento. La clave de todo es el porqué. En si existe un porqué, en lo enterrado que está ese porqué, en la voluntad, la fuerza, el amor o el dolor para desenterrarlo. Esas aguas soterradas que a veces corren gélidas y otras se estancan son la misma historia, que se enmarca en un contexto en el que la religión juega un papel principal, pero que bien podría situarse en cualquier otro lugar y en cualquier otro tiempo. Lo que flota, lo que se ve, es, a priori, algo que puede abordarse sin grandes problemas. Es, en la serie, la parte dedicada a la denuncia, a la crítica, al análisis social. Lo que habita sumergido es el quid de la narración, el quién y el cómo y, a partir de ahí, todas las relaciones que se generan y todas las que se cortan, unas, sin aflorar nunca a la superficie, otras, en algún momento, logrando contacto directo con la luz. 

Después está la contienda personal, la íntima. El individuo con Dios, el sujeto en la familia, el ser consigo mismo. Los tres son temas muy bergmanianos y, por extensión, muy escandinavos. Y muy Dreyer. Sí es cierto que no hay, en esta serie, ese recogimiento tan característico de aquel cine primordial, existe un intento de emular atmósferas y, en ocasiones, consigue un acercamiento que podríamos calificar de destello y que se recibe con emoción. No es siempre, no es continuado, pero está. 

La serie es valiente, más por lo que oculta que por lo que muestra y, al final, la diferencia radica en eso. En saber decir muchas más cosas de las que aparentemente dice, con todos los recursos audiovisuales de los que dispone. 

Aprovechar la oportunidad
Hablando de zonas oscuras, heridas relegadas a rincones sin aire, sueños rotos, frustraciones pasadas que se alimentan y crecen en presentes alejados del ideal, qué mejor cosa que apuntarse al nuevo programa que presenta Carlos Sobera, “Volverte a ver”. Hay que inscribirse al casting y después rezar para que te elijan. Tienes tiempo, durante la espera, para hacer una lista. Después solo hay que salir en la tele y llorar mucho. Como para perdérselo. Semejante oportunidad. 

Título: Herrens Veje    Creador: Adam Price
Intérpretes: Lars Mikkelsen, Morten Hee Andersen, Simon Sears
Cadena: Movistar     ​Clasificación: 3/5

Eso que habita sumergido
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