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Cuestión de justicia

Los funcionarios piden una subida salarial del 12-16%; imagino que pensionistas, albañiles y marineros también

LOS FUNCIONARIOS de la administración de Justicia de la comunidad gallega mantienen un pulso con la consellería del ramo, la de Alfonso Rueda, que amenaza con paralizar la actividad de forma indefinida a partir de la segunda semana de febrero. Por el momento ya lo han conseguido en las tres jornadas de huelga —dos en diciembre y una esta misma semana—, en las que el sector mostró una unidad sindical y de acción que es poco habitual en la comunidad.

Aunque su hoja de reivindicaciones incluye varios puntos, el meollo de la cuestión está, como suele ser habitual, en la parte salarial, en la que los funcionarios reivindican subidas de entre el 12% y el 16%. Son cifras importantes y, todavía más, casi insultantes para algún otro sector económico, productivo o de servicios que se está dejando la piel en batallas sindicales simplemente porque le apliquen ya no el IPC, sino un pírrico 1%. Y ya ni cito aquellas otras con el salario congelado desde hace una década, coincidiendo con el estallido de la crisis.

No quiero con esto que se malinterpreten mis palabras, porque vaya por delante que la reivindicación del personal afectado me parece respetable, digna y muy necesaria, ya que estos trabajadores son en realidad la sala de máquinas de todo nuestro entramado judicial. Es una cuestión de justicia, nunca mejor dicho. Pero en ocasiones es importante analizar el contexto en el que nos movemos para que determinadas demandas no resulten desproporcionadas a ojos de buena parte de la sociedad, ya que cuando a una reinvindicación de una subida salarial para eliminar agravios comparativos como es esta se le pone al lado el porcentaje del 16%, corre el riesgo de volver a la opinión pública en su contra. Ni siquiera se debe pedir tal cifra con el objetivo final de conformarse con la mitad.

Porque seguro que muchos albañiles, marineros, autónomos, comerciales o lo que sea suspiran por una mejora económica de ese nivel. Yo mismo, lo confieso. Pero no todos tienen una capacidad de presión como la del sector de la justicia.

→ Radiografía del sector
Lo primero que tendrían que hacer los afectados por esta situación y sus representantes sindicales es explicar bien lo que ocurre para evitar una lectura errónea. Aclararle a la gente, por ejemplo, que los jueces y magistrados no están metidos en este conflicto, porque ellos dependen a nivel salarial y a todos los efectos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y no de la Xunta. Lo digo porque ya escuché más de una afirmación callejera, tras la manifestación de anteayer, criticando que los jueces "quieran cobrar más con los sueldazos que tienen". De igual modo, los fiscales y letrados de Justicia dependen directamente del ministerio y son ajenos a este pulso administrativo.

Entonces, ¿quién reivindica las mejoras salariales? Pues un total de 2.500 funcionarios de la Xunta, dependientes de la Consellería de Xustiza, que se dividen en cuatro grupos profesionales: los médicos forenses por un lado y el personal de oficinas por el otro; este último comprende gestores, tramitadores y auxiliares.

¿Y qué piden exactamente? Pues que una parte de su nómina, el denominado complemento autonómico transitorio, se iguale con el de otras autonomías, ya que el de Galicia constituye el más bajo de todas las comunidades que tienen transferida la competencia en materia judicial. Al mismo tiempo reivindican que no les penalicen tanto las bajas laborales —pierden la mitad del sueldo los tres primeros días y después el 25% hasta el día 20—, recuperar el dinero perdido por los recortes de extras aplicados por la Xunta durante la crisis y que se cubran todas las vacantes que van quedando, ya que como hasta ahora no se hacía la carga de trabajo se ha multiplicado.

Lo del salario está difícil y las cifras del 12% al 16% que exigen, poco menos que imposible, en palabras de la propia consellería. También lo de las bajas, porque ceder ante los funcionarios de Xustiza significaría abrir la veda para muchos otros trabajadores públicos con el mismo problema. Sobre recuperar parte del poder adquisitivo perdido o cubrir las vacantes que van quedando sí puede haber alguna aproximación.

→ Antecedentes de una desigualdad
Ahora bien, una vez quede bien clara la situación y el contexto en el que se produce, es cuando hay que acudir a la causa directa de esta desigualdad salarial entre trabajadores que realizan el mismo trabajo, porque no es de recibo que por la misma jornada y responsabilidad haya nóminas distintas en los juzgados de Ribadeo y Luarca, separados por apenas 45 kilómetros y el río Eo.

Como ocurre muchas veces, el origen de todo está en una decentralización deficiente y chapucera de los servicios básicos, esos que cada vez más gente cree que nunca debieron de salir de Madrid. Al principio, los funcionarios judiciales dependían del ministerio y cobraban lo mismo en todo el territorio. Pero las comunidades fueron poco a poco asumiendo esa competencia, en el caso de Galicia en 1994, y así nacieron esos complementos autonómicos. Lo que ocurre es que en el País Vasco, mucho más rico, roza los 900 euros y en Galicia se quedó en la mitad. Los funcionarios gallegos son así los que menos cobran del país, solo por encima de los de aquellas administraciones que no asumieron competencias y la dejaron en manos del ministerio: las dos Castillas, La Rioja, Baleares, Ceuta y Melilla. El Gobierno central les creó un complemento propio, pero más bajo todavía que el gallego.

Así que al final es lo de siempre y en esto del fracasado café para todos los hay que disfrutan del café doble, el solo largo o el capuchino, mientras a otros les toca el cortado y algunos no huelen ni los posos.

REAPARECE ANTÓN SÁNCHEZ. Una buena noticia para En Marea fue la reaparición este viernes de Antón Sánchez, viceportavoz de la formación rupturista en el Parlamento y líder de Anova, que estuvo unas semanas alejado de la primera línea por un problema coronario que él mismo calificó como "unha pequena dor de moas do corazón". El de Bergondo presentó junto a la diputada estatal Alexandra Fernández dos iniciativas que llevará En Marea al Congreso para «meter en cintura» a Audasa, gestora de la AP-9. Se trata de una proposición de ley para transferir la autopista a Galicia y una propuesta no de ley que elimine los privilegios fiscales para este tipo de concesionarias. Esto estaría encaminado a "actuar politicamente contra o expolio descarado e ilegal amparado por uns gobernos que serven a intereses privados", denunciaron los dos políticos vinculados a Anova.

FEIJÓO, RUMBO A MADRID. Que nadie me malinterprete, porque el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no va a la capital española para quedarse ni hará el viaje en moto, como se pudiera pensar por la imagen. Simplemente es que ayer el aventurero ourensano José Antonio ‘JAF’ Fernández le presentó el proyecto solidario ‘Vespa Extreme-Wheels for Life’ en San Caetano al mandatario, que se interesó bastante por la moto de este trotamundos gallego. Aclarado este punto, también hay que hablar del otro: Feijóo irá a Madrid el lunes, pero a un desayuno informativo de Europa Press. Lo que ocurre es que últimamente, cada vez que pisa la capital, hay ruido de fondo... y la pisa bastante, todo sea dicho. Ya hay 400 asistentes confirmados al acto, entre ellos Sáenz de Santamaría, Ana Pastor, García Escudero, Cifuentes, Catalá, Báñez, Montserrat, etc.

FERREIRO TRAZA SU PLAN. El alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, tiene un plan. Él y su inseparable Iago Martínez están acabando de cocinar en la trastienda las nuevas reglas de juego de la Marea Atlántica, de forma que de cara a las municipales de 2019 el regidor y su núcleo duro, agrupados bajo el movimiento interno Lanzadeira, blinden los puestos de salida y el control. Será a través de unas modificaciones estatutarias que se acaban de presentar y con las que oficialmente quieren hacer el partido «máis operativo», aunque en el fondo esconden minimizar la capacidad de decisión de los pequeños colectivos. Tampoco es de extrañar, porque desde su nacimiento, la Marea Atlántica siempre fue el más viejo de los nuevos partidos: nunca hubo ni horizontalidad ni transversalidad, sino movimientos en la sombra y conspiraciones.

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