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Cielo y paraíso

Rocío Márquez y Bronquio hacen de su feliz maridaje una nueva puerta de acceso al flamenco al que suma el tecno
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photo_camera Bronquio y Rocío Márquez, autores de 'Tercer cielo'. FOTO JUNTA DE ANDALUCÍA

Con su anterior disco Visto en jueves Rocío Márquez se posicionó como una de las voces más firmes del flamenco actual. De ese flamenco que desde una nueva generación quiere tomar un poderoso protagonismo honrando siempre la tradición pero explorando nuevos itinerarios. Aquello fue puro flamenco, emoción desde una voz que ya para siempre se ha instalado entre quienes, pese a la distancia geográfica con esta tierra gallega tan poco proclive a esas músicas, aprecia el estremecimiento que supone la voz y el sentimiento de Rocío Márquez.

Pero el temblor ha llegado estas semanas desde que se ha puesto en circulación un nuevo trabajo realizado en compañía de Bronquio, jerezano y músico urbano y ligado a lo tecno. Un seísmo por lo que significa de impacto, de entender que eso ahí contenido es algo llamado, no solo a ser presente, sino a construir nuevos itinerarios para que esa tradición no se quede detenida. Entre los sonidos musicales, la voz de Rocío Márquez y unas letras muy ligadas a la poética de nombres como Carmen Camacho o Luis García Montero, junto a ese sustrato popular de ecos lorquianos que sostienen desde siempre las palabras del flamenco, nos encontramos con un trabajo de esos llamados a edificar un nuevo tiempo.

Durante estos días no son pocos los que ponen en relación el impacto de este Tercer cielo con lo que supuso el Omega de Morente y, sin querer caer en la repetición o el seguidismo, y a la espera de que sea el tiempo el que ponga cada cosa en su sitio, sí que cuando se escucha esta alianza musical uno recupera aquella sensación vivida con el disco del granadino. Un golpeo desde lo más profundo que permite entender que esa exploración desde bulerías, verdiales o seguiriyas, envuelta por un sonido tecnológico que define mucha de la nueva música hoy, nos lleva a un territorio en el que todavía queda mucho por decir y por hacer, pero al que sin este primer paso nunca se llegará al paraíso.

Escribe la poeta Carmen Camacho en la introducción al disco que al tercer cielo se sube por inmersión, y es cierto que esta música, esta unión, proponen ese estado inmersivo, yo diría que también subversivo, capaz de envolver y de sustraer de la realidad, adentrándonos en una nueva dimensión sonora y experiencial que renueva ese carácter libertario de la música y de quien la escucha.

Y como de escuchar se trata, el próximo viernes, día 22, dentro del ciclo Son Estrella Galicia Rocío Márquez y Bronquio cantarán entre las piedras milenarias de Compostela para hacer del cielo de Santiago, como lo fuera para Lorca en su visita compostelana, una bóveda de experiencias desde la conciencia de un hermanamiento cultural entre el norte y el sur, entre dos sensibilidades que pueden entenderse en ese flamenco de una tradición irrenunciable, pero que necesita, como cualquier arte, de nuevas bocanadas de aire fresco, y aquí el aire entra a borbotones, respirando, entre el cielo y el paraíso.

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