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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

La familia de Isabel Barreto

La pontevedresa Isabel Barreto: "fue bautizada en Santa María la Mayor (Pontevedra) con el esplendor acorde a la posición de su abuelo Francisco Barreto". Francisco Barreto fue un militar y explorador, natural de Faro, obsesionado con encontrar las minas del rey Salomón que falleció en Asia en 1573.

Isabel Barreto nació en Pontevedra hacia el año 1567, hija de Nuño Rodríguez Barreto, natural de islas de la Madera (Madeira), y Mariana de Castro. Sus hermanos fueron: Gerónimo, Diego, Luís, Gregorio, Antonio, Lorenzo, Mariana de Castro y Leonor de Castro, datos que provienen del testamento de su padre, y los abuelos paternos mencionados en el mismo son: Manuel Mendez Pereira e Isabel Gutierres. No existe ningún retrato de ella en España, aunque es muy posible que sí en América.

Los Barreto fueron una familia de prósperos comerciantes de esclavos y productos acostumbrados a viajar por todo el mundo. Sea como fuere, en 1585, la familia se trasladó de España a Perú de la mano del IV Marqués de Cañete, García Hurtado de Mendoza, que llegó a ser virrey de ese país. Allí la joven Isabel conoció al Adelantado Álvaro de Mendaña y Neira, un gallego-berciano nacido en Congosto en 1542, que llegó al país con unos veinte años. Mendaña, en 1567 inició su primer viaje por el Océano Pacífico con el pontevedrés Pedro Sarmiento de Gamboa en busca de la Terra Australis y un gran tesoro, pero lo que descubrieron fueron unas islas a las que llamaría Salomón. En 1574 Álvaro obtuvo los permisos de navíos y comercio así como la licencia de pesquería de perlas en los Mares del Sur, océano conocido como "el lago español".

Isabel era una mujer muy guapa e inteligente, se casó en mayo de 1586 con diecinueve años con Mendaña con la ilusión de encontrar las islas que los harían inmensamente ricos. Álvaro ostentaba el título de Adelantado y buscaba el dinero que le hacía falta para volver a las islas Salomón y tomar posesión efectiva del territorio; conocer a Isabel le facilitó poner en marcha su segundo viaje. Para entregarle la dote el padre de Isabel hizo testamento en 1595: "Nuño Rodrigues Barreto había dotado a una de las hijas, Isabel Barreto, con 40.000 ducados cuando la casó con el adelantado Álvaro de Abendaño". Dejó escrito: "que no se le pidan ni demanden cosa alguna a la dicha mi hija ni al dicho su marido [...] por cuanto todos recibimos mucha calidad y honra en haberse casado el dicho adelantado con ella", y añadía que era justa cantidad, "porque el dicho adelantado llevó en su compañía cuatro hijos míos para la honrar y aprovechar en su gobernación".

La expedición partió rumbo a las isla Salomón cinco años más tarde, el 16 de junio de 1595, con cuatro naves: el galeón San Gerónimo, nave capitana en la que viajaba Isabel; la nao Santa Isabel; la galeota San Felipe y la fragata Santa Catalina. Embarcaron "378 marineros españoles y portugueses", y para colonizar los nuevos territorios "unas 90 personas más entre mujeres y niños". Acompañaban a Isabel en la travesía sus hermanos: Diego y Luis Barreto como alférez, como capitán Lorenzo Barreto y también Mariana Barreto, casada con el almirante de la travesía Lope de Vega.

Isabel enseguida se mostró implacable con los marineros que fueron escogidos de entre lo peor de la sociedad, ya que Felipe II vio en estos viajes una oportunidad de deshacerse de toda clase de vagos y maleantes. Pedro Fernández de Quirós (Quiroz), portugués conocido como "el Quijote de los Mares del Sur", que ya había viajado con el pontevedrés Pedro Sarmiento de Gamboa y con Luis Váez de Torres, era el piloto mayor de la nave capitana. El choque de personalidades se hizo evidente durante el viaje. Entre discusión y discusión descubrieron unas nuevas islas a las que llamaron Marquesas. En los otros barcos la cosa no estaba mejor. Según la escritora Annie Baert: "don Lorenzo Barreto, uno de los hermanos de doña Isabel, habría seducido a la esposa de Juan de Buitrago, doña Elvira Lozano. Así mismo, Tomás de Ampuero, personaje ambiguo, exiliado por el virrey de Perú, que esperaba convertirse en gobernador de la expedición a la muerte de Mendaña...".

La falta de comida y agua empeoraría la situación durante la travesía y se empezaron a propagar enfermedades que causaron importantes bajas entre los colonizadores, entre ellos el propio Álvaro de Mendaña que, ante la gravedad de su situación afectado por la malaria, testó a favor de su esposa: "Nombro a Doña Isabel Barreto, mi legítima esposa, gobernadora y heredera universal y señora del título de Marquesado que del Rey Nuestro Señor tengo". Se ha puesto en duda la validez del legado pero según la historiadora Hilda Elías: "La autorización para la colonización, el título de Adelantado de las Islas y el de Almirante, transmisible a su hijo o heredero se lo concedió el rey Felipe II en 1573. Este documento permite a Álvaro de Mendaña nombrar a Isabel Barreto como heredera en todos los cargos concedidos por el Monarca". Mendaña murió al día siguiente, el 18 de octubre de 1595, después de una larga agonía en la isla de Santa Cruz en la bahía Graciosa.

Se hizo cargo entonces de la expedición Lorenzo Barreto, pero a su muerte, el 2 de noviembre por una flecha envenenada, hizo que Isabel se quedara con el mando efectivo de la expedición. Pedro Marino Manrique, el maese de campo, lideró un motín, ante la dramática situación en la que se encontraban ya que no habían encontrado ni las perlas ni el oro prometidos y sí escasez de alimentos y agua.

Al quedarse a tan sólo 400 kilómetros de las islas Salomón sin saberlo, Isabel decidió poner rumbo a las islas Filipinas: "no hay casi comida y el agua es sucia, los marineros se encuentran en un estado de debilidad tal que les resulta casi imposible cargar los cadáveres para lanzarlos al mar". La flota llegó a su destino el 10 de enero de 1596 donde Isabel "fue recibida como una heroína", aunque sólo llegaron vivas unas cien personas de los quinientos que zarparon inicialmente. Se volvió a casar con el marino gallego Fernando de Castro y ella falleció el 3 de septiembre de 1612 posiblemente en Castrovirreyna (Perú).

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