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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

La excelencia histórica de las "Aguas de Pontevedra"

Pontevedra fue una potencia en la producción y comercialización de agua mineral embotellada con fines sanitarios por sus excelentes propiedades y en la actualidad cuenta con la considerada mejor agua del mundo
El arte intervenía de manera notoria en la publicidad. MINERÍA SOSTENIBLE DE GALICIA
El arte intervenía de manera notoria en la publicidad. MINERÍA SOSTENIBLE DE GALICIA

El agua mineral envasada es un negocio que hoy en día mueve unos 1.000 millones de euros al año en nuestro país, que ocupa el cuarto lugar en su producción y el tercero en consumo. No es casualidad que Pontevedra fuera en el pasado una potencia en este sector a nivel internacional.

El reconocimiento de ciertas propiedades de algunas aguas comenzó en la antigua Grecia y siguieron su estela los romanos, que lo expandieron por toda Europa. Las antiguas casas de baños dieron paso a los balnearios del s. XIX y es entonces cuando el agua pasó a ser denominada mineromedicinal, es decir, con propiedades medicinales buenas para la salud, tanto para beber como para tomar baños. El agua mineral se empezó a embotellar a finales del s. XIX muy unida al fenómeno del termalismo. Las aguas minerales se clasifican en diferentes grupos como ferruginosas, magnésicas, cálcicas, bicarbonatadas, cloruradas, sulfatadas, aciduladas, sódicas o fluoradas.

Galicia destacó en el mapa con aguas como: de Sousas en Verín, que se declaró de utilidad pública en 1859; el Agua de Florida en 1887 en Vigo; Cabreiroá, también de Verín, que se empezó a embotellar en 1906 y que desde los años noventa es propiedad de Hijos de Rivera; o Fontecelta en Lugo, que se empezó a envasar en los años cincuenta. A principios del s. XX el agua mineral embotellada se vendía en farmacias, almacenes, confiterías, droguerías y se servía en restaurantes y hoteles.

En Pontevedra los hermanos Enrique y Ramón Peinador Vela, fundadores del Balneario de Mondariz, descubrieron las propiedades de los manantiales de Chan da Gándara y Troncoso y en 1873 se declaró de utilidad pública. En 1877, el Balneario de Mondariz comenzó a envasar su agua y se inició una campaña publicitaria impresa dos años más tarde; de hecho, fueron pioneros en el marketing en medios de este tipo de producto de venta en farmacias. En Pontevedra en 1899 se dispensaban Aguas de Mondariz en la farmacia en la calle Puente de Ladislao Feijoo, que fue propietario del Pazo de la Saleta. Fueron proveedores de la Casa Real desde 1888, diploma de honor en la Exposición Internacional de Bruselas de 1897, medalla de oro en la Exposición Universal de París en 1900 y Gran Premio en la Exposición Internacional de Higiene de Madrid en 1907, entre otros.minaria-de-galicia-mondariz

En 1890 se produjo un hecho insólito cuando un Decreto del Gobierno de la República francesa de 20 de agosto autorizó la importación de las Aguas de Mondariz "después de un escrupuloso análisis y haber sido aprobadas por la Academia de Medicina de París". En 1897 los Hijos de Peinador registraron la marca Fuente de Troncoso y Fuentes de la Gándara, en 1902 la marca Aguas de Mondariz, en 1903 Aguas de Mondariz-Fuente del Val y en 1917 el de Aguas de Mondariz (de Troncoso) y Aguas de Mondariz de la fuente denominada Gándara. 

Sus aguas, se empezaron a comercializar fuera de las boticas a principios del s. XX. Eran bicarbonatadas sódicas y se anunciaban con propiedades para dolencias como dispepsias problemas digestivos o cálculos biliares: "Insustituibles en las enfermedades de estómago é hígado. Maravillosos resultados en las vías urinarias. Sin rival en la anemia, clorosis, empobrecimiento orgánico, vómitos nerviosos, diabetes azucarada y convalecencia de enfermedades graves", se destacaba como agua de mesa a un precio de 50 o 70 céntimos el litro con o sin casco (envase de vidrio).

El apreciado galeno pontevedrés Celestino López de Castro, conocido como el médico de los pobres que luchó hasta la extenuación contra la gripe española de 1918, contra la viruela y todo tipo de epidemias en Pontevedra, ya explotaba en 1987 en el lugar de O Souto en Marín el agua de un manantial.

Las aguas minero medicinales de Lérez, propiedad del empresario de Viascón (Pontevedra) Casimiro Gómez Coba, se declararon de utilidad pública en 1904 como aguas bicarbonatadas, sódicas, cloruradas, fluoradas y líticas. Gómez registró en 1907 dos marcas: Lérez Monte Porreiro y Lérez Aceñas. Un agua mineral que se exportaba a Argentina, Inglaterra, Estados Unidos, o Australia. Fue proveedor de la Real Casa de España y Alfonso XIII felicitó a Gómez por su gran calidad.minaria-de-galicia-lerez-1

Un agua que decía "poseer la hasta ahora desconocida radioactividad de 10.000 voltios hora/litro", por ello se llegó a considerar la más radioactiva del mundo. Aclarar que esa unidad de medida no parece adecuada para el agua aunque, las aguas radioactivas lo son básicamente por la presencia de radón, en su justa medida, y son beneficiosas para el sistema inmune, endocrino y neurovegetativo. Como el caso de Mondariz, Casimiro editó en 1908 la revista Lérez en la que promocionaba su agua. Un producto galardonado, entre otras, en la Exposición Internacional de Higiene en Madrid en 1907 y en la Internacional de Higiene de Buenos Aires.

En 1922 Enrique Peinador Lines, copropietario de las aguas de Mondariz, solicitó al ministro de Hacienda mediante un telegrama la revisión de un nuevo impuesto sobre los productos envasados. En el caso del agua mineral muchos envases de vidrio se rompían durante el transporte, por tanto, los afectados se consideraban perjudicados al tener que incrementar los precios del producto final; en su caso, un sector de interés sanitario.

El agua mineral se vendió directamente en farmacias hasta los años setenta y pasó poco a poco a los ultramarinos y supermercados. Desde el año 2010 las aguas envasadas se clasifican como naturales, de manantial o preparadas. En la provincia de Pontevedra existen, además de Fuente del Val y Mondariz, Agua Sana (Baiona), San Xinés (Vilagarcía) o Landín (Ponteareas).

En la actualidad sigue siendo un gran negocio y Pontevedra cuenta con la mejor agua del mundo. El Agua de Mondariz que recibió en varias ocasiones por el International Taste Institute de Bruselas, tres estrellas que es la certificación al sabor del agua embotellada, y es la primera que recibe en el mundo dos veces el máximo galardón, el Diamond Taste Awards, que significa que durante siete de diez años ha obtenido las tres estrellas de este organismo.

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