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Los asesinos buenos no piden perdón

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi (d), y el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez. JAVIER ETXEZARRETA (EFE)
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi (d), y el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez. JAVIER ETXEZARRETA (EFE)

EN ESPAÑA siempre ha habido víctimas buenas y malas; verdugos buenos y malos. Ése es uno de los enormes problemas que hemos tenido quienes habitamos ese Estado multirregional, plurinacional, o lo que sea. Póngale nombre usted, que lo mío no es escribir títulos.

Antes de continuar, y aunque no hace ninguna falta, vamos a dejar claro que el terrorismo de ETA asesinó a 853 personas, dejó incontables heridos y practicó sistemáticamente el secuestro y la extorsión, hechos execrables todos ellos; y que todas y cada una de sus víctimas merecen respeto y reparación. También es cierto que eso dejó de ocurrir hace diez años, una década en la que al movimiento abertzale encarnado hoy políticamente en EH-Bildu se le ha negado el pan y la sal, pese a las promesas de que "si dejáis las armas, os disolvéis y pedís perdón para seguir escrupulosamente vías pacíficas y democráticas, os consideraremos como una fuerza política más".

Lo de pedir perdón escuece. "Queremos trasladarles nuestro pesar y dolor por el sufrimiento padecido. Sentimos su dolor, y desde ese sentimiento sincero afirmamos que el mismo nunca debió haberse producido, a nadie puede satisfacer que todo aquello sucediera, ni que se hubiera prolongado tanto en el tiempo. Debíamos haber logrado llegar antes a Aiete". Lo de Aiete viene a cuento de la Conferencia de Aiete en la que ETA acordó su disolución, formalizada tres días después. Eso es exactamente lo que dijo Otegi y toda España se le echó encima. A ver, hay millones de maneras de pedir perdón, y se lo digo yo que lo hago a la menor oportunidad. Ésta que utilizó Otegi es una de ellas, puede que no la más contundente o convincente, pero algo es algo.

A las madres de Lasa y Zabala nadie les pidió perdón

Esto que está sucediendo hoy es de sobra conocido. Hay que crear un falso relato en el que ETA sigue existiendo y quienes pactan con Bildu son cómplices de ETA; en el que sólo merecen reconocimiento las víctimas de esta banda terrorista y no de las demás. El relato de toda la vida de los vencedores. Difícilmente se profundizará en la reconciliación mientras solamente una parte de las víctimas sea reconocida y una parte de los verdugos sea condenada a los infiernos.

Entre 1975 y 1990, fueron asesinadas 66 personas por el Batallón Vasvo Español, la Triple A, los Grupos Armados Españoles y el GAL, que venían siendo la misma banda con diferentes nombres. La justicia acreditó que estos terroristas actuaban por cuenta del Estado Español, y que, como ETA, practicaron el secuestro y la tortura y mataban de las maneras más diversas: bombas en coches, tiros en la nuca, ametrallamientos en locales. Todo el catálogo, vaya. Y los principales responsables estaban en la cúpula del CESID, de la Guardia Civil, de la Policía Nacional y del Ministerio del Interior. El general Enrique Rodríguez Galindo, por ejemplo, ordenó en persona el secuestro en Iparralde de Lasa y Zabala, su traslado a Intxaurrondo primero y a San Sebastián después; ordenó que fuesen torturados y ordenó sus asesinatos. Tiro en la nuca y entierro en cal viva en fosas que tuvieron que cavar ellos mismos. ¿Alguien exige a los responsables que pidan perdón? No: eran verdugos buenos que mataban a víctimas malas. Ni siquiera cuentan como víctimas aquellas personas que estaban por ahí y no tenían relación alguna ni con ETA ni con su entorno.

¿Alguien exige que pidan perdón por haber convertido el cuartel de Intxaurrondo en un centro de torturas? Qué va, quita, quita. En este caso los buenos eran los torturadores.

A las madres de Lasa y Zabala nadie les pidió perdón, ni a sus parejas, ni a sus hermanos. Nadie pidió perdón por el secuestro de Segundo Marey, que nada tenía que ver con ETA. Se equivocaron y secuestraron al primero que encontraron. No he visto a ningún responsable político haciendo una declaración para reconocer el dolor de las víctimas del GAL y lamentar el daño causado. Ninguno de los acusados cumplió más de cinco años. Unos fueron amnistiados por Aznar y al general Galindo lo soltaron aduciendo que estaba malito. Condenado a 71 años, estuvo prisión entre 2000 y 2004 y murió este año del virus. No estaba tan malito. Cuando liberaron a Josu Ternera por el mismo motivo el lío fue monumental. El caso es que mientras unos terroristas, los buenos, fueron indultados tras cometer crímenes atroces, otros, con los mismos crímenes y condenas parecidas, siguen en prisión, cuanto más lejos de sus casas mejor. Son los terroristas malos, claro.

Si alguien tiene en la derecha española, cosa que dudo, la verdadera intención de buscar la reparación de las víctimas y la reconciliación de los pueblos, que exija un trato equitativo, lo que inevitablemente pasa por reconocer que un asesino es un asesino, se llame Ternera o Galindo, y que una víctima es una víctima, se llame como se llame. Que exijan también a los terroristas del GAL, como se le exige a ETA, que colabore en el esclarecimiento de los crímenes no resueltos, que también los hay.

Por cierto, los del GAL ni anunciaron su disolución ni entregaron las armas a fecha de hoy, y ni de lejos han hecho una declaración como la de Otegi el otro día. Pues que vayan haciendo todo eso, que son tan asesinos como los otros. Y no son los buenos, no. No hay asesinos buenos.

Los asesinos buenos no piden perdón
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