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Crónica de un retraso anunciado

Hay cuestiones de fondo mucho más relevantes en el Ave a Galicia que pelearse por si llega unos meses antes o después

Una usuaria de tren espera para embarcar. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Una usuaria de tren espera para embarcar. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

LA EXPERIENCIA me dice que no tendremos Ave en pruebas circulando por Galicia a finales de 2019. Y no porque técnicamente no sea viable —muchos expertos dicen que sí lo es—, sino por el simple hecho de que es el calendario oficial fijado por los políticos, lo que automáticamente ya lo desautoriza. Desde que el 2 de mayo de 1988 el entonces ministro de Transportes socialista Abel Caballero prometía que en 1993 habría un convoy de alta velocidad circulando entre Galicia y Madrid, el calendario político del Ave gallego fue una sucesión de despropósitos que condujo a la incredulidad y el pasotismo de una sociedad en la que incluso cada día surgen más voces contra lo que bautizaron como el gran despilfarro de la alta velocidad. Y en esta crónica de un retraso anunciado parece que estamos a las puertas de escribir un nuevo capítulo: tampoco será en 2019.

Sin embargo, conviene aclarar que esto de las fechas no dejan de ser fuegos de artificio de los responsables políticos, porque después de 25 años de espera da igual que el Ave entre en pruebas en diciembre de 2019 o en mayo de 2020. Porque con la alta velocidad a Galicia hay otros debates de fondo muchísimo más relevantes que tachar días en el almanaque. 

→ Lo que verdaderamente importa
Me inquieta, por ejemplo, que se resuelva con garantías la conexión con Lugo y también el olvidado enlace con Vigo, ciudad que al mismo tiempo también está pidiendo a gritos la llamada variante sur, una salida ferroviaria para su industria y que mejoraría además su conectividad con Portugal. Los puertos de Ferrol y A Coruña siguen sin tren y entre ambas ciudades los pasajeros todavía circulan en obsoletas máquinas diésel. Y hay más: Feve se cae a trozos; las antiguas vías del eje atlántico, que podrían estar usándose en su mayoría para mercancías y evitar así que estas ‘maltraten’ los raíles entre A Coruña y Vigo, se abandonaron para convertirlas en sendas verdes —será que no hay en Galicia por donde caminar—; y hace falta algo parecido a un plan de cercanías.

Pero lo realmente preocupante es que el llamado Ave puro, el que llega de Madrid cruzando la Meseta con totales prestaciones, tenga que reducirlas una vez pase Ourense porque Fomento no quiere prolongar la línea de ancho internacional, por el que circula la auténtica alta velocidad, hasta Santiago, una obra relativamente barata en comparación con los millones que van enterrados bajo la montaña de Ourense.

En este sentido, una declaración de Alberto Núñez Feijóo tras el Consello hizo saltar las alarmas, cuando confirmó que se espera que los nuevos trenes Avril, capaces de cambiar el ancho, mejoren las prestaciones de esta red de alta velocidad a Galicia. De arranque, eso confirma uno de los peores augurios: si Renfe opta por trenes que cambien el ancho de vía es porque no piensa en modificar ese ancho a corto plazo, como sí parece que hará sin embargo en Asturias.

En España hoy la flota del auténtico Ave está compuesta por 46 trenes Talgo, 24 Alstom y 26 Siemens. Ahora, Renfe acaba de encargar 30 nuevas unidades a Talgo, las llamadas Avril, de las que 15 son convencionales y otras 15 de ancho variable capaces de circular por la vía de alta velocidad y por la convencional o ibérica. Sobre el papel, son trenes homologados para 330 por hora, pero el mecanismo del cambio de ancho es complejo y su comportamiento a altas velocidades —nunca se ha probado— resulta una incógnita. El problema ya no solo es que Galicia no vaya a disfrutar de los mismos trenes que el resto del país, sino que quizás estas nuevas unidades requieran un tiempo —años— para su puesta a punto. ¿Estaremos ante un capítulo más de la crónica de un retraso anunciado? 

→ Isabel Pardo de Vera
Además, quien quizás lo escriba sea la lucense Isabel Pardo de Vera, nueva presidenta de Adif. En la Xunta gusta, por su estrecha amistad con la conselleira Ethel Vázquez y porque fue ella la que precisamente avaló esa fecha de finales de 2019, por lo que creen que no cumplirla sería enmendarse a sí misma. Dicen que en su nombramiento tuvo mucho que ver el alcalde de O Barco y presidente de la Fegamp, Alfredo García, en línea directa con el ministro Ábalos. Falta por ver cómo se mueve ahora una mujer de perfil tan técnico en un puesto que, por primera vez en su carrera, es más político. 

Feve, vivo reflejo de la decadencia y abandono de miles de ciuddanos
Pocas imágenes ilustran mejor la decadencia del tren Feve que la vivida esta semana en Moeche con el incendio de un vagón. Decadencia porque solo iban tres pasajeros, porque no es la primera vez que arde y porque es la enésima incidencia de esta obsoleta línea de ferrocarril. Resulta paradójico que mientras se habla de inversiones millonarias para el Ave, la línea cantábrica del Feve está abandonada y, con ella, se condena a miles de ciudadanos que tienen en este medio el único capaz de vertebrar su territorio. Renfe tuvo que asumir Feve en 2012, pero no lo quería, consciente de que llevaba años siendo un negocio para mantener a un grupo de amiguetes, no un verdadero servicio público.

Ferrol, el laboratorio de las municipales
La presentación de Xuntos Actúa en Ferrol, con la confirmación de que el ex dirigente de Podemos Carlos del Río será su cabeza de lista a las municipales de 2019, dibuja un escenario interesante para el análisis político en la ciudad departamental, que en cierto modo siempre funcionó como un laboratorio para las coaliciones imposibles y otras piruetas políticas. No hay que olvidar que el partido de gobierno, Ferrol en Común, acaba de sufrir una escisión, Marea de Ferrol, que ya anunció su intención de acudir a las urnas, la misma que tiene Jubilados por Ferrol, una formación nacida este mismo año por el impulso de gente mayor, y Sentimiento Ferrolano, otro movimiento al frente del que se encuentra el exbaloncestista Anicet Lavodrama. Por su fuera poco,  la corporación ferrolana es una de las pocas con representación de Ciudadanos. Ahora que se habla de la recuperación del bipartidismo, Ferrol puede servir de ensayo para calibrar si las nuevas aventuras políticas siguen teniendo recorrido o ya pasaron de moda. 

Jorquera y el BNG meten presión al PSOE
El movimiento  del BNG situando a Francisco Jorquera como candidato a las municipales en A Coruña, sumado a la más que probable candidatura de la conselleira Beatriz Mato en el PP y a la presencia en los carteles del alcalde, Xulio Ferreiro, obliga al PSdeG a un esfuerzo extra para acertar a la hora de seleccionar a su cabeza de lista. La idea fue en su día la del expresidente de la Xunta y economista González Laxe, al que tendrían que tratar de convencer porque no parece muy animado a dar el paso. Fuera de su figura tampoco se vislumbra ningún otro mirlo blanco en el socialismo coruñés. Sin duda, los movimientos del Bloque de colocar a pesos pesados como candidatos meten presión al resto de partidos de la izquierda, pero también tienen su dosis de riesgo, porque supone enviar a algunas de sus piezas más valiosas —si finalmente se confirma por ejemplo Salustiano Mato para Vigo— a batallas especialmente complicadas. Hoy no resulta fácil ‘rascar’ concejales en feudos de alcaldes como Abel Caballero o Martiño Noriega

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