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El tiempo corre a favor de Villares

PARECE QUE este fin de semana tampoco será. La reunión del Consello das Mareas —órgano compuesto por 35 nombres elegidos en primarias a principios de año— para designar a las 11 personas que formarán parte de la coordinadora encargada de llevar el día a día del partido instrumental, así como al portavoz o portavoces, sigue demorándose. Y es que desde que fue elegido, el Consello das Mareas tan solo celebró dos encuentros, al menos que hayan trascendido: uno para ponerse en marcha y el otro para aprobar la comisión de garantías del partido. Luego, bajo el argumento de no interferir en el proceso interno de Podemos —la asamblea Vistalegre II—, la cosa se fue aparcando. Un retraso que ahora se podría repetir por la celebración del cónclave de Anova el día 18.

Aunque en realidad es un secreto a voces que no hay un acuerdo cerrado entre Podemos, Anova, EU, Cerna y las mareas municipales ni para elegir portavoz ni a la hora de repartir los 11 puestos de la coordinadora entre las tres listas representadas en el Consello das Mareas. La ganadora, Máis Alá, querría imponer un reparto de 8-2-1 que reduciría el peso de las otras dos, Somos Quen y Queremos Participar; y estas, por su parte, defienden una proporción 6-3-2, que la lista mayoritaria ve muy ajustada.


Cuesta pensar tan a largo plazo en un proyecto tan inestable por ahora como es el de las mareas


Un tira y afloja entre las distintas sensibilidades internas que, de partida, parece tener un beneficiario claro: Luís Villares. Mientras En Marea no acaba de definir su estructura directiva, el lucense aparece como el único referente claro de la formación en su papel de portavoz parlamentario. Libre de las obligaciones —y el desgaste— que tienen otros compañeros en los respectivos partidos a los que pertenecen o en tareas institucionales como las alcaldías, el exjuez es quien sale siempre en la foto. Ayer mismo, junto al responsable del Eixo Atlántico, Xoán Vázquez Mao, con el que reclamó medidas económicas e industriales para paliar la fuga de empresas gallegas a otros territorios como Portugal. Un día antes, en el Foro Cívico de Vigo.

Cuanto más tiempo pasa, más se asienta Villares, de forma que en poco tiempo será difícil negarle el papel de portavoz orgánico de la formación, por mucho que se empeñen la Marea Atlántica, Ourense en Común y otras sensibilidades internas apelando a las incompatibilidades y la coralidad.

Una buena muestra de ese asentamiento del lucense es la declaración pública —y nada gratuita— de Antón Sánchez abriendo la puerta ya a que en 2020 repita como candidato a la Xunta del espacio rupturista de izquierdas. Cuesta pensar tan a largo plazo en un proyecto tan inestable por ahora como es el de las mareas, pero la afirmación de un peso pesado como Sánchez, probable futuro líder de Anova y auténtico motor del grupo parlamentario, deja clara su apuesta y la de su entorno —en el que están Martiño Noriega o Xosé Manuel Beiras— por la figura de Villares.

Por cierto, que este, lejos de zanjar el asunto tirando de una de esas frases de manual en la que se agradece el interés de los compañeros pero se aparca el tema, recogió el guante y se mostró dispuesto a ser candidato en 2020. Sin duda esa fue una respuesta de juez, no de político.

→ La gestora del PSdeG resucita
El Consello das Mareas no es el único con problemas para reunirse. La gestora gallega del PSdeG llevaba tiempo, mucho tiempo, sin hacerlo, hasta que esta semana resucitó. Mantuvo una reunión tras la cual Pilar Cancela anunció la neutralidad de la dirección provisional del PSdeG en el proceso de primarias a nivel estatal y la reducción de la importante deuda del partido heredada de las épocas de Pachi Vázquez.

Es cierto que una de las consecuencias de la guerra civil socialista es que Ferraz despojó de buena parte de sus competencias a la sucursal gallega del partido, pero eso no justifica que en todo este tiempo se haya dedicado a la contabilidad interna. Porque hubo incendios en las agrupaciones locales de Ferrol —con la ruptura del bipartito—, A Coruña —con una gestora rota— o Santiago —que lleva meses sin un concejal— en la que se echó de menos algún tipo de intervención por parte de Cancela y los suyos.

→ Ser o no ser... político
En el tablero gallego, cada vez se nota más quien tiene horas de política a sus espaldas y quien no. Se podrían poner muchos ejemplos, pero aquí van tres: Martiño Noriega, alcalde de Santiago, regaló ayer a Feijóo con motivo de su paternidad una caja con contenidos del programa ‘Apego’, que busca la dinamización lingüística y el empleo del gallego desde las primeras edades. Un gesto cargado de ironía, sí, pero al fin y al cabo un detalle de cortesía y elegancia política similar al que tuvo Ana Pontón la semana pasada, cuando fue la única portavoz de la oposición que felicitó al presidente por su hijo. Ellos son dos de las figuras que siempre consiguen hacer que su presencia en un lugar se note para colar su mensaje. El regidor de Compostela Aberta, de hecho, volverá a ser protagonista el martes en Zarzuela, cuando se reúna con el Rey.

El tercer ejemplo es el de Rafa Cuíña. El alcalde de Lalín, de Compromiso por Galicia, protagonizó una entrevista de manual en la Radio Galega, en pleno éxtasis de cocido. Y fue de libro porque dejó abierta la puerta a casi todo y a casi nada a la vez: a ser candidato a la Xunta en 2020, a coquetear con el BNG, a cambiar de partido, a buscar una "tercera vía"... Lo dicho, aunque ni confirmó ni desmintió nada, parece que algo se mueve en la alcaldía de Lalín.

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