Blog | Crónicas y perfiles

Don Gonzalo, 'el notario de la villa'

Una calle muy antigua de Pontevedra lleva su nombre en recuerdo de un famoso notario, iniciador de una saga que vivió allí desde el siglo XIII
Vista del inicio de la calle Don Gonzalo en 2018. M. BARÁ
photo_camera Vista del inicio de la calle Don Gonzalo en 2018. M. BARÁ

Si hablamos de don Leandro se nos viene a la mente el que fue párroco de Lérez, don Filiberto Gobernador civil de Pontevedra así como impulsor del Monte de Piedad de Pontevedra en 1880, pero Don Gonzalo se nos escapa de la memoria. Una calle a la que popularmente, en el boca a boca, se llamó del arco, por el arco que todavía existe al final de la misma que desemboca en la plaza Méndez Núñez. El caso de Don Filiberto a secas en Pontevedra fue diferente, ya que su huella en la ciudad era más reciente, una calle que todavía existe con su nombre en un lateral del Liceo Casino. Los Karepas ya decían en 1924 que nadie conocía a ese tal Don Gonzalo, "esa extraña parquedad del rótulo callejero, trae un poco inquietos a los pontevedreses que se preocupan del ornato de sus vías urbanas".

La antigua calle Don Gonzalo, ubicada en el casco histórico más antiguo de la ciudad, une desde hace siglos la actual plaza de Curros Enríquez (antes plaza de San Román) con la plaza de Méndez Núñez, antiguamente Eirado do Campo Verde, y cambió de nombre en varias ocasiones. Una arteria urbana medieval de primer orden, ya que por ella pasaban peregrinos y viajeros desde la puerta de Trabancas en dirección al Ponte do Burgo, además de por la calle Real.

Don Gonzalo de Eans (o Eanes) fue un conocido notario de la ciudad que tuvo su despacho en esta calle en 1298, y cuyos descendientes ejercieron la misma profesión como Pedro, Alfonso, Lorenzo Johan o Domingo de Eans, y así hasta siete generaciones. Una de las actividades más comunes, y de gran importancia a través de los siglos, fue precisamente la de notario, imprescindible para documentar actos jurídicos, protocolos notariales, como testamentos, cesiones o compras.

En 1343 se denominó a la calle Don Gonzalo de Eans en su memoria, en 1843 se cambió el nombre a Daoiz y Velarde, en recuerdo de los capitanes de Monteleón que se sublevaron contra los franceses el 2 de mayo de 1908, y en 1854 la calle volvió a recuperar el nombre de Don Gonzalo, pero ya pocos conocían el origen del nombre.

Interior de la Droguería Moderna, antes del cierre. M. BARÁ
Interior de la Droguería Moderna, antes del cierre. M. BARÁ

En esta calle consta documentalmente, en el censo del 4 de agosto de 1440, que vivió María de Colón y su esposo Juan Ossorio, "por una parte de terreno en la rúa Don Gonzalo de Pontevedra, a favor de Juan Ossorio, picapedrero, y de su mujer María de Colón, sin duda casada en segundas nupcias".

Al inicio de la calle estaba ubicado el antiguo Hospital San Juan de Dios con un cementerio, sala de autopsias y una capilla, derruido en 1896 y puesta a la venta el solar, bajo el actual pavimento todavía quedan los cimientos. Al final de la calle todavía se conserva la casa de Casto Méndez Núñez, el héroe de la batalla del Callao, en la que vivió y falleció el 21 de agosto de 1869; esta magnífica casa perteneció con anterioridad a la familia Cruu, entre otras. En 1892 Fernando Campo Sobrino y Aquilino García Estévez solicitaron licencia al Ayuntamiento para edificar sendas casas en esta calle en una zona ajardinada, no edificada, y se establecieron en esta calle.

La calle que continúa hasta el Mercado, actual César Boente, es donde se encuentra lo que queda del pazo de los Mariño de Lobeira, emparentados con los Eans, como Eans Mariño, y en el que existe otro arco que da acceso a la plaza da Pedreira. La casa tiene un llamativo escudo en el que una sirena que recuerda la leyenda sobre la estirpe los Mariño de Lobeira que cuenta que descienden de una nereida (sirena) de la isla de Sálvora.

Hacia 1850 se comenzó a pavimentar la calle Don Gonzalo con parte de la piedra procedente de la demolición de la muralla de la ciudad. Y como curiosidad comentar que, así como Lorenzo Colis registró la Alborada de Pascual Veiga en 1893, y otros tres temas cantados por El Eco en la calle Real coruñesa; un año más tarde, en 1894 en Don Gonzalo, se realizó la primera grabación fonográfica en Pontevedra. En esa ocasión, Enrique Labarta Pose participó en la instalación de un fonógrafo y se grabaron temas interpretados por el famoso barítono pontevedrés Víctor Cervera Mercadillo entre ellos una Alborada, cantos gallegos y una Habanera.

Sin ir más lejos, y haciendo gala del espléndido humor de la ciudad, los componentes del Club Karepas, como decía, se preguntaban públicamente quién era el tal Don Gonzalo, un nombre sin apellidos. Así el Club, "piensa dirigirse en una instancia al Ayuntamiento de la capital para que esclarezca el misterio de ese anonimato, declarando que Don Gonzalo era de la inclusa o, en otro caso, añadiéndole al nombre los apellidos correspondientes".

A inicio de la calle estaba la ya extinta Droguería Moderna de Esteban que vendía productos únicos y más abajo el inolvidable colegio Los Cerezos, que hacía las delicias de los niños de Pontevedra que estudiaban allí y que consta la edificación en reconstrucciones del s. XVI, al que por cierto hace unos meses robaron el cartel exterior obra del escultor José Luis Penado.

Gonzalo de Eans jamás imaginó que varios siglos más tarde, en la era de la IA, seguiríamos pronunciando su nombre.

Comentarios