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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

El reconocimiento de Pontevedra a Eduardo Vincenti (II)

Pontevedra decidió rendir un merecido tributo en vida a Vincenti, un hombre muy querido al que le movía el interés común haciendo de él un político tan atípico en aquellos tiempos como en la actualidad
Una multitud acompaña al féretro el 8 de abril de 1924 por las calles de Pontevedra. EL PUEBLO GALLEGO
Una multitud acompaña al féretro el 8 de abril de 1924 por las calles de Pontevedra. EL PUEBLO GALLEGO

Vincenti"¡Eduardo Vincenti! Aunque os asombre,/os diré que en Galicia/no necesito daros noticia,/pues basta solo dar su nombre,/para que quien se precie de gallego/sepa toda su historia desde luego", esta estrofa de Galicia Humorística ilustra la magnitud del personaje y su importancia, que amplío en este último capítulo porque su buen hacer en favor del bien común no tiene fin.

Además de lo ya escrito el pasado domingo, gracias a sus gestiones se abrió la escuela de Artes Oficios de la Sociedad Económica en 1889. En 1890 la Asociación Tipográfica de Santiago lo nombró Socio honorario. Vincenti no se olvidó de nadie, en 1921 consiguió importantes subvenciones para Pontevedra como 5.000 pesetas para la Sociedad Económica, 1.000 para la Asociación Artística Musical, 1.000 para el Ropero Escolar, 1.000 para los Exploradores o 500 pts. para la Asociación nocturna de Obreros, entre otras.

El 13 de septiembre de 1920 el profesorado de las Escuelas Normales de la provincia organizaron un banquete en agradecimiento a Vincenti en el afamado Hotel Engracia de Pontevedra. Un mes después, una comisión de maestros a nivel nacional solicitó al Ministro de (Fomento) Instrucción Pública y Bellas Artes, X marqués de Portago, Vicente Cabeza de Vaca y Fernández de Córdoba, la Gran Cruz de Alfonso XII para Eduardo Vincenti por los servicios prestados a la enseñanza.

El busto de Vincenti fue contratado por la Asociación nacional de Magisterio al famoso escultor pontevedrés Fernando Campo Sobrino en febrero de 1921, que se sufragó con una suscripción popular entre los maestros de toda España. A Campo, además, se le encargó "un álbum" con los nombres de todos los maestros que habían contribuido al pago del busto, para poner en la entrada del Instituto que se realizaron en los Talleres de Arte de Madrid.

Vincenti llegó a Pontevedra, para la inauguración del busto, en el tren correo el día 28 de enero de 1922

El acto de inauguración se retrasó meses debido al luto familiar por el fallecimiento del hermano y la grave situación de los españoles en la guerra de Melilla. Y antes del mismo se advirtió de la necesidad de "pintar la verja del jardín del grupo (escolar), limpiar los muros, blanquera las paredes del edificio en la parte que da al jardín, tirar la caseta ruinosa que existe en este y adecentar un retrete que no tiene ni techos ni puertas", lo que da una ligera idea de cómo estaba el lugar preparado para tan imponente acto. Sin embargo, Vincenti pidió que lo recaudado a mayores fuera destinado a una "Biblioteca al aire libre".

Vincenti llegó a Pontevedra, para la inauguración del busto, en el tren correo el día 28 de enero de 1922 acompañado por la "Junta Directiva de la Asociación nacional de maestros": "A la llegada del tren se dispararon bombas de palenque y se dieron muchos vivas y aplausos". El acto se celebró al día siguiente (otras fuentes dicen dos días después) y comenzó a las once de la mañana con una "procesión cívica" con la Sociedad Económica y Artística con un estandarte en la que no podía faltar, el director del Instituto Ramón Sobrino, Ernesto Caballero Bellido, catedráticos y profesores de toda la provincia, y alumnos con todas sus banderas, que recorrieron en masa las calles Michelena y Oliva hasta los jardines. Allí le esperaban el presidente de la diputación Carlos Casas Medrano, el alcalde de la ciudad Paz Vidal, y el encargado de destapar el busto en el momento indicado fue Ramón Sobrino. La mala suerte meteorológica acompañó a los presentes cuando, en medio de la celebración, cayó un enorme aguacero que dispersó a los allí presentes. La autoridades con el homenajeado se refugiaron en un aula de Instituto y allí siguieron los actos.

Ente los agasajos estaba el Himno a Vincenti, con música del director de la Banda de Música de Santiago y letra de Álvarez Limeses, que fue interpretado por los alumnos del Grupo Escolar ante el homenajeado y decía así: "Hoy es día venturoso/pata todos estos niños,/porque pueden sus cariños/con libertad expresar./Para alumnos y Maestros/hoy es día señalado,/porque llega el diputado/nuestra escuela a visitar./Suena el nombre de Vincenti/allá en nuestros corazones/con los más amables sones,/con el acento mejor./Entre las notas de un himno,/aprendimos a admirarlo,/y hoy queremos aclamarlo/y ofrecerle nuestro amor./Campeón de la cultura/sus trabajos lo proclaman,/voces miles lo aclaman/como heraldo del saber./Y su obra queda escrita/en glorioso monumento/que ha tenido por cimiento/la gratitud y el deber./Pontevedra nuestra patria,/tan hermosa y tan florida,/hoy recobra nueva vida/que él la viene a saludar./Y su nombre victorioso/sonará en nuestros hogares/entre dulces cantares/de una canción escolar".

"A continuación y sensiblemente emocionado el Sr. Vicenti, aceptando el monumento, no erigido al sabio ni al héroe, sino al hombre de buena voluntad y corazón", y así Pontevedra le rindió un merecido homenaje en vida. Al terminar los actos multitudinarios, a la una del mediodía, una pequeña comitiva agasajó al diputado con un banquete en petit comité en el hotel Méndez Núñez.

La única crítica con la que me he encontrado sobre su figura en Pontevedra, es relativa a unos temas muy actuales en diferentes vertientes, como es la falta de dragado de la ría, el fracasado proyecto de la fábrica de Tabacos y la penitenciaría de la isla de Tambo, pero lo importante es lo que hizo y no lo que no pudo llevar a término.

Vincenti falleció en abril de 1924 y su entierro fue uno de los más concurridos que se han visto en nuestra ciudad. Un mes después de su muerte se exhibieron en el escaparate de El Globo de Pontevedra objetos que Eduardo Vincenti había donado a la Escuela Normal de Maestros.

En 1946 se abrió un debate al proponer el nombre de Los Nodales, marinos pontevedreses de A Moureira del s. XVI, al nuevo Grupo Escolar anejo a La Normal de Magisterio, y en su caso se pedía el nombre del profesor Enrique García Requejo, y la posibilidad de rebautizar la Escuela Froebel con el nombre de Eduardo Vincenti.

El reconocimiento de Pontevedra a Eduardo Vincenti (II)
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