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Las sillas de tres patas

La razón de Podemos para no ir al plenario de En Marea es más preocupante que la ausencia en sí: no cree en el proyecto

LAS SILLAS de cuatro patas son las más comunes en el mercado por su estabilidad, comodidad y fiabilidad. Las de tres existen y, aunque menos comunes, tienden a atraer a la gente más por su diseño que por sus prestaciones. Las de dos, una rareza, ya representan una auténtica excentricidad que roza lo incómodo y las de una, directamente, no son sillas, sino pufs, taburetes, butacas o como se quieran llamar. En Marea, que nació asentada sobre cuatro patas (Podemos, Anova, EU y los movimientos municipales), hace aproximadamente un año que corre serio riesgo de perder una de ellas. De momento, parece que su silla empieza a cojear.

Podemos siempre fue por libre
Que Podemos Galicia plante al plenario de En Marea es en realidad algo anecdótico para el nuevo partido instrumental, cuyos dirigentes tendrían que estar muchísimo más preocupados por los argumentos que da la formación morada para justificar su ausencia que por la ausencia en sí misma. Porque aunque es cierto que el equipo de Carmen Santos siempre estuvo en contra de disolver su marca en En Marea, también lo es que se aceptó la fórmula jurídica de partido y no de coalición electoral, que precisamente tiene el objetivo contrario: acabar con las siglas, cuadros y cuotas dentro del espacio común en favor de la nueva marca. Cuestionar eso a estas alturas es, directamente, cuestionar la filosofía básica de En Marea. Un hecho especialmente grave que puede tener un elevado coste para el nuevo espacio rupturista, mucho más que la anecdótica rebelión de algunos diputados morados para no rendir cuentas ante la coordinadora y el Consello das Mareas.

Lo que falta por averiguar ahora es a qué responde el movimiento de Podemos. Que lo anuncie a 48 horas del plenario deja claro que tiene carga de intencionalidad, pero no se sabe si es una maniobra orquestada desde Madrid o un arrebato autonomista de Santos; ni tampoco si lo que se busca es reventar de alguna forma el plenario para erosionar el liderazgo de Luís Villares o es una simple ausencia táctica para no mojarse en los líos internos del partido instrumental. O quizás tiene una explicación mucho más sencilla: que Podemos, que en el fondo siempre dio sensación de ir por libre, siga creyendo que es el veradero motor de En Marea y que su maquinaria territorial, orgánica y electoral gallega es tan potente que puede volar solo. Un razonamiento que no solo es un error, sino que además es una ingenuidad.

EU está cómoda con Podemos
Da la sensación de que desde que Yolanda Díaz se fue a Madrid Esquerda Unida, segunda pata de En Marea, funciona más que nunca como un satélite, pero no de IU sino de Podemos. EU se siente más cómoda en un proyecto como Unidos Podemos que en el de las mareas, de ahí que muchos de los suyos no verían mal trasladar la experiencia de Iglesias-Garzón a Galicia sin cargar con otros aliados nacionalistas ‘incómodos’.

Quinto cumpleaños de Anova
Anova, tercera pata de En Marea, cumplió este viernes cinco años y el padre de la criatura, Beiras, escribió en Twitter: "Parabéns! Teñamos o horizonte posto sempre na creba democrática e na autodeterminación do noso pobo". Pero la realidad es que de aquel millar de inscritos inicial apenas quedan unos cientos y, además, divididos entre Antón Sánchez y Davide Rodríguez. Malo.

Las mareas municipales sí creen
Quien sí apuesta firmemente por En Marea es su cuarta pata, las filiales municipales. No se sabe si por convicciones políticas o más bien porque algunos alcaldes como Martiño Noriega o Xulio Ferreiro podrían tener aspiraciones autonómicas en 2020 y, en el fondo, necesitan unas siglas para acompañar su fotografía en el cartel.

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