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Un cadáver con un sombrero

El mercado eléctrico es solo un muerto que se desploma si dejas de sostenerlo

LOS FUNCIONARIOS de la oficina de correos de Carlow, en Irlanda, son una gente muy despierta, no se les pasa una. Cuenta la prensa local que enseguida sospecharon algo cuando aquel tipo con suéter y sombrero que se apoyaba sobre dos jóvenes se plantó delante del mostrado para cobrar su pensión. Que arrastrase los pies, no hablase ni respirase ya los puso en alerta, aunque la pista definitiva le llegó cuando el señor Peadar Doyle se escurrió de los hombros de sus acompañantes y se desplomó ante el mostrador con el flow de un cadáver. ¿Este señor no estará un poquito muerto?, dedujeron, listos como el hambre.

Peadar Doyle tenía 66 años el día que fue a cobrar su pensión de cuerpo presente. Los dos apóstoles que lo acompañaban en su amago de milagro resultaron ser su sobrino Declan Haughney y un colega de este. Ambos mostraron un asombro infinito ante el terrible e inesperado suceso, y el bueno de Declan incluso se indignó cuando le insinuaron que aquello se parecía bastante a un intento de fraude de pensión con muerto: "¿Por qué querría robarle a mi tío? Tengo 40 años, sí, no soy un niño, no soy un chico joven. No soy un idiota para entrar con un hombre muerto y cobrar su dinero", le dijo Haughney al diario Irish Mirror..

Blog Miguel Olarte. EP

Por lo que fuera, no le creyeron pese a lo razonable de su coartada, hay que ser muy idiota. Tampoco le ayudó mucho el hecho de que se comprobase que el señor Doyle llevaba tres horas muerto antes de cruzar la puerta de la oficina de correos ni que su sobrino fuera un exconvicto con problemas de drogas que antes ya había sido condenado por robar a su tía, sufrida esposa del señor Doyle. "Caminaba normalmente y luego creo que murió. Lo sosteníamos y cuando llegamos a la fila, lo dejamos, pero él se cayó. Simplemente se desplomó", insistió el sobrino, lanzando serias sospechas sobre el comportamiento del cadáver y demostrando un cuajo impropio de un idiota.

Esto pasó a finales de enero, pero he recordado la noticia estos días a cuenta de las eléctricas, su cuajo y la perspicacia de nuestros funcionarios europeos. Consumidores, asociaciones, usuarios y algunos partidos de izquierda llevaban un montón de tiempo alertando de que el pago de las pensiones que le estábamos haciendo a las multinacionales eléctricas se parecía mucho a una estafa y que eso de pagar toda la energía al precio de la más cara olía a muerto de lejos.

Pero los gobiernos nacionales y el de la Unión Europea insistían en que el cadáver caminaba normalmente, mientras se sostenía sobre los hombros de los consumidores, y que no era posible actuar sobre el mercado, que como se ha demostrado reiteradamente en las sucesivas crisis solo es otro muerto que se desploma en cuanto lo sueltas.

Han tenido que llegar las eléctricas a intentar robar nuestras pensiones sosteniendo el cadáver de Ucrania con un suéter y un sombrero para que nuestros funcionarios comenzaran a sospechar que algo no cuadraba. Lo que antes era no solo imposible, sino muy desaconsejable, ahora se presenta como imprescindible y urgente: se regulará el mercado y en pocas semanas el gas dejará de marcar los precios del mercado energético para que este deje de parecer una subasta para idiotas.

Ya imagino la explicación que nos darán ahora esos funcionarios que antes negaban la evidencia: "Lo sosteníamos y cuando llegamos a la fila, lo dejamos, pero él se cayó. Simplemente se desplomó".

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