Blog

Olvidar la dignidad

El abismo del olvido recupera varias vidas marcadas por las consecuencias de la Guerra Civil y el valor de la memoria
G
photo_camera Rodrigo Terrasa y Paco Roca, autores de 'El abismo del olvido'. FOTO EFE

La nueva novela gráfica de Paco Roca, realizada en el trabajo de guion junto al periodista Rodrigo Terrasa, nos vuelve a mostrar, no sólo la indudable calidad en todo lo que nos presenta el que fue Premio Nacional de Cómic 2008 y Premio Eisner 2020, sino la capacidad que este género artístico posee para afrontar, para reflejar, y para suscitar la reflexión en los lectores que decidan, en este caso, adentrarse en la historia que se nos cuenta en El abismo del olvido, editada por Astiberri.

Una narración de compromiso con nuestra propia historia y con la de tantas personas y familias que vieron como el paso de los años es incapaz de gestionar de manera satisfactoria y digna lo que supuso ver como los suyos son parte de esas fosas comunes en las que se encierra lo peor del ser humano y más en concreto de las actitudes sometidas al enfrentamiento de este país. Así es como los sucesos vividos en Paterna, con una serie de fusilados y el empeño de Josefa Celda, Pepica, tras la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica, por recuperar y dar una sepultura digna a su padre, hicieron que Rodrigo Terrasa entendiese, con buen criterio, como podemos comprobar, cómo esa historia y otras protagonizadas por diferentes personas relacionadas con ese suceso, podían tener cabida en una novela gráfica. Tras la insistencia que siempre es necesaria en estos casos, y resolver la saturación de compromisos y proyectos de Paco Roca, todo llegó a buen puerto, esto es, a la materialización de una obra impresionante por la capacidad de describir diversas situaciones que representan de manera muy emocionante tantos sucesos similares que se han dado en toda España y que han hecho de este país, junto a Camboya, los dos países del mundo con más desaparecidos en fosas comunes. Un triste récord que poco nos aplicamos en resolver, en hacer justicia con aquellos que tienen a los suyos en cunetas o en cementerios o quién sabe dónde. Mientras sigamos olvidando su dignidad como seres humanos seguiremos viviendo en una sociedad con una herida real y abierta. Y todo eso cuando tantos, desde sus atalayas de insensibilidad y tacticismo político, cuando no desde el odio y el rencor, se empeñan una y otra vez en hablar de abrir heridas con este tipo de acciones, sin pensar que el problema es que esas heridas nunca se han llegado a cerrar desde una Transición con muchos flecos pendientes en una alfombra en la que se han metido bajo ella demasiadas cuestiones que nos harán seguir tropezando.

Portada de 'El abismo del olvido'
Portada de El abismo del Olvido

A partir de esos hechos reales tanto Rodrigo Terrasa como Paco Roca configuran un guion lleno de virtudes, con guiños a la antigüedad clásica y como el respeto a los muertos y la calidad de los enterramientos suponían parte de la mejor naturaleza humana. Al tiempo, ambos nos explican, perfectamente integrada en la narración, cómo se realizan estos procesos de búsqueda de cuerpos, el trabajo de los arqueólogos y los procesos de identificación, también las diferentes posturas de quienes quieren y quienes no quieren encontrar a sus familiares, la presencia de objetos junto a los cuerpos, y todo ello perfectamente hilado con la espeluznante historia del enterrador de Paterna que durante sus labores no dudó en guardar prendas, objetos y hasta mechones de pelo de esas víctimas con el fin de poder ser identificadas en un futuro que no dudaría que llegaría, aunque seguramente nunca pensó que sería algo tan complicado de resolver. Para ello entró en vigor una Ley de Memoria Histórica, de la que también se explica, sin ningún tipo de sectarismo, cual es su utilidad y función en nuestra sociedad, concluyendo, de manera acertada, que "la democracia se asentó sobre el olvido".

Y es que ese olvido es la gran palabra de esta novela gráfica que está batiendo récords de ventas, anunciándose estos días una nueva impresión que de nuevo llevará a miles de lectores una historia rodeada de historias. De actos miserables y crueles, pero también de auténticas gestas protagonizadas por personas anónimas que gracias a este tipo de iniciativas salen a la luz y ocupan el lugar que la historia les debe para salir de ese destierro del olvido al que hasta ahora estaban sometidos, formando así parte de esa labor tan importante, sobre la que también reflexiona el libro, alrededor del valor de la educación.

Comentarios