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Performance

Lunes:

Las protestas de la hostelería frente a las distintas instituciones incurrieron esta mañana en un error garrafal: el de la performance.

Nada bueno puede salir de estas maniobras efectistas que incorporan elementos estéticamente discutibles y restan dramatismo a la reivindicación, por mucho que la idea consista en echarse al suelo para simular una muerte colectiva, un genocidio de terraza.

¡Cómo de desesperada tiene que estar esta buena gente para prestarse a la macana! Incluso mi madre, que suele llevarse la tumbona a la playa porque es alérgica total al contacto con el piso, echó cuerpo a tierra para protestar por una situación que amenaza la supervivencia de docenas de negocios. ¿A qué esperan las autoridades para echarles una mano? ¿a que organicen una batucada?

Martes:

Se pasó Néstor Rego –único diputado del BNG en el Congreso– por La Noche en 24H, el programa que dirige y presenta uno de los hijos del coronel Xosé Fortes. Se trataba de explicar el no de la formación nacionalista a los Presupuestos Generales del Estado y lo hizo su portavoz en Madrid con datos, verbo claro, formas suaves y, lo más importante, poniendo los intereses de Galicia por encima de cualquier otra consideración. El torpedo en la línea de flotación del PSdeG es de órdago, incapaz de hacer honor al factor diferencial de sus siglas y anteponer la ‘G’ al ‘PS’.

Se escudan los socialistas gallegos en el subterfugio de la inversión por habitante, superior a la media del resto del Estado, pero a nadie se le escapa que estas son las peores cuentas para Galicia en 15 años.

La ministra Montero, preguntada hace unos días por esta cuestión, señalaba a la finalización de las obras del AVE como la causa principal del tijeretazo, una explicación que podría resultar sensata si, más allá de su poderosa imaginación, el AVE estuviera felizmente terminado. 

HosteleríaMiércoles:

Hay algo perverso en el debate que se ha generado a cuenta de las medidas adoptadas para las celebraciones de navidad. Se discute sobre la naturaleza del allegado, por ejemplo. O sobre si los niños deben ser contados o no para completar el cupo de asistentes a las comidas familiares mientras, solo en el pasado mes de noviembre, murieron más de 9.000 personas por covid-19. Todavía es pronto para ponerse duros con quienes han gobernado esta tragedia sin manual de instrucciones, improvisando medidas a cada golpe del virus, pero algún día llegará el momento de explicar cosas gravísimas, como por ejemplo lo sucedido en las residencias de ancianos. Ese día, como digo, llegará. Pero también el de enjuiciar el papel de las diferentes oposiciones municipales, autonómicas y nacionales. Porque miren que se podrían haber hecho cosas y cosas desde la oposición durante este tiempo de pandemia, todas ellas alejadas del discurso incendiario y la política desleal, insolidaria y destructiva… Pero no.

Jueves:

A unos militares retirados los han pillado con el carrito del WhatsApp mientras con la otra mano, la menos inocente, enviaban cartas a su majestad Felipe IV pidiéndole que sea Carlos I, más o menos. Podría ser peor: podrían cartearse entre ellos y meter al pobre monarca en un chat donde fantaseaban con "fusilar a veintiséis millones de hijos de puta". No sé, yo creo que tiraron un poco por lo alto. Este es un país donde se nace con mala uva de serie pero ni Arturo Pérez Reverte se atrevería a afirmar que hay tanto hijo de tal, ni siquiera de cual en España. En realidad, darle tanta importancia a lo que digan unos señores jubilados en un grupo de WhatsApp me parece un poco absurdo. Es como si mañana se filtran mis conversaciones en algunos grupos privados y a la media hora me llama el alcalde Lores para nombrar pregonera de las fiestas a mi nueva novia, la colombiana Sofía Vergara. Ya sé que ellos son militares, vale, pero sobre todo son gente mayor con mucho tiempo libre y ningún interés por un juego de larga tradición española como la petanca.

Viernes:

La apertura de las terrazas nos ha devuelto las fotos de políticos tomando café, uno de mis segmentos artísticos favoritos. Hay algo hipnótico en este tipo de instantáneas, principalmente por el tamaño de unas tacitas que lo convierten todo en una pequeña fantasía a lo Alicia en el país de las maravillas. Rafa Domínguez, por ejemplo, acaba de colgar una en sus redes sociales y cuesta un poco no imaginarlo sentado en una casa de muñecas, sobre todo si nos atenemos al tamaño del pocillo. Suerte que Silvia Junco no iba acompañada en esta ocasión por Pepa Pardo porque si no parecería aquello un anuncio de complementos Pin y Pon, un mote que se han ganado a pulso desde que dio comienzo la legislatura para disfrute de los que nos dedicamos al análisis sesudo, profundo y prorrateado de la actualidad.

Sábado:

Empate amistoso en Pasarón entre dos equipos hermanados por el odio al Corte Inglés, entendiendo lo del odio como una pose bronca del aficionado futbolero. Marcó Rufo el tanto del empate, con esa cabeza rapada suya de ladrón irlandés de bancos, una calva prodigiosa y venerada en esta esquinita del mundo que no le desea mal a nadie pero sueña con ver al Celta, el año que viene, en Pasarón: esa sí que sería una buena performance y una muerte dulce para todos, no solo para los hosteleros. 

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