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Arde Galicia

Un brigadista en el incendio de O Courel. PIRO
photo_camera Un brigadista en el incendio de O Courel. PIRO

Arde Galiza y no sólo Galiza. Ahora arde igualmente el extranjero. Sin ir más lejos, hubo incendios en España, por ejemplo. En Castilla y León terminó de quemarse la sierra esa de la Culebra que ya había ardido hace poco. Hubo incendios en toda Europa y en el sur del Mediterráneo, además de otras naciones cuya existencia desconocemos. Volviendo al extranjero, en Castilla y León el Gobierno hizo tal dejación de funciones que me recuerdan a mí cuando mi señora me exige que haga la cama, si bien estaremos de acuerdo en que la gravedad de uno y otro asunto es dispar.

Allí, el vicepresidente sin funciones, ni cabeza ni nada de Vox, un vago redomado, un pinfloi, ofreció una solución total para resolver la ola de incendios que arrasó su comunidad: montar un concierto benéfico. Pues vale. En esa comunidad se negaron a invertir en recursos humanos y materiales y toda la destrucción causada será resuelta por la beneficencia que pagarán los vecinos de sus bolsillos para suplir la estupidez y la ignorancia de sus líderes

Galiza no es eso y es justo decirlo. Somos el país de España que más gastamos en combatir el fuego. 180 millones al año. También somos los más expertos. No cuela el mensaje de que la culpa es de la Xunta. Es verdad que siempre todo puede hacerse mejor y no será usted la que me convenza de lo contrario.

Galiza arde siempre, año tras año. También ardió durante los gobiernos de Laxe y Touriño. Hay que hacer política y oposición con todo, también con o contra el fuego, pero no me imagino a un presi de la Xunta, se llame como se llame, actuando como un vulgar Mañueco o un García Gallardo. Rueda lleva años gestionando el asunto y si hay en Galiza alguien que no quiere verla quemada es él, digo yo. No es de recibo sostener lo contrario ni convertir los incendios en una cuestión ideológica.

Me consta, lo siento, que Alfonso Rueda se recorrió el país de punta a punta y de fuego en fuego, y me consta también que en la mayoría de esos encuentros rechazó la foto para centrarse en la cuestión operativa.

Dicho todo lo anterior, lo que estamos viviendo es una ola de calor sin precedentes. No hay recursos en el mundo para hacer frente a esta catástrofe medioambiental. Mil personas murieron de calor en el Estado español. Y miles de hectáreas desaparecieron en España. Medios gallegos nada sospechosos de ser propensos al PP publicaron artículos muy científicos en los que explicaban que los fuegos de esta semana son provocados por el cambio climático. Dadas las circunstancias lo que podemos preguntarnos es cuántas hectáreas no ardieron gracias a las políticas de prevención que en Galiza funcionan desde siempre, también con Laxe y Touriño y que se han acrecentado a lo largo de los años.

Claro que todo es mejorable. La sobrexplotación de eucaliptos no ayuda. Son plantaciones de cerillas que hacen que el fuego sea más destructivo y virulento. Y la despoblación del rural condena a nuestros montes a convertirse en almacenes de combustible. Habrá que trabajar en ello y cuanto antes.

Pero no. Si nuestra presidenta fuera Ana Pontón los montes arderían también y sería tremendamente injusto acusarla de pirómana. Las condiciones climáticas, por desgracia, sólo pueden arreglarse con estrategias globales que requieren de la participación, en Galiza, de cada institución, de cada responsable de los montes comunales, de cada concello, que todos están involucrados.

No es verdad que en Galiza haya un responsable político de los incendios. En todo caso lo hay de apagarlos. Y eso se hace en la medida de lo posible y más. Es que hay gente que poco menos está acusando a Rueda de ir por ahí quemando montes. Pues no, lo siento.

Es momento de entender que esto es un fenómeno climático global en el que Galiza tiene el doble problema de una orografía imposible y unos montes que serían excesivos de no habérnoslos entregado Dios. Puede que a estas alturas nuestro país sea el más experto en extinguir incendios, que aquí llevamos en esto toda la vida, pero no se nos puede exigir que garanticemos que en estas circunstancias no se nos queme un árbol. Leí el otro día una estadística publicada por un medio gallego que no es precisamente del PP ni afín que aseguraba que el 80% de los fuegos en Galiza se apagan al poco de iniciarse. Pues algo se estará haciendo bien por mucho que pueda hacerse mejor. Habrá que seguir trabajando para ser cada año más eficaces. Y habrá que arrimar el hombro para resolver las causas estructurales. No digo que no pueda hacerse oposición a cuenta de esta tragedia. Oposición puede hacerse con todo, hasta con Eurovisión, que yo en eso soy el primero, pero cuando arde Galiza hay que hacer equipo y buscar consensos y soluciones que nos atañen a todos y a todas.

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