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El triángulo político de Ourense se enreda

Todos redoblan sus órdagos en la ciudad de As Burgas, donde a día de hoy nadie sabe muy bien si el PP pactará con el PSOE una moción para echar a Jácome o si, en realidad, volverá a reintegrarse en su gobierno
Jácome y Baltar. EFE
Jácome y Baltar. EFE

Con el ruido de las chocas del Entroido apagado por el covid-19, el triángulo más famoso en la provincia de Ourense ya no es el de Xinzo-Verín-Laza, sino el que forman Gonzalo Pérez Jácome (DO), Manuel Baltar (PP) y Rafa Villarino (PSOE), a los que no hay pandemia que los silencie.

Lo suyo, más que triángulo mágico, se parece más a un sainete político que, además, va camino de cumplir los dos años, porque dentro de un mes exacto se llegará al ecuador del mandato iniciado tras las elecciones del 26 de mayo de 2019. Veinticuatro meses de alianzas rotas, traiciones, líos judiciales, tránsfugas y plenos hipertensos que convirtieron a la tercera ciudad gallega en ejemplo de la mala política.

Lo positivo es que en el Ayuntamiento hay un gobierno, aunque lo ejerzan solo Gonzálo Pérez Jácome y dos concejales de su grupo; es decir, tres concejales de los 27 de la corporación que, con el apoyo de técnicos y asesores, sacan adelante parte de la agenda y el programa como pueden.

Lo negativo es que, además de las dificultades que entraña gobernar así, no se vislumbra una solución a corto plazo al enredo ourensano. La incapacidad de PP y PSOE de llegar a un acuerdo, por ser los únicos partidos que suman para presentar una moción de censura con visos de éxito, mantiene encallada la situación. En Ourense cunde poco a poco la sensación de que el tiempo de la moción ya pasó hace meses y que, ahora, Jácome puede incluso agotar su mandato. Hoy por hoy, en la ciudad de As Burgas no se sabe si está más cerca un pacto PP-PSOE que dé un vuelco a la crisis municipal o si, por contra, los populares acabarán reintegrados en el gobierno local con Democracia Ourensana.

En el centro de la ecuación ourensana emergió en las últimas semanas con más fuerza que nunca el nombre de Rafa Villarino. El líder socialista, que fue el candidato más votado en 2019, anunció que daba un paso atrás y que renunciaba a ser el él alcalde en un hipotético pacto PP-PSOE para apartar a Pérez Jácome. Así se lo había exigido el PPdeG meses antes, una condición indispensable para firmar la moción de censura.

Sin embargo, lo que servía en 2020 perdió total validez en 2021, donde cambiaron el escenario y las reglas de juego, según confirmó el propio Manuel Baltar, que en las últimas semanas también se implicó directamente en un conflicto en el que, hasta ahora, siempre aparecía su nombre en la sombra, pero no su voz. En el PP, argumentan, nadie "se fía" del paso atrás de Villarino, al que acusan de querer ser alcalde "por vía interpuesta" o, dicho de otro modo, "en la sombra". Por eso los populares redoblaron ahora su órdago: que Villarino no solo dé un paso atrás, sino que renuncie a su acta y desaparezca de la corporación. Una exigencia que trasladó el PP municipal de Ourense, ratificó el provincial y certificó el autonómico.

Pero el PSdeG la considera excesiva. "El PP de Galicia actúa como Vox queriendo expulsar a los demócratas de las instituciones de Ourense", se quejó ayer Pablo Arangüena, dirigente gallego de los socialistas y mano derecha de Gonzalo Caballero. "El único objetivo del PP es perpetuar el caciquismo de los de Baltar al frente de la Diputación", criticó el político, que habla de «auténtico escándalo antidemocrático» que Feijóo y Baltar "quieren expulsar de la política a quien ganó las elecciones en Ourense".

Sin embargo, el PP sigue su hoja de ruta. Ayer mismo el coordinador municipal, Jesús Vázquez, remitió una carta al PSOE, en nombre de toda la agrupación de la ciudad, buscando "iniciar unas conversaciones leales que puedan conducir a la conformación de un gobierno de coalición en la ciudad". Eso sí, con Villarino fuera de la circulación.

En este escenario ya solo caben dos opciones: que PP y PSOE se sienten a hablar o que Jácome siga de alcalde, con o sin el apoyo de los populares. Pero hay hechos que pueden ofrecer alguna pista, según algunas fuentes que apuntan a contactos al más alto nivel entre DO y el PP a nivel gallego donde se sondearía la posibilidad de recuperar el pacto de gobierno con el que arrancó la legislatura; y que saltó por los aires meses atrás por una serie de denuncias que arrojaban dudas sobre el manejo de fondos del partido por parte del alcalde.

O el convencimiento que existe en el PP de que el Villarino jamás renunciará a su acta, ya que la política es "su medio de vida", con dedicación en la Diputación y dietas en el Concello. Por eso, hay voces que aseguran que, con el actual enredo, el PP tan solo "teje un relato para volver al gobierno de Jácome".

Si se confirma será el fin del triángulo ourensano, una figura geométrica donde, aplicada a la política, todos quieren ser el lado de la hipotenusa... y ninguno el del cateto.

El triángulo político de Ourense se enreda
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