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Menuda semana

El pasado martes se inauguró la 'Cidade da Xustiza' de Pontevedra. DAVID FREIRE
El pasado martes se inauguró la 'Cidade da Xustiza' de Pontevedra. DAVID FREIRE

Lunes

"Una mala decisión es peor que una indecisión", decía Tony Soprano. Ante los ojos del mundo, el capo de Jersey se dedicaba al negocio de la basura. "Al tratamiento de residuos", solía puntualizar, por lo que no parece exagerado traer a colación una de sus reflexiones para hablar del problema más acuciante que ha sufrido Pontevedra durante estos meses de verano: el amontonamiento de desperdicios en diferentes puntos de la ciudad. Es un tema serio, con el que conviene no frivolizar ni hacer política de corto recorrido, de ahí que Anabel Gulías se haya puesto las gafas de alcaldesa bis para anunciar "unha reflexión profunda" sobre dicho problema. "As medidas que se adopten estarán ben planificadas e non se tomarán de maneira impulsiva ante situacións que poderían ser puntuais". Parece una buena decisión y, sobre todo, aleja del equipo de gobierno cualquier sombra de negación del problema, quizás la forma más alarmante de indecisión.

Martes

"Das galegas e dos galegos de hoxe para a Galicia do mañá", reza la placa inaugural del nuevo edificio judicial de A Parda. Curiosamente, esta misma semana, la Junta de Andalucía ha anunciado el diseño de una serie de ayudas para aquellos andaluces que se sientan "amenazados por las políticas de inmersión lingüística" que se llevan a cabo en las comunidades autónomas en las que residen. Son dos maneras de militar en el mismo Partido Popular: la de quién cree en la convivencia normalizada de dos lenguas cooficiales, con especial atención a la propia de Galicia, y la de quién no duda en azuzar un problema inexistente por amarrar un puñado de votos extremistas. Por eso Moreno Bonilla no pasará de ser un presidente autonómico con fecha de caducidad mientras Núñez Feijóo tiene serias posibilidades de encadenar su cuarta mayoría absoluta consecutiva: cuestión de altura, cuestión de perspectiva.

Miércoles

Los de la TVG me han liado para ejercer de anfitrión en un recorrido por las plazas más emblemáticas de Pontevedra. En A Verdura nos cruzamos con una Pilar Comesaña renqueante. "Esvarei na rúa e agora ando un pouco pocha", me cuenta. "¡Denuncia ao Concello!", sugiero yo con bastante ímpetu. Pilar ríe divertida, dice que eso mismo le insinuó la enfermera que la atendió en urgencias. "E si chego a caer na casa que fago, ¿denúnciome a min mesma?", asegura que le contestó. Nos despedimos y ella se queda sentada en uno de los bancos de la plaza, enfrascada en la lectura de un libro. Trato de convencer a los de la TVG de que Pili Comesaña es un monumento capital de la actual Pontevedra, que es necesario incluirla en el reportaje, pero no me hacen ni puñetero caso.

Jueves

Los equipos negociadores de PSOE y Unidas Podemos se reúnen durante cinco horas para discutir su firme intención de seguir discutiendo. Cada vez somos más los españoles que nos sentimos identificados con Pazos, el personaje de Manuel Manquiña en Airbag, ante la incapacidad de ciertos políticos para hacer efectivos nuestros votos. "Carmiña, dejo esto, es muy estresante... Interesante no, mujer, estresante". Que no cuenten ni con Pazos ni conmigo en unos nuevos comicios, para qué.

Viernes

Amanezco con dolor de cabeza y en el lavabo me topo con una botella de vino medio vacía y metida en agua, señal de que en algún momento de la tarde-noche anterior decidí que convenía refrescarla. "No pagaré, sé demasiado sobre extorsión", me digo ante el primer conato de autoinculpación en un delito del que todavía no reconozco la naturaleza, ni siquiera su existencia. (Moraleja: es un mal vino y una buena resaca cuando utilizas frases de Tony Soprano para enfrentarte a ti mismo).

Sábado

La ciudad arde en euforia medieval aderezada con teléfonos móviles y gafas de sol. Los complementos son importantes, siempre lo fueron. De haber existido Samsung, o Ray-Ban, la nobleza PTV no habría dudado en pasearse con sus nuevos modelos el gran día de la Feira Franca que, por cierto, asegura nuestro Rodrigo Cota nunca existió como tal. Entre los puestos de comida y bebida corre el rumor de que Luis Bará ha puesto precio a su cabeza por semejante afirmación así que, con un poco de suerte, Pontevedra disfrutará por fin de una ejecución como dios manda, que es lo que siempre he echado yo de menos en esta maravillosa fiesta: un punto de barbarie. Parafraseando a nuestro queridísimo Goyo Revenga: "espero que sea para bien".

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