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El adiós de Albert Rivera

Albert Rivera, expresidente de Ciudadanos. RODRIGO JIMÉNEZ (EFE)
Albert Rivera, expresidente de Ciudadanos. RODRIGO JIMÉNEZ (EFE)

LUNES

Al contrario de lo que suele suceder en política, la historia tratará peor a Albert Rivera de lo que, hasta el día de su renuncia, lo hizo la actualidad: el niño bonito del IBEX, el ojito derecho de la intelectualidad patriótica, el favorito de la prensa tradicional madrileña, el yerno perfecto en un país asolado por los cuñados. De él se dijo en un principio que era Kennedy reencarnado, un Renzi sólido, un Macron a la catalana... Tantas cosas fue Rivera que terminó convertido en una caricatura de si mismo, descabalgado por una ultraderecha a la que se asomó demasiado y un Partido Popular al que dio por muerto antes de tiempo, como un pistolero novato.

Hubo algo metafórico en su despedida, sobre todo si recordamos aquel desnudo suyo para los primeros carteles electorales de la formación naranja: se marchó bien arropado, cubierto hasta la nariz de afines tras haber purgado a los disidentes y sin un atisbo de autocrítica, total para qué. Ahora se podrá dedicar en cuerpo y alma a una familia que, asegura, sufrió en carne propia las contraindicaciones de su misión divina: salvar a España de si misma, Quizás por eso no le quedó más remedio al electorado de este bendito país que despedirlo con el clásico "no eres tú, Albert; soy yo". Como los malos futbolistas, solo se atrevió Rivera a colgar las botas un día después de que el fútbol le dijese adiós.

MARTES

Sus majestades los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, han aterrizado sanos y salvos en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. Es el primer viaje oficial de un monarca español a la isla en 500 años si exceptuamos, claro está, aquel de Manuel Fraga en 1991. Lo hizo a bordo del avión Rías Gallegas y con siete horas de retraso, lo que no impidió que Fidel Castro y toda la plana mayor del comunismo cubano lo recibiesen con honores de jefe de Estado. A pie de pista pudimos ver una pequeña legión de gaiteiros negros y mulatos que le arrancaron sus primeras lágrimas de emoción con la interpretación del himno gallego.”Es más de izquierdas que mucha gente de izquierdas”, diría Fidel en una comparecencia posterior ante la prensa. Me acordé de esa frase viendo la cara de pocos amigos que luce Josep Borrell en las primeras fotos que nos llegan desde el Caribe, no sé por qué.

MIÉRCOLES

Todavía no sabemos si Pedro Sánchez ha dormido bien, mal o regular tras escenificar, ayer mismo, la firma de un futuro pacto de gobierno con su hombre del saco particular: Pablo Iglesias Turrión. "Agradecerte, Pablo, la generosidad que hemos demostrado todos", dijo Sánchez antes de fundirse con el líder de Unidas Podemos en un abrazo deslabazado, de perchero de discoteca a las cuatro de la mañana. Es una frase que explica perfectamente el carácter un tanto presuntuoso del líder socialista, solo mejorada por aquella otra del maestro Reverendo y el Gran Wyoming: "Tengo envidia de ti porque me tiene a mí". Empieza bien la matrimoniada, ya veremos cuando toque meterse en la cama.

JUEVES

"De todos los curas del mundo me tuvo que tocar el heterosexual", Carmela Soprano.

VIERNES

Hoy hemos sabido que la activista medioambiental por excelencia, la jovencísima y carismática Greta Thunberg, está dudando entre el puerto de Vigo y el de A Coruña para atracar el catamarán con el que se dirige a España, camino de la Cumbre Mundial del Clima que se celebrará próximamente en Madrid. Yo no sé si esa niña está preparada para toparse de frente con el despliegue lumínico de Abel Caballero aunque todo apunta a que es demasiado joven como para infartar de buenas a primeras. Como dice mi amigo Juan Milleiro en Twitter, igual convendría atenuar el golpe con un cartel de dos millones LED que se pueda ver desde alta mar y diga, en letras mayúsculas: "GRETIÑA, AFOUTEZA".

SÁBADO

"Ya ha pasado un verano sin tus ojos y el mar también habrá de acostumbrarse", Joan Margarit, premio Cervantes 2019.

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