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Procedente del audiovisual, imparte conferencias, presenta ponencias, escribe artículos e imparte clases. Apasionada de las nuevas tecnologías.

Los sesenta años de la 'Peña da Boina'

La boina es un distintivo de culturas del norte y de políticas de diferentes colores, pero nuestra ciudad es cuna desde hace 60 años de la cultural-gastronómica Peña da Boina: que es azul, con 'rabito' y es la más antigua de España

Parte de la 'Peña da Boina' en la actualidad. M.BARÁ
Parte de la 'Peña da Boina' en la actualidad. M.BARÁ

LA BOINA AZUL con rabito, símbolo de toda una cultura norteña tiene sin duda su máximo exponente con la Asociación Cultural Peña da Boina de Pontevedra, que tiene su 'refuxio' desde el 2008 en el céntrico local del Bar Fernández (conocido popularmente como Parvadas), detrás de la iglesia de la Virgen Peregrina.

En una simpática entrevista publicada por Revixos en La Noche hablando de la peña se pregunta el porqué de la boina; lo cierto es que no se sabe mucho de su origen, pero sí que a mediados de s. XIX se popularizó su uso durante las guerras carlistas y su decadencia comenzó con la llegada de los automóviles.

La peña eligió el nombre porque todos usaban boina cuando se fundó el 20 de enero de 1958, día de San Sebastián, por un grupo de ocho amigos apasionados por el F.C. Pontevedra, las excursiones, las tertulias y sobre todo las jornadas gastronómicas: lo que se suele entender por 'la buena vida'. Un ramillete de pontevedreses a los que les gustaba pasárselo bien y que recuerda, salvando las distancias, a los divertidos componentes del Club Karepas de Pontevedra.

El local social estaba en el bar La Dirección, en la antigua calle Princesa. Entre los apellidos de los primeros asociados que recuerdan Benigno Abelleira y José Benito Rey estaban: Agrasar, Gago, Acuña, Lerecho, Portela, "porque tomaban el vino juntos".

Comían en Campañó en La Viuda, el local que regentaba Maruja que les preparaba de mil amores "unos flanes de huevo muy ricos cuando se pusieron de moda", o preparaba una gallina al caldero, recuerda Benigno: "Éramos gente de paz que nos gustaba la papadela".

Una peña que también cumple fines sociales, con especial atención a lo largo de su historia al Asilo de Pontevedra, a San Francisco, a las viudas de los socios, al Banco de Alimentos y a diversas causas a las que ellos mismos no les dan publicidad. José Benito Rey matiza que la peña por eso eligió el lema de: "quien dedica su vida en provecho de los demás". Tienen por tradición peregrinar cada año santo a la catedral de Compostela y devoción por La Virxen do Refuxio de La Divina Peregrina.

En 1961 Sprinter se refería a ellos como 'Los de la boina': "estupendo equipo-son once, además- buenos amigos y gentes de indudable sano humor, cosas muy importantes en estos tiempos". Sus componentes, en esta fecha, eran: Joaquín Santiago como presidente, Raúl Portela Solla (secretario), Manuel Fernández Riveiro (tesorero) y Rogelio Acuña, Abelardo Caeiro, Anselmo Lago, Julián José Crespo, Joaquín Fernández, Víctor Guiance y José Peleteiro y Ángel Agrasar. En ese mismo año se menciona la existencia de un coro de la peña dirigido por el socio Abelardo Caeiro que se ponía en marcha durante las sobremesas de las comilonas. Por estas fechas sabemos que se reunían con frecuencia en el Bar Limpias, al lado del puente de la antigua vía de tren; solía ser al mediodía en una mesa de piedra y bajo una parra.

Recuerdan que fue socio de honor el Premio Nobel Camilo José Cela que contactó con la peña a través de Ángel Agrasar Vidal, amigo de la infancia en Padrón, que en 1989 fue a Suecia acompañado por Benigno Abelleira a la ceremonia de entrega del premio. Benigno aún conserva el traje que le hizo el sastre Jesús Valiño para tan solemne acto. Cela también estuvo con la peña en Pontevedra cuando se inauguró el monumento a Rosalía de Castro y cenaron en el restaurante La Brisa. También se nombran a simpatizantes embajadores honoríficos si no vivían en Pontevedra; por ejemplo, Antonio de Ron fue embajador en Lugo o Prada a Tope que todavía lo es en Cacabelos como embajador en El Bierzo.

En el 50 Aniversario era presidente Ramón Ricardo Pedras y se editó el nº 0 de la revista 'A Boina', pero sólo llegó a ver la luz un número más. Guadalupe Murillo fue la primera mujer en ingresar como socia de honor en 2014 y hace años que admiten socias de número. La reuniones oficiales fijas son el 28 de diciembre (día de los Santos Inocentes) en el que se comunica a quién van a homenajear ese año, quedan excluidos políticos y asociados, para después celebrar el homenaje con una comida el 20 de enero, día de San Sebastián. Algunos ejemplos de los homenajeados de Honra e Louvanza son personas muy conocidas en la ciudad como Vicente y Enrique Domínguez, Luis López Basalo, José González Solla, Rogelio Acuña, Magín Froiz y de los antiguos figuras como José Filgueira Valverde, Don José Calvo (el cura de La Normal y coadjutor de Santa María en tiempos de Don Peregrino), Manuel González López de la Ballina, Vicente Rey Rey o Pin Malvar. José Benito recuerda la leyenda negra de la peña porque: "hubo una época en la que cada vez que nombraban un socio de honor al poco tiempo fallecía", pero ahora ya no pasa para tranquilidad de los/as futuros agraciados.

Todos los años hacen una xuntanza con invitados en A Lanzada en el mes de septiembre que consiste en una comida al aire libre en dependencias de a Deputación de Pontevedra, "si el tiempo lo permite", explica Pepe Vidal. Hace años se hacía en una explanada en As Ermitas (A Lama), cambiaron de ubicación porque ahora si hace mal tiempo. Las juntas a puerta cerrada y las comidas oficiales las hacen en el Hotel Avenida.

Los requisitos para entrar en esta sociedad de amigos eran: saber qué eran la peña, ser simpatizante y "disfrutar con una buena comida", explica José Benito Rey. "Accedían directamente los hijos de los socios fallecidos y los hijos de los vivos no", aclara Antonio de Ron que lo tiene claro: "Hay que rejuvenecer la peña sino se extingue". Pero para entrar a formar parte de la peña hay que hacer vida y tertulia al uso con el grupo.

Benigno Abelleira con el número 1 de asociado lleva en entidad desde que tenía veintitantos años y es el actual presidente. Sobre los mandatos explica: "El cargo es eterno, dura hasta que dimites". En la actualidad hay 63 socios, con cuatro mujeres, y la junta directiva está formada por: Benigno Abelleira (presidente), José Benito Rey 'Senito' (vicepresidente), José Vidal (secretario), Antonio de Ron (contador), Carlos Rived (tesorero), Ángel Caruncho (vicesecretario) y como vocales José María Gil, Leonardo Calderón, Arturo Pérez, Edelmiro Barreiro y Manuel Salgueiro. "Se paga una pequeña cuota anual de 1.500 euros ", dice Antonio sonriendo con ironía; interesante el sentido del humor. No me queda más que desearles: ¡Larga vida a la Peña da Boina!

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