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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

Basilio Couto y el mundo sobre ruedas

Cincuenta y cuatro años dedicado al mundo de las bicicletas y las motos. Un hombre metódico y disciplinado que vivía para su familia y su trabajo y que promocionó el deporte sobre ruedas en nuestra ciudad

Basilio en el taller. FAMILIA COUTO CHACÓN
Basilio en el taller. FAMILIA COUTO CHACÓN

La afición por la bicicleta como medio de transporte tuvo sus años gloriosos en la primera mitad del siglo pasado, cuando los coches eran un artículo de lujo hasta los años sesenta en que fueron más asequibles económicamente. Basilio Couto aficionado a la caza, a la pesca, al ciclismo a las motos y a viajar, formó parte de esos años en los que primero las bicicletas y después las motos causaron furor entre los jóvenes. Tiempos en los que no podía faltar una bici para fardar en Reyes o cuando las buenas notas en el colegio lo permitían.

Basilio Couto Couto nació en Bora el 21 de marzo de 1927. Hijo de Florindo Couto Loureiro, natural de Bora, y Nieves Couto García, natural de Tourón, fue el mayor de siete hermanos. Basilio era muy bien parecido y tenía mucho éxito con las mujeres pero conoció a Dolores Chacón Pérez en una boda y, después de algunos bailes, que era dónde se veía la juventud, se casaron el 18 de septiembre de 1955 en Mourente y como resultado de esa unión tuvieron dos hijos: Basilio y Nieves.

Basilio empezó a trabajar con su padre, cuando tenía 12 años en el sector de la construcción, en concreto hacían obras con Lamas para la Escuela naval de Marín. Era un poco trasto y a veces se escapaba en una barca con otros obreros a la Illa de Tambo. Cuando su padre se enteró ya no lo volvió a llevar a la obra con él como castigo. Pero su padre falleció pocos años después, cuando Basilio era un adolescente de 17 años.

Basilio con el trofeo Ayuntamiento de Pontevedra en 1949. FAMILIA COUTO CHACÓNDesde pequeño le atrajo el mundo de las bicicletas y su primer trabajo relacionado con ese deporte fue en la tienda de Moral, conocido popularmente como Morales, que estaba en la calle Daniel de la Sota. Cuando su padre fallece empieza a competir en carreras ciclistas y es cuando conoce a Delio Rodríguez Barios y a otros corredores de Vigo. Su mujer, Dolores, recuerda una anécdota de esa época cuando en una carrera en Barcelona se equivocaron y entraron, pensando que formaba parte del recorrido, en un estadio en donde se celebraba otra carrera, pero de atletismo. Basilio era un joven muy inquieto y en otra ocasión le dijo a su madre que iba a Cambados y se fue en secreto a una competición ciclista en Baleares. Entre carrera y carrera ganó de la copa Ayuntamiento de Pontevedra en 1949, trofeo que todavía conserva su familia.

Interior de la tienda de Cobián Roffignac. FAMILIA COUTO CHACÓNSeguía trabajando con Morales cuando en 1950 compró el bajo en el número 13 de Cobián Roffignac; un lugar con suelo de tierra que tuvo que acondicionar poco a poco. Mientras tanto, alquilaba locales para trabajar por su cuenta arreglando bicicletas, también vendía BH, Orbea y Zeus, entre otras marcas. Socio fundador en el Club Ciclista Pontevedrés con Antonio Días Lema y Antonio Vidal (Cosme). Durante estos años se dedicó a la organización de carreras que, en Pontevedra y pueblos cercanos, tenían mucha aceptación durante las fiestas.

Cuando empezaron a popularizarse las motos se hizo con la concesión de Vespa o Lambretta, que era su verdadera pasión, y las bicicletas quedaron en un segundo plano; tanto es así que, cuando una ordenanza municipal prohibió hacer trabajos a pie de calle, alquiló un bajo en el Campo de la Feria como taller de reparación de motos. Dolores siempre le echó una mano en la tienda, que quedó como muestrario y venta, y llegó a tener bastantes trabajadores contratados. Como curiosidad, decir que también vendió molinos de piedra eléctricos y motosierras cuando volvieron muchos emigrantes de América, sobre todo de México, a Ponte Caldelas o A Lama, y empezaron a restaurar sus propiedades.

A Basilio le gustaba salir en moto muy bien equipado y no podía faltar su cazadora negra. Cuando se formó un club de motos en la ciudad organizaba con sus amigos rutas a Estoril o Lisboa o gincanas en la fiesta de La Peregrina. Como buen motero, tenía una máquina por la que sentía especial apego y que causaba sensación allá por donde pasaba, pero era del propietario del local que tenía alquilado como taller. El comercio de Cobián Roffignac se cerró definitivamente, después de un viaje a Brasil con Dolores, en el año 2004, y unos meses después el matrimonio celebró sus bodas de oro.

Su hijo Basilio heredó la pasión de su padre por las motos y su hija Nieves recuerda que tuvo su primera moto a los dieciséis años, una mini Montesa, pero como era casi la única mujer en solitario no era tan divertido y la cosa no prosperó. La familia conserva algunas bicicletas antiguas que usaba su padre.

Basilio Couto falleció el 25 de noviembre de 2009 en Pontevedra. Queda para la historia su papel como presidente del Club Ciclista de Pontevedra, y miembro fundador y Medalla de Oro de las Ruta Cicloturística del Románico, cuya primera edición fue en marzo de 1983 que años después se convirtió en fundación (1992). La idea surgió para alejar a la juventud de la lacra de las drogas que irrumpió con fuerza en la década de los ochenta; iniciativa basada en una nueva forma de fusión entre el ejercicio, los viajes y la cultura. En las primeras ediciones fueron los responsables de la ruta y organización Basilio y José Antonio Rodríguez Mouriño. Hoy, una competición la Vuelta ao Morrazo-Trofeo Basilio Couto recuerda su trayectoria personal y profesional. Entre otros reconocimientos fue Medalla de Oro de la Ruta del Románico y placa al mejor presidente del Club Ciclista Pontevedrés (2006).

Basilio Couto fue un emprendedor que, sin apenas estudios, logró realizar su sueño como empresario del deporte y como persona logró el aprecio y respeto de todo aquel que lo conoció: todo un ejemplo de superación. Un joven que venció su timidez al frente de un negocio que mantuvo abierto durante más de cincuenta años.

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