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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

El aeropuerto de 'A Xunqueira de Lérez'

Pontevedra pudo tener el primer aeropuerto del sur de Galicia porque, en primer término, se contemplaron los terrenos de A Xunqueira de Lérez que ya servía de aeródromo para avionetas.

Vista aérea de A Xunqueira en 1954. INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA
Vista aérea de A Xunqueira en 1954. INSTITUTO GEOGRÁFICO NACIONAL DE ESPAÑA

PASARÍAMOS en un tiempo récor de la barca con la que se cruzaba el río propiedad del Monasterio de Poio, a un puente de madera, al del ferrocarril y el que conocemos en la actualidad como Ponte da Barca, a desplazarnos volando en muy pocos años.

Existían ya antecedentes del uso de este lugar, A Xunqueira, como pista de despegue y aterrizaje para diferentes pilotos que realizaban vuelos y acrobacias. En 1911 el aviador Leonce Garnier visitaba nuestra ciudad: "El día 20 la ciudad de Pontevedra al completo salió a la calle para contemplar el tan esperado espectáculo. Desde las ocho de la mañana en A Xunqueira". A una de la tarde del 19 de agosto llegó a Pontevedra y el avión Bleriot de Garnier fue conducido al campo del Borrón desde la estación de tren en un camión largo y atravesó el río en una gabarra para llegar A Xunqueira. El día de la exhibición «Las márgenes del río Lérez, las robledas inmediatas, el puente del Burgo, los parajes de Monte Porreiro eran otras tantas posiciones estratégicas donde se agolpaban en masa pintorescas, miles y miles de personas...".

Como ya no había fiestas que se preciasen sin la concurrencia de un espectáculo aéreo, en julio de 1912 se adjudicó al carpintero José Tobío la construcción de un hangar en A Xunqueira y de asientos en la explanada del Borrón para ver las pruebas de aviación a cargo de Leonce Garnier los días 14 y 18 de agosto. El hangar se terminó el 5 de agosto y las sillas colocadas al afecto incluían el derecho a examinar de cerca el Bleriot de Leonce. Al evento asistió numeroso público que se desplazó desde Vigo, Santiago o Vilagarcía, entre los que se encontraba el rector de la Universidad de Salamanca Miguel de Unamuno que se hallaba en la ciudad con motivo de los Juegos Florales.

En 1913 el Diario de Galicia daba cuenta de la siguiente noticia: "El Ayuntamiento de Pontevedra acordó crear una Escuela de Aviación, confiriendo la dirección de la misma al notable aviador ferrolano Piñeiro. Para ultimar el establecimiento de la citada Escuela se ha nombrado una comisión que presidirá el alcalde. El sitio destinado á aeródromo es el campo de la Junquera del Lérez". La idea era inaugurarla coincidiendo con las fiestas de la Peregrina, para ello en abril de 1913 una comisión del Ayuntamiento se desplazó hasta Sanxenxo para reunirse con el aviador ferrolano y tratar el tema de la creación de una Escuela de Aviación en el campo de A Xunqueira. Las primeras impresiones del aviador fueron muy buenas ya que "Hizo grandes elogios del sitio en que se trataba de emplazar el aeródromo, juzgándolo de excepcionales condiciones para tal objeto". A Piñeiro le gustó la idea de dirigir la escuela, que debería ser muy parecida a la que Garnier había creado poco antes en Vitoria, en la que Ayuntamiento le concedía beneficios en el pago de los impuestos y el piloto se comprometía a mantener la escuela durante seis años.

La prensa se hizo amplio eco del proyecto de creación de la primera Escuela de Aviación de Galicia en Pontevedra, la ciudad intentaba tomar una posición ventajosa en la "guerra de los aeropuertos". En octubre de 1914 el aeronauta Pepe Piñeiro aterrizó en la ciudad proveniente de Sanxenxo para volver ese mismo día, horas más tarde, en lo que se consideró "una cariñosa prueba de su afecto que nos mostrará desinteresadamente los primores de sus arriesgados y emocionantes vuelos que en España y América fueron delirantemente ovacionado". Ese mismo año había censados, repartidos por todo el territorio nacional, más de cien pequeños aeródromos rudimentarios en pistas de tierra o hierba en las que se resaltaban los laterales.

En junio de 1927 aterrizaba, a eso de la una menos cuarto en el campo de A Xunqueira de Lérez, el 'A3' del célebre piloto lalinés Joaquín Loriga. El público abarrotaba nuevamente el puente de O Burgo, la Avenida de Buenos Aires y el curso del río en pequeñas embarcaciones. La verdadera carrera de algunas ciudades por tener un aeropuerto propio comenzó un mes más tarde se publicó un Real Decreto Ley en el que instaba como prioridad construir aeropuertos en España.

El interés por optar a un aeropuerto civil de pasajeros llevó en marzo de 1928 al Gobernador interino de Pontevedra, Manuel Gómez Pedreira, a hacer una convocatoria para constituir la Junta de Aeropuerto Nacional de Galicia. A ella invitó de Pontevedra al Presidente de la Diputación Provincial, al Ingeniero jefe de Obras públicas, al Delegado de Hacienda, al jefe provincial de Abogados del Estado, al Administrador principal de Correos, y al jefe de Telégrafos. En septiembre de 1932 tomaban tierra también en Pontevedra los pilotos Casas y Zúñiga procedentes de Baiona, con la particularidad que anunciaban vuelos comerciales con pasajeros. En la búsqueda de apoyos entre las fuerzas vivas de la ciudad para impulsar el aeropuerto de Pontevedra, el piloto pontevedrés José Pazó Montes intervino en 1935 cuando se le consultó su parecer sobre la posibilidad de crear un aeropuerto en A Xunqueira, asunto que quedó pendiente hasta asistir a una reunión para tratar el tema en el Casino Mercantil.

Así, en noviembre de 1936 los concejales de Pontevedra, Cachafeiro Cabano, Casalderrey y Casiano Peláez, acompañados por el arquitecto municipal, Emilio Quiroga, inspeccionaban los alrededores de Pontevedra para buscar un terreno que reuniera las características técnicas óptimas para la construcción de un aeropuerto. No querían perder la oportunidad de dotar de unas modernas infraestructuras de comunicación a la ciudad, pero ese mismo mes se descartó el campo de A Xunqueira de Lérez que se había contemplado inicialmente por no tener las dimensiones necesarias.

La Guerra Civil paralizó estos sondeos y al finalizar, en 1939, la postguerra dejó al país sumido en la pobreza. El asunto del aeropuerto cayó en el olvido hasta abril de 1946 cuando en el pleno de la Corporación Municipal de Pontevedra, bajo el mandato del alcalde Calixto González Posada Rodríguez (1944-1949), se retomó el tema y se acordó ceder unos terrenos en A Xunqueira para la construcción del ansiado aeropuerto. No cabe duda que para el lugar elegido su construcción supondría un importante impacto en el medio natural, pero se veía entonces como un impulso en términos económicos, culturales, turísticos y de comunicación. De hecho, las marismas del Lérez se rellenaron en diferentes décadas hasta dejar irreconocible el cauce del río por motivos urbanísticos sin contemplar el medio natural.

Tan solo dos años más tarde se volvía a plantear la construcción de un gran campo de Aviación Intercontinental, pero esta vez en A Lanzada, presentado por el diputado Casiano Peláez Merino a la Gestora de la Diputación y al Ayuntamiento. El proyecto de Pontevedra había sido totalmente descartado a favor de A Lanzada, y así terminó el sueño de nuestros representantes públicos de tener una aeropuerto tan a mano, tanto como cruzar un río que antaño se hacía en barca.

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