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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

Los noventa años del Casino Mercantil

En un par de meses cumplirá noventa años el Casino Mercantil. Una sociedad con mucha historia que cambió de nombre y de sede varias veces a lo largo de los años y que ha llegado hasta nuestros días

Grupo declamación del mercantil en 1934. PINTOS-MUSEO DE PONTEVEDRA
Grupo declamación del mercantil en 1934. PINTOS-MUSEO DE PONTEVEDRA

Hablamos con Julio Félix Baamonde que se jubiló en 1994 después de 52 años de trabajo en el Mercantil: "En el Círculo Mercantil todo el mundo era igual, éramos como una familia en la que no se distinguían por clases sociales", explica Julio. Se creó como una alternativa al ya existente Liceo Casino y al Recreo de Artesanos de Pontevedra en la que se unió el comercio de Pontevedra porque quería tener una sociedad propia. Entre muchos otros comerciantes Julio recuerda a los Jaráiz; Luis y Dalmiro de La Moda; Santiago Beledo y Olmedo; y al primer presidente fue el comerciante Celso Varela.

Los antecedentes del Mercantil, se remontan al año 1899, según consta un reglamento Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Pontevedra editado por la imprenta de Poza en ese año. El primer empleado que tuvo el Mercantil fue Luis Baamonde Puga, el tío de Julio, casi un año antes de formarse la Sociedad para cobrar unos bonos de lo que después sería la primera Junta Directiva; bonos destinados a comprar unos muebles para la que sería la sede social, y se reunían con Plácido García en la tienda de comestibles que tenía al lado del Concello.

La siguiente noticia en prensa se refiere a su fundación el 17 de diciembre (otros noviembre) de 1928, con el nombre de Unión Mercantil e Industrial, con un reglamento que se presentó el 21 de Diciembre de 1928 en el Ayuntamiento de Pontevedra. La sede social se estableció en la calle Fernández Villaverde, antigua Cuesta de Carrillo, en un solar de la familia Riestra, al llegar a un acuerdo contractual con los propietarios del Bar Carrillo, que daba nombre a la calle. El bar tenía en la esquina un jardín y los Riestra reformaron el solar completo construyendo un edificio con sótano, bajo y primera planta en donde estaba el salón de baile y el billar.

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Una vez constituido y con un local se abrió el plazo de suscripción y admisión de socios al mismo. La Sociedad instó a los comerciantes de la ciudad a abonar la cuota de ingreso, que en el caso de los socios fundadores era de 25 pesetas y de los no fundadores de 50, y con un coste mensual de asociados de 5. En 1933 se inauguró el edificio construido por la familia Riestra para acoger la nueva sede con el nombre Sociedad Unión Mercantil e Industrial. Ese día hubo una comida preparada por un camarero muy popular que era Luis González, que ya había tenido un cafetín en La Alameda y que regentó la primera cafetería de la sociedad. En la foto del banquete podemos ver a: Emilio Quiroga Losada, Felipe Cons, Tomás Abeigón, Manolo Cabanillas, Nacho Riestra, Aurelio Ferreiro, Ricardo Melero o Bibiano Osorio Tafall.

Primero fue Unión Mercantil, después Círculo y finalmente Casino, explica Julio, "porque de aquella había una norma de que cada diez años había que volver a hacer el papeleo de registro", y como uno de los plazos de renovación se les pasó "el abogado de la sociedad Manuel Alfredo Paz, tuvo que ir a Madrid y cambiarle el nombre por Casino", explica.

Julio empezó a trabajar en 1942 de botones y de aquella los socios pagaban 5 pesetas al mes, pero también se hacían bonos de socios de 100 y 150 pesetas para compras diversas, que después la sociedad las devolvía cuando podía. Julio recuerda que ganaba 30 pesetas al mes y el conserje 225 pesetas; conserje, ayudante y 4 botones, que sufragaban los 300 socios. En los años 40 cambió el nombre por el de Círculo Mercantil y en los años 50, volvería a cambiar de nombre incluyendo la palabra Casino.

Se colaba mucha gente cuando Julio era botones, y siendo directivo Miguel Aguilar un día le propuso controlar la entrada como portero para evitar que se colaran, a lo que Julio respondió con mucho tino: "Tengo madera de portero pero estoy cobrando como botones".

Hacia 1948 el número de socios llegó a 600 porque, como reconoce Julio, "yo era el portero y no dejaba pasar ni a la sombra si no eran socios". De hecho, instauró el carnet con foto para poder entrar, asunto que causó mucho revuelo. La labor de portería era complicada porque un sólo asociado daba derecho a que entrara su familia, mujer e hijos.

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Los bailes que se hacían en el Teatro Principal, que repartía fechas de la siguiente manera: Los de Artesanos eran los lunes; el Mercantil un sábado; y el Liceo como tenía entrada directa al teatro los hacía toda la semana. En tiempos del Presidente Alfredo Paz convencieron a Solís Ruiz gobernador de Pontevedra que autorizara el baile de carnaval, que estaba prohibido durante el régimen franquista. Lo consiguieron, pero bajo el nombre de Fiestas de Primavera y no se podía ir con disfraz por la calle. Recuerda Julio el famoso baile del Cajón que se hacía en el Cine de los Exploradores que dependía del Gobierno Civil y que organizaba el chofer del gobernador; pues bien, al Cajón asistían disfrazadas las chicas de vida alegre de A Moureira y algunos casados salían con disimulo del baile de disfraces del Teatro Principal para terminar allí. Se ríe al recordar que también asistía Chanito disfrazado de mujer, que no podía hacer el resto del año, y cuando un hombre lo descubría le tiraba de la peluca para dejarle la cabeza al descubierto.

Los Asaltos del Mercantil empezaban en octubre hasta Semana Santa en horario de siete de la tarde a diez de la noche y para asistir era obligatorio, por ejemplo, llevar medias. Los bailes importantes eran los de Fin de Año, Reyes y para famosos los del Carnaval. Ahora ya no se hacen, se lamenta Julio: "La juventud ahora prefiere divertirse en otros sitios". Cuenta una anécdota de una persona que le dijo para colarse en medio de un baile: "Tengo que ir a buscar a mi hermano que está dentro porque acaba de morir mi padre".

En 1964 al no llegar a un acuerdo de renovación sobre el local con la familia Riestra, el Mercantil compra el edificio del Hotel Engracia en la calle Andrés Muruáis, donde se trasladaría la sede. Se solicitó un crédito de un millón de pesetas para la compra del solar a través de su presidente Emilio Vázquez que consiguió que los hermanos Olmedo avalaran. El edificio se derribó para construir uno nuevo y la directiva con Emilio Vázquez, Cancela, Calixto y Victoriano Moldes volvieron a pedir un crédito a la Caja de Ahorros de seis millones de pesetas para construir el nuevo edificio que constaba de sótano y tres plantas, posteriormente se hizo una cuarta planta.

En 1975 compran un terreno, que pertenecía a una ganadería de Mourente, de 187.000 metros cuadrados de extensión para albergar sus instalaciones deportivas. De la obra se hace cargo José Malvar siendo presidente Eligio Cancela García. La sede de la sociedad pasó por La Bolera de Fariña en 1990, hasta que se compró un local en la calle Castelao, pero como el lugar no reunía las condiciones necesarias compraron el edificio actual en la antigua plaza de San Román, que pertenecía a Rafael Varela, y fue inaugurado el 18 de diciembre de 1998, bajo la presidencia de Javier Azpilicueta Morán.

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