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El verdadero poder

Lunes:
Anda el país revolucionado con la entrevista de Fernando González Gonzo a Don Pablo Iglesias Turrión, vicepresidente sin verdadero poder en este extraño país llamado España. Quienes me conocen, saben de mis teorías sobre el nacimiento de Podemos: un grupo de intelectuales en edad de merecer que vieron en la política su gran oportunidad de ganar popularidad, conocer gente, confrontar ideas, crear sinergias, follar… Hasta yo los voté en sus inicios, no fuera a ser que aquello derivase en una especie de gran orgía nacional reservada a simpatizantes. El caso es que Iglesias no rehuyó ninguna pregunta y sus respuestas dejaron una ristra de titulares impactantes que terminarían tristemente sepultados bajo el gran hit de la noche: Carles Puigdemont es un exiliado del Estado español. Bien, es su opinión. A mí, personalmente, ni me va ni me viene meterme en semejante fregado: hace tiempo que perdí la esperanza de que alguna causa política aliviase mi déficit de cariño y no parece que apoyar las tesis de Iglesias, o las de Junts per Catalunya, vaya a solucionarlo.

Martes:
Doy por hecho que muchos de ustedes no sabrán quién es El Rubius y, lo que es todavía peor, al menos para mis intereses, tampoco sabrán quién carallo soy yo: no pasa nada, no les guardo rencor. El muchacho, que hoy es noticia por marcharse con sus ingresos anuales a Andorra, es uno de los youtuberos más famosos en lengua castellana pero sobre la naturaleza exacta de su oficio tampoco sabría yo muy bien qué decirles: juega a videojuegos, opina sobre esto y aquello, toma bebidas carbonatadas, presenta eventos… En realidad, es casi un columnista pero con la salvedad de que el pasado año facturó más de cuatro millones de euros. Al chaval, que hasta anteayer era un patriota de los de sacarse fotos con la bandera y demás parafernalia, se le ha echado encima medio país por trasladar su residencia -y beneficios- a un paraíso fiscal, alivio reservado a miembros de la realeza, altos cargos, empresarios, deportistas, artistas y demás españoles de bien que terminan con un apartamento en Suiza, Mónaco, Panamá o las Islas Caimán porque sostener a la patria supone un esfuerzo hercúleo y, claro, en algún lugar tienen que descansar.

VACUNAMiércoles:
Como no podía ser de otra manera, en las últimas horas han surgido todo tipo de informaciones sobre cierta gentuza que se habría aprovechado de su posición privilegiada para ponerse la primera dosis de la vacuna antes de tiempo: en este tipo de cosas, Españita nunca defrauda. Tampoco en las explicaciones ofrecidas, que van desde el “alguien dijo que me la tenía que poner” al “si no me la ponía, se iba a perder”. Las reacciones de la ciudadanía -entre la que nos encontramos usted y yo, querido lector- no se han hecho esperar y la indignación crece a media que se van confirmando estas y otras informaciones. ¿Acaso le parece que algunos servidores públicos se están cubriendo de gloria con la campaña de vacunación? Pues no se apure: deje algo de bilis para cuando lleguen los fondos europeos y alguno se cubra de oro, caviar, cocaína y estolas de armiño.

Jueves:
Después de mucho tiempo defendiendo la tesis contraria, el concejal Juncal se ha visto obligado a remitir una carta a los clubes deportivos pontevedreses explicando las nuevas restricciones anunciadas por la Xunta de Galicia. No es plato de buen gusto para nadie, pero así funciona la política hoy en día, con una ausencia total de almas libres que antepongan sus ideas y sus principios a las decisiones de partido. En esto no resulta nada original Guille, y por eso convendría no hacer demasiada leña del árbol caído: la hemeroteca es como los rotos, siempre aparece un “yo creo que” para cada descosido. “Hubo quien criticó mi prudencia. No echaré leña al fuego”, anunciaba Tino Fernández a los pocos minutos de conocerse la decisión de la Xunta. Y habrá que reconocerle, efectivamente, que el titular de deportes del Concello lleva meses reclamando medidas similares a las adoptadas, incluso cuando los datos y las buenas intenciones de los clubes las hacían parecer desmesuradas. Lo que ha venido después, incluidos algunos calificativos desafortunados hacia Guille Juncal en la cuenta de Twitter del PSOE local, tampoco es que vaya a sorprendernos a estas alturas: hace tiempo que unos y otros, desgraciadamente, rebasaron esa línea mínima exigible de las buenas maneras y el debido respeto.

Viernes:
“Conmigo no cuenten para arruinar más a la hostelería”, dijo esta misma semana la presidenta de la CAM, Isabel Díaz Ayuso. Y sucede que, ayer mismo, pudimos ver un vídeo grabado en una multitudinaria fiesta de una conocida sala madrileña, con mucho desparrame y bastante poca precaución. Hoy, a las puertas del mismo local, se congregaba otra marea humana dispuesta a pasárselo bien, como en aquella canción de los Hombres G. Ya les digo yo que este tipo de imágenes, además de atentar contra el sentido común, ofenden a quienes se han visto en la tesitura de cerrar sus negocios en varias ocasiones por imposición de la Xunta de Galicia. Y yo me pregunto, ¿es que nadie se siente aludido en el gobierno gallego por las palabras de Ayuso? ¿nadie va a contestarle, a ponerla en su sitio, a recordarle que aquí las medidas se toman en base a criterios técnicos y sin ninguna intención de arruinar a nadie, sino de salvaguardar la vida de cuantas más personas mejor? Se lo deben a quienes han seguido todas sus instrucciones sin rechistar y pensando en el bien común: a ellos y a los que, de repente, no creen en la existencia del verdadero poder.

Sábado:
Tic, tac. Tic, tac. Tic, tac…

El verdadero poder
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