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La marca Feijóo y el taburete

El día que Alberto Núñez Feijóo anunció que renovaría su liderato en el PPdeG y repetiría como candidadato a la Xunta, el pasado 2 de abril, ya se podía intuir que en la decisión que tomaría sobre la fecha de las elecciones autonómicas pesaría bastante el factor de no coincidir con unas generales. O lo que es lo mismo, alejarse de la marca Rajoy y la marca PP para dejar vía libre a la marca Feijóo, a la que los populares se la jugarán de nuevo como ya hicieran en 2009 con aquella famosa campaña de márketing electoral 'FeijÓO9', a la que algunos avispados no dudaron en añadirle la coletilla "el agente gallego".

El caso es que en la sala del hotel AC Palacio del Carmen donde el presidente gallego anunció que seguiría en Galicia no era muy fácil dar con un logotipo del PP. Un enorme mapa de la comunidad, el lema ‘As persoas no centro’ y la palabra Galicia bien destacada. En una esquina del escenario, igual que en el atril, dos pequeños emblemas del partido, que casi había que buscar con lupa, un detalle en el que algunos ya repararon dando por hecho que la campaña de las autonómicas sería la de Feijóo, no la del PP.

Una teoría que además acaba de verse reforzada por la ausencia de Mariano Rajoy en el cierre del congreso del PPdeG que proclamó líder a Feijóo, como venía siendo tradición y que Génova excusó aludiendo a problemas de agenda. El propio Feijóo y el PPdeG quitaron hierro al asunto argumentando que Rajoy estuvo ayer mismo en Ourense, aunque a nadie se le escapa que asistió a un acto de menor entidad de Novas Xeracións, poco o nada comparable a la mediática clausura del cónclave gallego. Al final al líder del partido lo sustituyó en Ourense Dolores de Cospedal, mientras que pasaron por el congreso autonómico los dirigentes de la nueva hornada Andrea Levy y Fernando Martínez Maíllo, con los que curiosamente se identifica Feijóo a pesar de que en edad estaría más próximo a la llamada vieja guardia.

Cada vez parece más difícil localizar el logo del PP en los actos de Feijóo

En resumen: no es que el PPdeG haya nombrado persona non grata a Rajoy como hicieron en su Pontevedra natal sino que, simplemente, son conscientes de que la marca del presidente estatal y la del propio partido, a día de hoy, desgastan, sobre todo por los casos de corrupción. Y en su afán por distinguir al máximo su marca de la del resto de España, Feijóo podría incluso estirar los plazos para separar aún más las autonómicas de las nacionales. El titular de la Xunta dispone de la potestad de agotar la legislatura y convocar las elecciones el último día de la misma, lo que llevaría la cita con las urnas a más o menos el 20 de noviembre, lo que se consideraría un retraso técnico. De todas formas, dependerá de varios factores, entre los que destaca uno, el resultado del 26-J, aunque no será el único. Existirán otros condicionantes, parte de los cuales eran precisamente los que esgrimían algunas voces internas del partido que defendían el adelanto electoral contra el criterio de su jefe de filas. Así, habrá que analizar cómo está la oposición, cómo se desarrollan los gobiernos de las mareas en las principales ciudades -si se asientan o se enredan más- o cómo evolucionan la campaña de incendios o la crisis del lácteo, entre otros frentes que tienen abiertos.

Fechas aparte, lo que parece evidente hoy es que Alberto Núñez Feijóo será el epicentro de la campaña de las autonómicas y que el formato de la misma, se llame o no 'FeijÓO16', será radicalmente opuesto a las de los últimos tiempos: el PPdeG abandonará los grandes mítines y convocatorias multitudinarias en favor de los pequeños auditorios, en los que buscará la proximidad con la gente a través de escenarios sencillos y de una figura que parece cobrar cada día más importancia en el mundo de la mercadotecnia política: el taburete. Caducados ya los mecheros, bolis y chapas e incluso los atriles, llegan los tiempos en los que la moda es sentarse en una banqueta de diseño y hablarle al ciudadano de la misma forma que si se compartiese una caña en un bar.

Primarias orgánicas en el PSdeG
El PSdeG, fiel a la filosofía autodestructiva por la que parece moverse en los últimos años, sigue empeñado en convertir su proceso de primarias para elegir candidato a la Xunta en todo lo contrario a lo que tendría que ser: un ejemplo de democracia. Primero fue la aparición de Gómez Besteiro con el candidato Fernández Leiceaga la que le colgó al compostelano la etiqueta de favorito y dio una sensación de adulterar el proceso. Y después fueron las duras acusaciones del presidente de la Diputación de A Coruña y alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso, contra otro de los aspirantes, José Luis Méndez Romeu, llegando incluso a entrar en cuestiones personales como la elevada edad del coruñés (65 años) para ser candidato a la Xunta. En este contexto parece que lo que se está librando es una batalla orgánica interna entre los besteiristas y los críticos en la que lo que menos importa son, precisamente, las bases del partido.

Una de las razones seguramente se encuentra en el hecho de que ninguno de los tres candidatos -Leiceaga, Romeu y Gonzalo Caballero- entusiasma demasiado o lo suficiente como para movilizar algún voto de los militantes sin que este esté teledirigido por los bandos enfrentados en el proceso. Al contrario de lo que ocurrió en 2013, cuando Besteiro se hizo en primarias con el mando del partido frente al entonces alcalde de A Illa Manel Vázquez, ahora no se traslada hacia fuera ese mismo entusiasmo que había con el lucense.

Así que aunque sea una realidad innegable que cada militante es un voto y que ese voto es libre, personal e intransferible, lo cierto es que en el PSdeG se exterioriza la imagen de que esta campaña de primarias se librará más en los despachos que en las reuniones de los aspirantes con los afiliados, como sí había hecho Besteiro.

El extraño paso atrás de Jorquera
El anuncio del dirigente del BNG Francisco Jorquera de dar un paso atrás en la política y no presentarse en las listas para las autonómicas del otoño sorprendió por el lugar -una entrevista en la Radio Galega- y el contenido -se siente desgastado e incluso deslizó que poco valorado dentro de la formación-. Lo cierto es que tras pasar por el Congreso, el Senado y el Parlamento gallego es comprensible que el político ferrolano esté un tanto agotado y hasta sería normal que Ana Pontón lo sustituyese como portavoz parlamentario, algo que en teoría se produciría de no ser porque apenas quedan tres plenos en la presente legislatura, cuatro a lo sumo. Pero llama la atención que una persona tan politicamente correcta como él llegue a deslizar alguna crítica interna. Si la UPG ya cansa hasta a los suyos, mal asunto.

UN CAMBIO EN LOS ALCALDES DE LAS MAREAS
"¡POLO MENOS esta vez deixouse ver, xa ía sendo hora!". Es un extracto de una conversación -más amplia y bastante graciosa, por cierto- escuchada el jueves por la mañana entre dos mujeres de avanzada edad en la feria caballar de la Ascensión de Santiago. Se referían, como no, al alcalde de la capital, Martiño Noriega, de Compostela Aberta, que fiel a esa política de gestos desplegada por las mareas cuando aterrizaron en algunos ayuntamientos no se prodigaba mucho en público en aquellos actos que destilasen cierto aroma rancio, vinculados a la religión o la tradición. Para los mal pensados, la presencia de Noriega junto al resto de portavoces municipales en el recinto de Amio tiene mucho que ver con el periodo preelectoral, aunque también hay quien detecta un giro en el regidor, que parece más tolerante con estas cuestiones de imagen, en la línea de su colega de A Coruña. Por cierto que a los mal pensados también les dio que hablar la presencia del mismísimo Feijóo en la feria. Será que está de moda lo ecuestre.

C'S GALICIA SOLO APOYARÍA AL PPDEG
El NUEVO coordinador territorial de Ciudadanos en Galicia, Manuel Pena, aseguró días atrás que su formación solo apoyaría en Galicia a fuerzas constitucionalistas y que rechacen cualquier referéndum, cerrando la puerta sobre el papel a cualquier acuerdo con las mareas o con el Bloque. Trasladado a la práctica esta afirmación es incluso más concreta, porque significaría que el partido naranja tan solo podría llegar a acuerdos con los populares ya que sus votos nunca apoyarían una hipotética alternativa construida desde la izquierda moderada, rupturista y nacionalista. Aunque las elecciones generales dejaron claro que el partido de Albert Rivera no siempre cumple lo que promete en campaña, lo cierto es que el PPdeG puede echar sus cuentas teniendo en cuenta la suma de sus escaños y los de Ciudadanos, a los que todas las encuestas le otorgan un ascenso de uno a dos en las próximas generales, por ejemplo, lo que podría convertirla en una fuerza determinante este otoño en la comunidad.

La marca Feijóo y el taburete
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