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La caja de Pandora del socialismo

CUENTA LA mitología griega que los dioses otorgaron a Pandora, además de la famosa caja que nunca podría abrir, el don de la curiosidad, que fue el que finalmente la condenaría porque no pudo contenerse y, con su simple e inocente gesto de levantar la tapa, liberó todos los males conocidos del mundo. A la diputada ourensana del PSOE Rocío de Frutos le ocurrió esta semana algo parecido cuando, con una frase a priori simple e inocente, liberó buena parte de los males que acechan al socialismo en nuestro país y que se resumen en uno: la ruptura. "Se gaña as primarias Susana Díaz pedirei a baixa no PSOE". Con más o menos detalle, su afirmación en la Radio Galega fue algo así. Teniendo en cuenta que De Frutos es una fiel escudera de Pedro Sánchez y fue en su día una de las expedientadas por mantener el no es no a Mariano Rajoy, tampoco sorprende el sentido de su frase, aunque el fondo sí que deja un mensaje que debería ser preocupante para la familia socialista.

Y es que en medio de las llamadas a la unidad y las promesas de coser el partido que llevan semanas lanzando los tres aspirantes a la secretaría general del PSOE se cuela la realidad: que la división, los enfrentamientos personales y las heridas entre los dos bandos —dejo fuera aquí a la tercera vía de Patxi López— alcanzaron tal dimensión en los últimos años que son en muchos casos irreparables. Al menos el de Rocío de Frutos que, como todos saben en el partido, no sería la única deserción. Ella simplemente fue la primera en admitir públicamente lo que otros, susanistas o pedristas, tienen pensado si el próximo día 21 no les salen las cuentas. Abrió la tapa y dejó ver lo que había dentro de esa caja que es el Partido Socialista Obrero Español.

Así que independientemente de que se trate de una escisión planificada en busca de nuevas siglas y nuevos proyectos o de una simple deserción en masa hacia otros partidos como C’s o Podemos, el PSOE no puede obviar que está en peligro. Al menos tal y como se concebía hasta ahora.

→ La crisis del socialismo europeo

La situación del socialismo en Galicia difiere en cierto modo de la de España y otros puntos de Europa. Aquí los distintos actores operan movidos por combustibles diferentes y en ningún momento se puso en serio sobre la mesa un debate ideológico sobre si acercarse a las mareas o alejarse de ellas, como ocurre a nivel estatal. Lo de Galicia es más bien una cuestión de nombres, apellidos y familias que, ante la ausencia de un liderazgo claro, acabaron por convertir el partido en una guerra de guerrillas.

Sin embargo, la situación del PSOE a nivel estatal sí encaja más con la crisis que sufre el socialismo a nivel europeo, que viene de atrás pero que se agravó con la irrupción de los movimientos populistas. Y aunque hoy a nadie se le pase por la cabeza que el puño y la rosa puedan desaparecer del tablero político español, lo cierto es que no menos histórico era el Pasok griego, hoy reducido a cenizas; o el PS francés, al que el candidato Benoît Hamon dejó en un simbólico 6,2% de votos en estas elecciones, en las que quedó apeado en la primera vuelta.

¿Y por qué esa crisis socialista? El profesor Ramón Maiz habla de una causa central: cuando la recesión dividió el mercado laboral en dos —trabajadores que mantuvieron más o menos su estatus como pueden ser los funcionarios y otros que vieron rebajados sus salarios o fueron despedidos— los partidos socialistas tradicionales se quedaron con los primeros y abandonaron a los segundos, algo que se materializó con las famosas medidas impopulares de austeridad y recortes nunca esperadas de la izquierda. En España fue, por ejemplo, la reforma laboral de Zapatero. Pues en esa masa del mercado que se sintió desamparada encontraron su caldo de cultivo los populismos, de derechas o izquierdas. Es un conflicto interno que el socialismo europeo y español todavía no ha resuelto, el debate ideológico de fondo... El quiz de la cuestión.

→ ¿Para qué sirven las primarias?

El problema del PSOE es que no está en esa discusión, sino que opta por el camino inverso: primero las personas y después, el debate. Con una gestora en Madrid y otra en Galicia, las primarias son algo inevitable, pero lo cierto es que a los socialistas, con la honrosa excepción de Besteiro, nunca les ha ido muy bien con este tipo de procesos. Siempre están rodeadas de polémica y con la sombra de la duda de hasta que punto se produce un voto libre del militante. Hay denuncias por afiliaciones exprés de familiares y amigos, movimientos sospechosos de los aparatos, impugnaciones de resultados y las campañas y precampañas prolongan tanto los procesos en el tiempo que las heridas se agravan. Al PSOE las primarias no le llegan en el mejor momento, aunque sean en realidad un mal necesario, uno de los muchos que salió de la caja de Pandora.

→ Repunte en el barómetro del CIS

En medio del conflicto, el PSOE recibió esta semana la buena noticia de que, según el barómetro mensual del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), refuerza su posición frente a un Podemos que pierde fuelle y, a la vez, le gana terreno a un PP tocado por los escándalos de corrupción. Y Javier Fernández, presidente de la gestora, es el líder mejor valorado de los cuatro grandes partidos del país. Susanistas y pedristas ya han hecho interpretaciones interesadas de estos resultados, pero parece más lógico pensar que el repunte del PSOE corresponde, más que a sus líderes, al hecho de que en el partido hay revuelo, se habla de él, parece vivo... Algo bueno tenían que tener las primarias, ¿no?

La caja de Pandora del socialismo
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