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Licenciada en Filología, 'freak' del costumbrismo , y consumidora de “pelis” de amor . Me encontré con el personaje de Marta Está Harta ya hace años y hemos llegado hasta este blog como contadoras de historias.

Ahora como madre cuarentañera de una adolescente del S. XXI.

Se acerca la primera evaluación y eso da más miedo que el Halloween

Woman hanging decorative eletric light with pumpkins. Halloween theme

Pues sí, señores y señoras que no tienen hijos, se acerca la primera evaluación, o lo que viene siendo un infierno en el 70% de los hogares donde hay adolescentes o preadolescentes.

Estas son fechas, en las que muchas madres me consultan como hacer con sus querubines adolescentes y sus exámenes , tal vez sea mejor decir qué pueden hacer para arrastrar a sus niños hacia el estudio (tarea ingrata y bastante dura con un adolescente) ¿Cómo motivar a esos adolescentes que no encuentran ningún atractivo a la historia, ni a la lengua, ni a las mates .... ni a ninguna de sus asignaturas? Y es que todas las madres me describen una escena parecida a ésta, que estoy segura que a muchos de vosotros os suena: 

– Madre (a las cuatro de la tarde): "¡Fulanito, a estudiar!"

– Fulanito: "Hasta las cuatro y media me toca descansar"

– Madre (a las cuatro y media): "¡¡Ya son las cuatro y media!!"

– Él: "Ya voy" 

– Madre (a las cinco menos veinticinco): "¡¡Vamos!!" 

– Él: "Primero voy al váter" 

La madre empieza a fibrilar, por lo menos eso es lo que me pasaba a mí.

– Madre: (a las cinco menos cuarto): "¡¡¡¡Acaba de una vez!!!!" 

– Él (con el móvil en el váter): "¡¡Que pesada, ahora voy!! ¿Que voy a hacer si no sale?"

– Madre (resignada): "Acaba pronto" 

– Madre (a las cinco menos cinco, golpeando la puerta del baño): "¡¡¡Sal de una vez!!!"

– Él: "¡Qué ya va!"

Y así, hasta que una hora después Fulanito se sienta, saca el libro, se levanta, va al cuarto de su hermano y le roba el boli, vuelve, se sienta, se levanta, va a su cuarto y trae un subrayador seco, lo prueba (ve que está seco), se levanta, va a su cuarto, trae un rotulador, se sienta, y te mira, mientras que tú intentas contar hasta mil, para no empezar a gritar, que estamos en el siglo XXI y lo que se lleva es "educar sin gritos" , pero entonces él te dice: – "¿Por qué me miras así? Me pones nervioso y no puedo estudiar".  Entonces es cuando te da igual lo que se lleve y pegas tres gritos, pero ya son casi son las 7 y en un rato empezaremos el momento hambre y el momento estudio se va dilatando.

¿Qué hacer ante esto? Pues poca cosa se puede hacer si Fulanito ha decidido que esa tarde no se estudia. Pero no te queda otra que insistir, no moverte de tu postura, tener paciencia y rezar para que algo de la lección se le haya quedado por eso que llamaban ósmosis.

Se acerca la primera evaluación y eso da más miedo que el Halloween
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