Blog | Barra libre

Querido Pablo

Pablo Milanés, durante un concierto. PACO CAMPOS (EFE)
photo_camera Pablo Milanés, durante un concierto. PACO CAMPOS (EFE)

ANDA LA COSA revuelta, como de costumbre. El ruido, ya saben. Lo escucho en una cuenta de Twitter que enlaza un vídeo de Pablo Motos, el del Hormiguero. Está muy enfadado porque una campaña de Igualdad contra el machismo copia una pregunta que él hizo a una de sus invitadas, algo sobre ropa interior sexy. Es largo, dedica su tiempo en máxima audiencia a demostrar que no es machista y que destinar "casi un millón de euros" a una campaña publicitaria contra él es "indecente" porque la pregunta está sacada de contexto. En otro hilo, o quizás en el mismo, veo otro vídeo con una larga sucesión de situaciones violentas e impertinentes con invitadas del Hormiguero.

Para mí, querido Pablo, que te equivocas de la misa la media. La campaña no es contra ti, sino contra todos nosotros, machistas como tú. Vale que eres la estrella televisiva del momento en el programa más visto, pero debes recordar que "la gloria como una nube/ desaparece si miras otra vez/ La fama va envileciendo/ ese pedazo intacto que queda de ti". En una situación en la que todos los días mueren mujeres a manos de sus parejas y que todas ellas sufren en distinta intensidad el machismo de la sociedad, creer que un ministerio ha diseñado una campaña solo para incomodarte es bastante ridículo.

No quiero faltar, querido Pablo, pero me da que tú de víctima tienes poco. O tan poco como yo. De hecho, has reaccionado exactamente como predecía esa campaña que criticas, negando la mayor. Mejor hubiera sido subirse al carro del poeta y decirle a tu audiencia aquello de "desandaré caminos/ sin salidas como muros/ Recorreré los cuerpos/ desolados sin futuro/ Destruiré los mitos/ que he formado/ uno a uno". Pero no. Siento decírtelo pero eres un machista, como yo.

Y a lo mejor no eres consciente, querido Pablo, que no digo que lo hagas a malas, pero fácil no lo pones. Te veo dicharachero y simpático, porque hemos venido a divertirnos, con una niña que ha hecho su primer papel en el cine; te parece lo más adecuado preguntar si tiene novio y si le gustan dos actores que podrían ser sus padres. "¡Que tengo nueve años, no veintiséis!", responde ella. Nueve años, ¡coño Pablo!, nueve años, querido. Es así como ellas, todas ellas, tienen que ir asumiendo que llevan "la trágica presencia de la vida/ como la vara con que tengo que medir/ lo que registra cada día mi pupila/ y que incorporo lentamente a mi vivir".

A ver, que tampoco te pido que "bajes una estrella azul". Tampoco ellas, estoy seguro, porque no necesitan ni que las adoremos ni que las protejamos. Se conforman con algo tan básico como un poco de respeto, querido Pablo, del resto ya se encargan solas. Basta con "tu cerebro porque piensas/ porque es tu clave y motor/ va generando la fuerza/ que me hace humano y mejor".

Esa campaña contra el machismo no va contra ti, no vales tanto. Pero sí va sobre ti y sobre mí y sobre millones de hombres más que, aunque no seamos conscientes, alimentamos cada día ese machismo. Esa campaña, querido Pablo, solo viene a recordarnos que "la vida no vale nada/ cuando otros se están matando/ y yo sigo aquí cantando/ cuál si no pasara nada/ La vida no vale nada/ si escucho un grito mortal/ y no es capaz de tocar/ mi corazón que se apaga".

Es por este tipo de posiciones ante la vida por lo que siempre habrá Pablos que se disuelvan en el olvido tres segundos después de haber desaparecido de la pantalla sin dejar más poso que unas preguntas babosas a una niña y Pablos que serán refugios eternos, un lugar donde siempre volver. Juntos.

Nunca vamos a conseguir una sociedad perfecta, querido Pablo, pero es nuestra responsabilidad luchar para que se acerque a la que simplemente soñamos.

Comentarios