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Algo más que un candidato

La militancia del PSdeG escoge hoy entre Leiceaga y Romeu, pero sobre todo decide si el besteirismo está vivo o finiquitado

LLEGÓ LA HORA de la verdad del Partido Socialista de Galicia, que hoy decide en primarias quién será su candidato a la Xunta en las autonómicas de otoño entre Xoaquín Fernández Leiceaga o José Luis Méndez Romeu, después de una campaña tan surrealista que por momentos recordaba a aquel Circo Gran de los argentinos Les Luthiers, que presumía de tener los enanos más grandes del mundo y donde el hombre bala era un pobre artista que se limitaba a imitar a las ovejas.

Las primarias socialistas nacieron ya torcidas por la fecha en la que se convocaron -en plena precampaña de las generales-, por la forma -de inicio apenas había 72 horas para apuntarse con un fin de semana por medio- y por los aspirantes -primeros espadas como Caamaño, Formoso, Blanco o Caballero no dieron el paso-. Después llegaron los enfrentamientos entre los candidatos, que en más de una ocasión sobrepasaron la línea roja, o las polémicas derivadas del inflado del censo de militantes, la duplicidad de avales o la para muchos dudosa neutralidad de la gestora gallega y de Ferraz. En resumen, demasiado ruido de fondo para un proceso en el que el socialismo gallego se juega bastante más que la foto de su cartel electoral en otoño. Porque los algo más de 10.000 militantes llamados hoy a votar en casi 200 centros de toda Galicia decidirán en realidad si le conceden una prórroga al besteirismo, sector que trata de mantener el mando del partido pese a la accidentada salida de José Ramón Gómez Besteiro, o si por contra dan por finiquitada ya esta etapa del socialismo gallego y emprenden el primer paso para abrir una nueva.

De esta forma, el triunfo del oficialista Leiceaga supondría un balón de oxígeno para Ferraz y la gestora gallega que encabeza Pilar Cancela, que vivirían tranquilos al menos hasta conocer el resultado del 26-J, que parece que será el que definitivamente consolide a Pedro Sánchez al frente del partido o, directamente, le dé la puntilla y, con él, a Besteiro y sus afines gallegos.

El triunfo de Romeu, por su parte, confirmaría al alcalde de Vigo y presidente de la Femp, Abel Caballero, como todopoderoso señor del PSdeG y sentaría las bases para que él -o alguien de su órbita- asalte definitivamente la dirección del partido cuando se celebre el congreso que elija al nuevo secretario general, tras el 26-J y antes de las elecciones autonómicas. Lo que en la práctica supondría abrir una nueva etapa, aunque con la vieja guardia. Curioso.

Las fuerzas están muy equilibradas

Las primarias de hoy, las segundas de la historia del PSdeG, están igualadísimas, o al menos eso creen los propios protagonistas, que hablan de un duelo "reñido" y llaman a una "participación masiva". Será aproximadamente a las 22.00 horas cuando Pilar Cancela, como presidenta de la gestora, dé a conocer en resultado en la sede autonómica del PSOE, en Santiago. Un desenlace que, en todo caso, no será ni parecido al que en septiembre de 2013 aupó a Besteiro a la secretaría xeral tras imponerse con más del 70% de los apoyos al entonces alcalde de A Illa, Manel Vázquez.

Lo que sí está más o menos definido son los apoyos con los que llega cada uno al día D. Leiceaga dominaría las provincias de Lugo y A Coruña gracias al apoyo de las diputaciones, cuyos responsables, Darío Campos y Valentín González Formoso, pusieron la maquinaria de ambos organismos a su servicio. También dispondría del apoyo en Ourense del presidente de la Fegamp y alcalde de O Barco, Alfredo García, y de la agrupación local de la capital o Verín. Y aunque Pontevedra sería el territorio más hostil para él, el pacto firmado con Gonzalo Caballero le proporcionará un importante apoyo de la corriente En Positivo, que se sumará a los que cuenta tener en la capital y en Vilagarcía. Enfrente, Romeu dominaría A Coruña, Santiago, Ferrol y parte de la Costa da Morte; los cabreados de Lugo, con Orozco, Blanco y Santín al frente; y toda la maquinaria del pachismo en la provincia de Ourense. Aunque serán la omnipotente federación viguesa y la Diputación de Pontevedra sus principales avales.

Este escenario de máxima igualdad ya se reflejó en la recogida de avales. De los 10.367 militantes dieron su apoyo a unos u otros algo más de la mitad, unos 5.300: 2.500 para Romeu, 2.200 para Leiceaga y 550 para Caballero, que no pasó el corte y pactó con el de Noia esta misma semana. Este acuerdo fue el punto de inflexión definitivo de una campaña en la que hasta entonces Romeu parecía partir con ventaja, aunque en cierto modo la fue dilapidando a medida que pasaban los días al ser incapaz desde su entorno de contrarrestar el mensaje del que se apoderó su rival y que supo explotar al máximo: Leiceaga es renovación y Romeu no. Una máxima que tampoco es fiel a la realidad teniendo en cuenta que ambos iniciaron su aventura institucional a la vez, en 1987, como concejales. E incluso Xocas lleva más tiempo en política al participar activamente en la puesta en marcha del BNG desde 1982.

Y después de hoy, ¿qué?

La sensación que dejan estas primarias en el PSdeG es que las diferencias entre oficialistas y críticos son de tal calibre que incluso invaden lo personal y se antojan irreconciliables, pese a las llamadas a la unidad de unos y otros. La perspectiva electoral de los socialistas gallegos para las autonómicas es a día de hoy nefasta y existe riesgo real de acabar como tercera fuerza en las urnas. Y en ese sentido, que la dirección del partido sea de un sector y el candidato de otro no parece el mejor escenario para afrontar unos comicios.

El poder del PSOE pontevedrés es lucense


NADIE DUDA hoy en día de que el hombre fuerte del Partido Socialista en Pontevedra está en Vigo y se llama Abel Caballero, pero lo cierto es que sobre el papel dos personas de su máxima confianza son las encargadas de llevar las riendas del PSdeG en la provincia: la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, y el responsable pontevedrés del partido, Santos Héctor, ambos además concejales destacados en Vigo. Pues resulta curioso que los dos políticos tengan sus raíces en la provincia de Lugo, en concreto la primera en el ayuntamiento de A Fonsagrada y el segundo -muy de actualidad esta semana tras exigir la dimisión de Pilar Cancela por su defensa del diálogo con las mareas- más al sur, en Sober. Por cierto, un concello este último que ya aportó su grano de arena a la política viguesa en el pasado con la figura del alcalde Manolo Pérez. Este soberino gobernó entre 1995 y 1999 en las filas del Partido Popular, convirtiéndose además en el primer regidor de la historia de Vigo en conseguir una mayoría absoluta.

Un chantadino en los líos de En Marea


DAÑO COLATERAL fue lo que sufrió el chantadino Xaime Subiela dentro de la coalición En Marea, al verse en el ojo del huracán de un enfrentamiento que él no buscó y que, afortunadamente, quedó en anécdota. Resulta que el politólogo, que fue el número tres de la lista de A Coruña para el Congreso el 20-D, iba a repetir en el mismo puesto para el 26-J, algo que no gustó a uno de los socios de la alianza, Anova, que pidió que fuera sustituido. ¿La razón? Que Subiela trabaja como coordinador del grupo en las Cortes, lo que por un lado le come mucho tiempo y por el otro parece que va contra la filosofía de En Marea de no acumular cargos ni puestos. La discusión estuvo sobre la mesa y el chantadino incluso se ofreció a apartarse, llegando a sonar como relevo Quique Costas, pero al final EU y Podemos impusieron su criterio y Subiela se mantuvo. Anova cedió en su día ese puesto al movimiento Encontro Cidadán por unha Marea Galega y ahora hay quien cree que quería recuperarlo porque tiene opciones de salir elegido.

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