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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

Santos y las gaseosas 'El Ama'

Tres generaciones de la familia Santos dedicadas a la fabricación de gaseosas y bebidas gaseadas que todavía conservan un pequeño museo con recuerdos de la antigua fábrica

Gabriel Santos con su mujer, con Manuel, Enrique, Dolores y Jorge. FAMILIA SANTOS
Gabriel Santos con su mujer, con Manuel, Enrique, Dolores y Jorge. FAMILIA SANTOS

A principios del s. XX eran muy populares el "agua de Seltz y de sosa, cervezas y las gaseosas". El alto consumo de la gaseosa tradicional era para mezclarla con el vino tinto de la zona porque no era de muy buena calidad. Pero las gaseosas ya se hacían también como refresco de diferentes sabores como de fresa, piña, horchata, frambuesa o grosella. En Pontevedra ya existía la fábrica de Saturnino Paz Martínez, en Villa Paz en Campolongo; la de Eduardo Barros en la plaza de Teucro; la de Eduardo Feijoo en la avenida del Uruguay; La Inglesa en la calle Charino; y la de Juan Rocafort y Toncoso Hermanos en Marín, entre otras.

La fábrica de gaseosas que conocemos como 'El Ama' la fundó Juan Santos Garrido. Hablamos con la nieta María Dolores Santos Villar de los fundadores y la única persona que hoy nos puede hablar de primera mano sobre su historia.

Juan Santos Garrido nació en el barrio A Moureira de la que salió de Pontevedra como emigrante, con destino a Paraguay, en un barco pequeño que tardó lo suyo en cruzar el Atlántico. Durante la travesía y ante la escasez de alimentos se llegaron a tomar sólo media galleta al día hasta llegar a destino. Allí trabajó muy duro e hizo una gran fortuna. Al regresar a Pontevedra invirtió en pisos y creó diferentes negocios que prosperaron rápidamente.

Juan invirtió en una fábrica de explosivos, que suministraba a toda la provincia de Pontevedra, un almacén de carbón, un almacén de cerámica de construcción, varios comercios de saneamiento y el negocio de las gaseosas. Se casó en 1875 con Peregrina Montes Abal y tuvieron diez hijos.

Fundó la fábrica de gaseosas ‘Juan Santos’ en la calle Progreso, que pasaría a llamarse Loureiro Crespo nº 8-10, y finalmente Benito Corbal nº60, siempre al lado de donde está hoy el Hospital Provincial. Un edificio con un bajo que llegaba hasta la calle Joaquín Costa, en donde estaba la fábrica y una primera planta, con una gran galería, en donde vivía la familia. En la fábrica de gaseosas toda la producción era manual, las botellas eran de bola y se usaba azúcar en la mezcla.

Cuando el fundador Juan Santos fallece en 1900 de un ataque al corazón, rondando los cincuenta, la fábrica cambió de nombre a ‘Viuda de Juan Santos e Hijos’. Años después, su hijo Gabriel Santos Montes, se hizo cargo de la fábrica de gaseosas, al estar más acostumbrado a trato con la gente, y su hermano Juan se quedó con el negocio que todavía existe de los explosivos ‘Santos Cao’.

El padre de María Dolores, Gabriel, se casó en primeras nupcias con Carmen Villar Salgueiro con la que tuvo cuatro hijos: Juan, Gabriel, Olga y Marina. Al fallecer su mujer, debido a la gripe, se casó en segundas nupcias con Divina Villar Salgueiro y tuvieron otros cuatro hijos: Daniel, Gonzalo, Manuel, Jorge, María Dolores, Enrique y Jorge Luis.

En la fábrica de gaseosas, ya con el nombre de ‘Gabriel Santos’, trabajaban hombres y mujeres. Ellos venían de los alrededores de Pontevedra y llevaban su propio almuerzo para comer en la fábrica, que tenía cocina y comedor. Las mujeres "eran de A Moureira, fieles y muy trabajadoras: Juana, Carmen, Aurita. Tres hermanas buenas mozas y trabajadoras que venían andando", recuerda María Dolores. Llamaba la atención lo elegantes que iban los trabajadores a la fábrica, con traje y corbata, y también que no haya fotos de las trabajadoras; pero en aquellos tiempos el mundo todavía pertenecía a los hombres.

Como la empresa era familiar, Jorge trabajaba en las oficinas y Manuel era supervisor. María Dolores, que estudió en el Instituto de Pontevedra, un día se plantó y le dijo a su padre que quería trabajar en la fábrica: "le ayudaba a jarabear" cuando todo el proceso era manual y tenía a su cargo el personal femenino. Dentro de unos depósitos enormes se hacía la mezcla de la gaseosa, entre otros ingredientes con ácido carbónico y sacarina pero, como explica María Dolores, "la mezcla era secreta". Recuerda que en la fábrica se trabajaba ocho horas al día y se pagaban las horas extra. Los sábados y domingos cuando hacía falta ayudaba la familia.

Dolores comenta como anécdota cuando se llevó por primera vez una sola botella de gaseosa a Argentina, para que la redacción la probara por primera vez, en la que reza el siguiente texto: "La gaseosa de ‘Gabriel Santos’ traída de Pontevedra (España) el día 21 de julio de 1927 y destapada en la redacción de la Crítica, el día 10 de mayo de 1928 en Buenos Aires, en muy buenas condiciones". Ese mismo año se produce en Pontevedra una denuncia sobre el uso de la sacarina en las gaseosas que resultó ser de un fabricante de Tui.

Santos llevó la primera gaseosa a Buenos Aires (1928)

Gabriel se asoció y amplió el negocio con la suerte de tener tres pozos de agua para la producción: "había uno muy bueno que no se agotaba nunca", explica María Dolores. Un día a su padre, pese a las medidas de protección y seguridad, le saltó a la cara un cristal de un sifón y perdió la visión de un ojo. Las primeras botellas de gaseosa eran de bola después pasaron a las de cierre de goma y finalmente las de chapa. Durante el verano la fábrica producía al día unas 200 cajas, que eran de madera, muy pesadas y de 6 gaseosas, que repartían siete camiones a lugares tan lejanos como Carballiño o Padrón. Años después de empezar con la gaseosa producían jarabes para darle sabores: de naranja o de limón y también hacían sifón para el vermut. "Como muy buen cliente de todos los días en Pontevedra teníamos a Enrique Marescot", explica María Dolores. Las entregas en la ciudad se hacían en pesadas cajas de madera se llevaban en la cabeza las mujeres sobre unas almohadillas.

Gabriel Santos falleció el 23 de abril de 1948 y la fábrica pasa a Manuel Santos y sus hermanos, que ya cambiaron el nombre de las gaseosas a ‘El Ama’. La competencia de El Ama eran de Eduardo Feijoo, aunque también existían en aquella época La Pontevedresa, la fábrica de Muiños (en Joaquín Costa) o la de El Caballo Blanco (detrás de la plaza de toros), recuerda María Dolores.

El camión de reparto 'El Ama'. FAMILIA SANTOS

En 1954 se reunieron los principales fabricantes de gaseosas de la comarca en Vigo "con el fin de unificar los precios de venta de gaseosas y sifones". En concreto es reunieron: Gabriel Santos (hijo), Zabala, Suárez, Adad Pampín, Saborit, Rey Caeiro, F. Priegue, Demetrio Martínez, Feijoo, Espiña y Tristán. En 1963 se inauguró una nueva fábrica de gaseosa ‘El Ama’ en O Carballiño con la presencia de Manuel Santos Villar y precedidos por una flota de camiones de la empresa.

La fábrica de gaseosas El Ama de Pontevedra terminó en manos de unos socios que al final la vendieron a principios de los años setenta y el solar dio paso en sus bajos a la discoteca Equus, pero eso es otra historia. El Ama es otro ejemplo de cómo se mantuvo un próspero negocio familiar durante tres generaciones a diferencia de lo rápido que desaparece todo hoy en día.

Fuentes: Charla con María Dolores Santos Villar, El Progreso, El pueblo gallego, El áncora, Avante y El Diario de Pontevedra.

Santos y las gaseosas 'El Ama'
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